España comenzó la carrera hacia las elecciones generales del 29 de noviembre con un asunto instalado en el centro de la disputa: el acceso a la vivienda. Apenas un día después de anunciar el adelanto electoral, Pedro Sánchez busca transformar la crisis que terminó debilitando su mayoría parlamentaria en una de las principales banderas para intentar conservar el Gobierno.
El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este martes nuevas medidas habitacionales después de que el Congreso rechazara la semana pasada dos decretos impulsados por el Ejecutivo. La diferencia es que, tras la disolución de las Cortes, los textos deberán pasar por la Diputación Permanente, donde la izquierda y el Partido Nacionalista Vasco tienen una posición más favorable y Sánchez podría evitar depender de Junts.
El movimiento anticipa cuál será uno de los grandes debates de las próximas semanas.

El Gobierno intenta capitalizar el fuerte malestar generado por los alquileres, los desalojos y las dificultades de los jóvenes para independizarse. La tensión aumentó después del desalojo de una mujer de 87 años en Madrid, un caso que impulsó protestas y volvió a colocar el problema habitacional en el centro de la discusión pública.
La oposición ya respondió. Alberto Núñez Feijóo planteó llevar la construcción hasta unas 200.000 viviendas anuales y avanzar con reducciones impositivas si el Partido Popular llega al poder. El enfrentamiento, por lo tanto, empieza a enfrentar dos recetas diferentes: mayor intervención y protección para los inquilinos desde el oficialismo y más oferta, construcción e incentivos fiscales desde el PP.
Una encuesta de 40dB divulgada este lunes coloca al PP con 31,6%, al PSOE con 27,4% y a Vox con 18,4%. Otro sondeo, elaborado por Sigma Dos, proyecta un escenario todavía más complejo para el oficialismo: PP y Vox alcanzarían juntos 203 diputados, ampliamente por encima de los 176 necesarios para una mayoría absoluta.

El adelanto también obligó a los aliados del PSOE a acelerar sus movimientos. Sumar trabaja con Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los comunes en una nueva plataforma denominada Frente Amplio, pero todavía debe definir candidatura, listas y estrategia.
Sánchez apuesta nuevamente a una campaña corta para modificar un escenario adverso. Ya lo hizo en 2023, cuando consiguió mantenerse en La Moncloa pese a que las encuestas anticipaban una victoria más amplia de la derecha.
Esta vez, sin embargo, Vox llega fortalecido y el PP tiene una alternativa de mayoría mucho más clara. Por eso, el debate sobre los alquileres dejó de ser solamente una crisis social: se convirtió en una de las primeras batallas capaces de decidir quién gobernará España después del 29 de noviembre.