Las elecciones de este domingo dejaron tres señales políticas relevantes en Sudamérica. Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta presidencial en Brasil, Renovación Popular se colocó al frente de la elección metropolitana de Lima y Soledad Núñez conquistó Asunción, poniendo fin al control colorado de la capital paraguaya. No son fenómenos idénticos, pero comparten un componente: el retroceso de fuerzas o estructuras gobernantes frente a candidaturas que ofrecieron cambio, oposición o una administración diferente.
Brasil produjo el resultado de mayor alcance nacional. Con el 99% escrutado, Flávio Bolsonaro obtenía 47,18% de los votos, frente al 44,98% de Luiz Inácio Lula da Silva, una diferencia superior a dos puntos que llevó a ambos al balotaje del 25 de octubre. El desempeño del Partido Liberal fue más amplio que la elección presidencial: los resultados provisionales mostraban victorias del PL y sus aliados en numerosos estados, mientras Tarcísio de Freitas consiguió la reelección en São Paulo y Michelle Bolsonaro fue elegida senadora por el Distrito Federal.
En Perú, el escenario municipal también mostró una fuerte presencia de candidaturas ubicadas en la derecha y la centroderecha. El flash electoral de Datum situó a Renovación Popular en primer lugar en Lima, con 31,2%, seguido por Avanza País con 25,2% y Somos Perú con 15,9%. Los primeros resultados oficiales de la ONPE mantenían a Renovación Popular al frente, aunque con un porcentaje todavía muy reducido de actas contabilizadas. Rafael López Aliaga figura formalmente como primer regidor de la lista después de la salida del candidato original a alcalde, por lo que el Jurado Nacional de Elecciones todavía deberá resolver el alcance jurídico de una eventual asunción suya.
La lectura política limeña, sin embargo, resulta clara incluso antes de la proclamación definitiva: los tres espacios mejor posicionados en el flash electoral pertenecen a sectores alejados de la izquierda y concentraron conjuntamente más del 70% de las preferencias registradas por Datum. Renovación Popular, además, vuelve a aparecer como una fuerza competitiva en la principal ciudad del Perú, consolidando el peso de un electorado que durante los últimos años ha mostrado una importante presencia conservadora en la capital.

Asunción aporta un componente diferente. Soledad Núñez ganó con 47,78% y 133.325 votos, frente al 45,98% y 128.301 sufragios de Camilo Pérez, con el 99,92% de las mesas procesadas. Su triunfo permitió a la alianza Juntos por Asunción terminar con el dominio colorado de la Municipalidad. Pero el atributo político distintivo de Núñez no está tanto en una identificación ideológica rígida como en el perfil técnico y ejecutivo que construyó durante su carrera pública. ABC Color destacó precisamente esa imagen después de su victoria.
Núñez es ingeniera civil, fue ministra de la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat durante el gobierno de Horacio Cartes y posteriormente cursó una maestría en Políticas Públicas en Oxford. También tiene formación en gestión de proyectos en la Universidad Politécnica de Madrid y actualmente aparece vinculada a la formación académica en políticas públicas. Durante su paso por Vivienda dirigió programas relacionados con decenas de miles de familias y participó en la transformación institucional del organismo hacia una estructura con mayores funciones de planificación urbana. Esa trayectoria le permitió presentarse en Asunción menos como una candidata de aparato y más como una administradora con experiencia previa en ejecución, planificación y políticas públicas.

La fotografía regional, por tanto, es más precisa si se observan las diferencias. Brasil muestra un fortalecimiento electoral del bolsonarismo; Lima, una nueva demostración del peso de las fuerzas de derecha; y Asunción, el triunfo de una oposición encabezada por una candidata con credenciales técnicas y de gestión. No existe una identidad ideológica única entre los tres casos, pero sí una jornada en la que distintas alternativas al oficialismo o a las estructuras tradicionales consiguieron resultados relevantes en tres de las principales capitales y democracias sudamericanas.
