por Redacción NewsDigitales
Alejandro Cipolla pasó por El Living de NewsDigitales y, en diálogo con Aldana San José para la sección Judiciales, repasó su carrera como abogado penalista, su desembarco en los medios y el impacto que, según su mirada, tiene la exposición pública sobre los tribunales. También habló del caso Fernando Báez Sosa, el juicio por la muerte de Diego Maradona y sorprendió al admitir que evalúa dar el salto a la política.
Hijo de un policía y con experiencia previa dentro del Poder Judicial, Cipolla contó que el derecho penal fue siempre la rama en la que se sintió más cómodo. Tras casi dos décadas de profesión, considera que haber trabajado con juicios orales le permitió desarrollar una intuición particular para interpretar expedientes, clientes y posibles resultados.
También se refirió a la inteligencia artificial y aseguró que todavía encuentra limitaciones para aplicarla al derecho penal, aunque reconoció que facilita aspectos formales de la escritura jurídica.
Uno de los momentos más fuertes llegó cuando Aldana San José le preguntó qué busca una persona cuando recurre a la Justicia. “Yo creo que buscan venganza y creo que los abogados somos una herramienta para eso. La gente te pide sangre, no es que te pide justicia”, respondió.

Cipolla utilizó como ejemplo el caso de Fernando Báez Sosa y cuestionó la calificación jurídica y las condenas impuestas. Según su interpretación, la presión mediática y social tuvo influencia en el desarrollo del expediente. Se trata de la postura jurídica expresada por Cipolla durante la entrevista, no de una revisión de las sentencias dictadas en la causa.
El penalista sostuvo además que existe una diferencia entre una causa anónima y otra que ocupa horas de televisión y miles de publicaciones en redes. Para Cipolla, los abogados con exposición mediática pueden utilizar esa visibilidad como una herramienta dentro de su estrategia, especialmente cuando sus clientes ya fueron condenados ante la opinión pública.
Cipolla ubicó a Natacha Jaitt como una figura determinante para su llegada a los medios. Recordó que ella llegó a anticiparle que lo haría famoso y contó que, tras su muerte, la exposición de las causas vinculadas con Jaitt multiplicó los llamados de personalidades que buscaban asesoramiento o representación.

Desde entonces trabajó con numerosas figuras del espectáculo y construyó un perfil que combina tribunales, televisión y redes sociales. Sin embargo, fue crítico con la creciente espectacularización de la profesión y sostuvo que algunos abogados terminaron convirtiéndose en personajes de la farándula.
El penalista reconoció que la confrontación pública también formó parte de su propio estilo. Aseguró que desde sus primeros años en televisión se diferenció por las discusiones y chicanas, aunque remarcó que una cosa es debatir profesionalmente y otra trasladar esos enfrentamientos al plano personal.
Sobre la causa por la muerte de Diego Maradona, Cipolla analizó el enfrentamiento entre Francisco Oneto y Fernando Burlando. Desde su perspectiva, Oneto consiguió imponerse en varios cruces jurídicos y mediáticos, mientras destacó la capacidad de Burlando para instalar temas en la agenda pública.
Respecto de Leopoldo Luque, Cipolla sostuvo que, a partir de lo que conoce del expediente y de sus conversaciones con Oneto, debería ser absuelto. Al mismo tiempo, consideró posible que la presión social termine teniendo incidencia sobre el desenlace judicial. Es una evaluación personal del abogado y no una afirmación sobre el resultado del proceso.

Cipolla volvió así sobre una idea que atravesó toda la entrevista: las causas judiciales de alto impacto no se disputan únicamente dentro de los tribunales. La televisión, las redes sociales y la opinión pública pueden convertirse, según explicó, en otro escenario de confrontación.
Hacia el final apareció una revelación inesperada. Consultado sobre la posibilidad de ingresar a la política, Cipolla admitió que lo está evaluando. “No sé. Es un tema que todavía sigo evaluando”, respondió y confirmó que ya fue tanteado desde distintos espacios.
El abogado evitó revelar con qué sector podría vincularse porque mantiene relaciones profesionales y personales con dirigentes de diferentes fuerzas. Sin embargo, sí señaló cuál sería el cargo que le interesaría: “Diputado de la provincia me gustaría”. Incluso reveló que anteriormente recibió una propuesta y decidió rechazarla, aunque esta vez dejó la puerta abierta.
Su principal reparo pasa por la exposición personal que implica la actividad. “La política es muy sucia. Vos fijate, se matan a carpetazos”, sostuvo. Cipolla aseguró que intenta preservar a su familia y su intimidad pese a su alto perfil mediático y teme que una candidatura termine afectando esa separación.
Por ahora no confirmó ninguna decisión. Pero después de construir un nombre entre tribunales, televisión y redes sociales, Cipolla ya no descarta trasladar esa exposición a otro terreno. La posibilidad de competir por una banca bonaerense quedó planteada y, como él mismo reconoció, una propuesta que antes rechazó hoy tendría una respuesta diferente.