Los combustibles sufrieron aumentos significativos desde comienzos de año en general, en el marco del conflicto en Medio Oriente.
Tras meses de relativo congelamiento, en que solo aumentaba por la actualización del Impuesto a los Combustibles, a fines de septiembre, las estaciones de servicio Shell, Axion y Puma habían incrementado sus combustibles entre 2,5% y 5%.
A ello se sumó YPF, aunque con una suba menor, en torno al 1%.

El décimo mes del año, llegó con un incremento de los combustibles, pese a que el gobierno nacional postergó la actualización del impuesto correspondiente.
En octubre, en las YPF de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el litro asciende a:
Así, para llenar un tanque de 50 litros, se necesitan:
A comienzos de 2026, el litro de nafta súper se vendía en las YPF de CABA a $1.566 el litro.
A octubre, acumula una suba de 34%, 8 puntos más que la inflación esperada para el período (26%).
No obstante, aún está lejos de alinearse con el precio internacional del petróleo, que hace un mes se ubica por encima de los USD 100 el barril de Brent.
El freno para trasladar a los surtidores este valor mundial está en el consumo: hace 7 meses que cae la venta de combustibles en la comparación interanual.
En los primeros ocho meses de 2026, el consumo se retrajo 2% respecto al mismo período de 2025.
Asimismo, la caída es desigual: mientras solo 4 provincias mostraron una mejora, las más afectadas se derrumbaron más de 8%.
