Lucas Ghi, intendente de Morón, analizó el escenario del peronismo bonaerense y planteó la necesidad de resolver mediante el voto la discusión por los nuevos liderazgos. Sostuvo que la derrota nacional abrió una etapa de “reflexión” y “reconfiguración”.
Ghi ubicó a Cristina Kirchner y Axel Kicillof entre las figuras centrales, aunque remarcó que el objetivo no puede limitarse a confrontar con Javier Milei. “Se requiere de una oposición que no solo sea oposición de cara al Gobierno, sino que sea una alternativa”, afirmó. Para el jefe comunal, el peronismo necesita presentar un programa concreto y recuperar una vocación de gobierno.
Al contraponer los modelos, Lucas cuestionó el rumbo de la administración nacional. A su entender, Milei impulsa una reducción de las capacidades estatales y un esquema que conduce hacia una economía “desindustrializada” y “primarizada”. Frente a eso, destacó al gobernador bonaerense: “Veo en la figura de Axel, aún con muchas dificultades, sosteniendo un gobierno provincial que no claudica, que no se somete, que no renuncia a sus principios”.

Ghi defendió el equilibrio fiscal y el orden macroeconómico, pero marcó diferencias con la forma en la que el Gobierno obtiene esos resultados. “Creo en el superávit, creo en el equilibrio fiscal, creo en el orden macroeconómico, pero no en este”, sostuvo.
La interna ocupó un lugar central. El intendente consideró “sano” asumir que existen diferencias y pidió discutirlas públicamente, con reglas claras y sin descalificaciones. “Si no podemos nosotros dirimir nuestros propios debates, difícilmente nos podemos presentar de cara a la sociedad como una alternativa seria de gobierno”, advirtió.
Consultado sobre Cristina Kirchner, Lucas expresó “admiración y gratitud” y aseguró que le gustaría que su influencia estuviera puesta al servicio de la construcción de una alternativa. Además, sostuvo que existe una decisión “político-judicial” de mantenerla presa y proscripta y consideró que una eventual revisión requerirá recorrer instancias internacionales y generar condiciones políticas.

El jefe comunal reconoció puntos de contacto entre las tensiones que atraviesa Kicillof y su propia disputa en Morón con Martín Sabbatella. Explicó que su ruptura fue producto de un desgaste y señaló como factor determinante su decisión de respaldar al gobernador.
Sobre Sergio Massa, Ghi lo definió como “un hombre estratégico en esta etapa” y destacó su capacidad de trabajo. “Ojalá que sea también un actor relevante de este proceso de construcción de una alternativa”, expresó.
Lucas se metió en la sucesión bonaerense y se mostró favorable a que el próximo gobernador tenga experiencia municipal. “A mí me gustaría”, respondió al ser consultado sobre la posibilidad de que un intendente llegue al Ejecutivo provincial. Argumentó que los jefes comunales adquirieron una experiencia de gestión mucho más amplia que la tradicional administración del alumbrado, barrido y limpieza.
Esa gimnasia, sostuvo, otorga una experiencia valiosa para administrar la Provincia. Sin embargo, evitó elegir un nombre y anticipó que esperará una definición de Kicillof: si el gobernador expresa a quién quiere acompañar, se encolumnará detrás de esa decisión.

En seguridad, contó que Morón avanza con una fuerza local de proximidad orientada a la prevención y espera contar hacia diciembre con 130 efectivos en las calles. Ghi afirmó que la inseguridad continúa entre las principales preocupaciones, aunque en sus encuentros con vecinos aparece cada vez con mayor fuerza otro reclamo: “Laburo, laburo y no me alcanza”.
Hacia el cierre, Lucas fue consultado por las posibilidades electorales de Milei. Pese a sus críticas reconoció que el Presidente conserva niveles importantes de apoyo. “Está competitivo. Todavía falta un rato largo para las elecciones, pero si fueran mañana, yo creo que está competitivo”, admitió.
Para el intendente, el desafío del peronismo será construir una propuesta que genere más confianza, entusiasmo y previsibilidad. Aunque calificó de “errática” y “contradictoria” la dinámica del Gobierno y habló de altos niveles de improvisación, evitó subestimar a Milei: “Está paradito en la cancha y puede dar pelea”. La respuesta, concluyó, deberá ser una alternativa capaz de convencer y transformar las condiciones de vida de quienes hoy no la están pasando bien.