Emilio Pérsico trazó un diagnóstico crítico sobre la situación social y económica de la Argentina, cuestionó el capitalismo, reconoció errores en las políticas asistenciales y analizó el escenario del peronismo de cara a 2027. En ese terreno, señaló a Axel Kicillof como la figura que hoy aparece mejor posicionada.
La conversación comenzó con una reflexión sobre las desigualdades entre la Ciudad de Buenos Aires y el interior. “Ojalá la Argentina fuera esto. Ojalá fuera esto, pero la Argentina no es esto”, planteó Pérsico al describir las diferencias en infraestructura, servicios y condiciones de vida. Para el dirigente, la política suele mirar el país desde una realidad que no representa a la mayoría.
Pérsico hizo una fuerte autocrítica sobre uno de los asuntos que atravesaron a los movimientos sociales. Al hablar de las políticas de transferencia hacia los sectores más humildes, reconoció: “Eso fracasó, eso tiene un techo”. Y diferenció esa herramienta de la propuesta que, según sostuvo, impulsaron desde las organizaciones de la economía popular.

El dirigente rechazó que la salida estructural sean los planes sociales y planteó que el objetivo debe ser construir “trabajo con derechos”. Recordó el salario social complementario y remarcó que millones de trabajadores argentinos permanecen fuera del sistema formal y de las protecciones laborales tradicionales.
Para Pérsico, en la Argentina conviven tres realidades: una economía capitalista formal, otra vinculada al Estado y una tercera perteneciente a la economía popular. A su entender, cada una necesita políticas específicas.
El referente social fue más profundo al discutir el modelo económico. “El capitalismo es malo”, afirmó, al considerar que genera concentración y amplía las diferencias sociales. Sin embargo, reconoció que actualmente ni siquiera los países socialistas plantean eliminar el sistema y sostuvo que el desafío pasa por construir sociedades más justas dentro de esa realidad.
En ese marco, defendió la necesidad de fortalecer experiencias productivas en los “márgenes”, concepto que vinculó con el papa Francisco. Mencionó el trabajo realizado primero con la CTEP y luego con la UTEP, aunque reconoció las dificultades para organizar y garantizar derechos entre quienes sobreviven fuera de la economía formal.

También reclamó honestidad y eficiencia cuando el Estado administra recursos públicos. “No se puede robar la plata de los trabajadores”, remarcó, y agregó que las empresas estatales deben ser productivas y concentrarse especialmente en sectores estratégicos.
Sobre el futuro electoral del peronismo, Pérsico evitó cerrar anticipadamente la discusión, aunque dejó una definición: “Hoy el único candidato que tiene el peronismo, que ya públicamente es candidato, es Kicillof. Entonces, el candidato es Kicillof”. También sostuvo que actualmente el gobernador bonaerense es quien “tiene posibilidades”.
De todos modos, recordó que todavía falta mucho para las elecciones y utilizó el surgimiento de Néstor Kirchner como ejemplo de lo rápido que puede cambiar el escenario argentino. “Un año y medio en Argentina es un siglo”, advirtió. Su postura, afirmó, es no destruir a dirigentes del mismo espacio para ganar posiciones internas mientras el adversario principal está afuera.
Pérsico fue especialmente duro al proyectar el futuro de Javier Milei. Aseguró estar convencido de que el Presidente no será candidato y advirtió sobre la posibilidad de que el oficialismo intente construir una transición hacia otra figura. Para el dirigente, el peronismo debe impedir que esa salida política resulte favorable para el proyecto libertario.
Además, explicó por qué las organizaciones sociales no tienen la misma contundencia callejera que en otras etapas. Sostuvo que el Gobierno convirtió la relación política en una lógica de “amigo y enemigo”, mencionó las causas judiciales contra dirigentes sociales y descartó buscar un enfrentamiento directo.
De cara al período que viene, pronosticó un fuerte desgaste del Gobierno y consideró que un escenario desordenado podría favorecer la unidad opositora. “Cuando es desordenada, el peronismo se junta”, sostuvo. En ese contexto, volvió a colocar a Kicillof en el centro y planteó que el espacio deberá encontrar “el mejor candidato para ese momento histórico”.