El gobierno de Javier Milei vuelve a recurrir a la contabilidad creativa para sostener el superávit fiscal.
Este martes 6 de octubre, se publicó en el Boletín Oficial la nueva estrategia: otorgar bonos a corto plazo para pagar deudas, y no registrarlo como gasto.

El Ministerio de Economía que dirige Luis Caputo canceló hoy pagos pendientes de obra pública por $221 mil millones, entregando 3 títulos públicos:
De esta manera, Economía evita registrar este mes el pago de $60 mil millones, para mostrar superávit fiscal.
Ya está publicada la edición del 06/10/2026 del Boletín Oficial de la República Argentina. Podés visualizarla en https://t.co/eu8kOvhypS
— Boletín Oficial R.A. (@boletin_oficial) October 6, 2026
Uno de los aspectos más cuestionados del superávit financiero de Caputo es la emisión de bonos y letras capitalizables.
De esta manera, los intereses que genera la deuda, en vez de registrarse como intereses, se incorporan al capital, que va aumentando con el tiempo.
De ese modo, la deuda va creciendo, pero al momento de cancelarla, no se registra como “pago de intereses” y “cancelación de capital”, sino que es todo capital.
Así, el Gobierno evita registrar el pago de intereses, que se computan para registrar el resultado financiero. El propio Fondo Monetario Internacional lo reconoció en su último informe sobre Argentina, señalando sobre el resultado fiscal que:
“Esta medida excluye el pago de intereses de los bonos cupón cero, que son registrados debajo de la línea. Si se incluye el componente real de los intereses capitalizados arriba de la línea, se alcanza un déficit financiero de cerca del 0,8% del PBI”
En tanto, el uso de bonos para cancelar deuda ya fue utilizado por el equipo económico a principio de gestión.
En abril de 2024, Economía pagó con un bono una deuda de USD 1.200 millones que acumulaba CAMMESA para pagar los costos de generación de energía y provisión de gas natural para usinas térmicas.
100 pct de adhesión a la propuesta de cancelación de deuda de Cammesa correspondiente a las facturas de diciembre y enero. Cabe resaltar la buena predisposición de los empresarios del sector que, entendiendo la situación heredada, adhirieron a la propuesta. El sector energético, que ya mostró un superávit comercial de 2400 millones de dólares en el primer cuatrimestre del año, tiene un enorme potencial en nuestro país, con un superávit proyectado de 25 mil millones de dólares para el 2030. 🇦🇷
— totocaputo (@LuisCaputoAR) May 23, 2024
En abril de este año, Caputo intentó utilizar esa estrategia con las empresas de colectivos del AMBA, pero los empresarios pudieron evitarlo.
La diferencia central con esos antecedentes es el plazo: mientras a las energéticas se les otorgó un bono a 10 años, estos títulos son a menos de un año (y uno vence en 24 días).
Es decir, no se trata de no pagar, sino de evitar registrar tanto el gasto (que afectaría el superávit primario) como los intereses (que afectarían el superávit financiero).