María Eva tenía nombre de historia antes de tener una historia propia. Su padre, muy peronista, convenció a su madre de que la primera hija de la familia llevara ese nombre en homenaje a Eva Perón.
Después llegaron otros varones a la familia: Juan Manuel, por Rosas; Facundo, por Quiroga. En su casa, los nombres propios ya hablaban de política, historia e identidad.
"Desde la cuna me atraviesa una identidad peronista", cuenta María Eva en diálogo con NewsDigitales. Hoy tiene 39 años y es mamá de una hija de ocho. Esa identidad, que durante años convivió con sus estudios, su trabajo, la maternidad y una búsqueda profesional que no siempre salió como esperaba, terminó convirtiéndose también en un emprendimiento: Juan Barbijo Perón.
La tienda nació en plena pandemia, cuando los barbijos eran parte de la vida cotidiana y María Eva necesitaba encontrar una forma de trabajar, generar ingresos y, al mismo tiempo, poder sostener la crianza de su hija.

María Eva creció en una familia humilde y desde chica tuvo interés por el periodismo. Estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata, en la extensión de Moreno.
"Vengo de una familia humilde y desde muy chica me gustó el periodismo", recuerda.
Durante los años 90 miraba a Jorge Lanata y admiraba su perfil de periodista enfrentado a los “poderes concentrados”. Con el tiempo, admite, su mirada sobre aquella figura cambió, pero esa etapa fue importante para decidir qué quería estudiar. En 2012 se recibió de licenciada en Comunicación Social y el paso por la universidad pública también modificó su relación con la política.
"Estudiar en la universidad pública me hizo darme cuenta de la relevancia que tiene la educación pública para nuestro país", explica.
Y allí apareció otra vez el peronismo. Después de haber vivido su adolescencia durante el menemismo, María Eva se había alejado de la identificación política con ese espacio. Incluso, reconoce, se codeaba con ideas más izquierdistas. La llegada de Néstor Kirchner al gobierno le permitió reconstruir esa relación.
"Me fui amigando con el peronismo. Empecé a creerle a Néstor porque antes tal vez no le creía. Pensaba que era algo más de lo mismo", cuenta. Después llegó Cristina Kirchner y la identidad política terminó de consolidarse.

El título universitario no significó, sin embargo, la llegada del trabajo estable que imaginaba. María Eva no consiguió insertarse de manera sostenida en medios de comunicación y comenzó a desilusionarse con el periodismo.
"Yo pensaba que el periodismo era algo de construcción propia, pero después entendí que también tiene que ver con los intereses del medio", relata.
Se mudó a la Ciudad de Buenos Aires y comenzó a trabajar como administrativa en un sindicato. Más adelante conoció a un grupo de personas con quienes conformó una cooperativa de comunicación.
En 2018 quedó embarazada y decidió dejar ese espacio porque no era compatible con el tipo de crianza que quería para su hija.
Después llegó la pandemia. Cuando sintió que era momento de volver a trabajar, el contexto era el peor posible: el aislamiento, la incertidumbre económica y una situación personal compleja se combinaron con una reducción de los ingresos familiares. "Me hizo muy mal a la salud mental. Venía además de un posparto eterno, complicado. Fue todo junto".
"Necesitaba tener un laburo. Era una forma de escapar del encierro mental y de poner la energía en otra cosa más allá de la maternidad", explica.

En junio de 2020 apareció la idea. "Algo tengo que hacer", se dijo. Los barbijos estaban por todas partes. La pregunta era qué podía diferenciarlos. María Eva tenía un público cercano: compañeros y compañeras de militancia.
Así surgió la idea de fabricar barbijos con identidad peronista. Y también apareció el nombre: Juan Barbijo Perón.
El primer slogan fue casi una declaración de principios: "Si nos tapan la boca, que no se callen las ideas".
El comienzo fue artesanal y en pleno aislamiento, pero los pedidos llegaron rápidamente. Las redes sociales ayudaron a que el emprendimiento creciera de manera orgánica y durante el primer año alcanzó los 10.000 seguidores.
Con el tiempo, los barbijos dejaron de ser un producto imprescindible. María Eva entendió que la tienda necesitaba transformarse. Llegaron cuadros, almohadones y otros objetos vinculados con el peronismo histórico, el universo maradoniano y distintas expresiones de la identidad argentina.
Pero el nicho siguió siendo claro. "Mi público es claramente peronista", resume.

El crecimiento de Juan Barbijo Perón llevó a María Eva a contactarse con otras emprendedoras.
La tienda comenzó a incorporar productos de distintos proyectos y se transformó, de hecho, en una pequeña red de comercialización para emprendimientos autogestionados. "La mayoría son mujeres", cuenta.
El mecanismo es sencillo: algunos productos llegan en consignación y María Eva agrega un porcentaje; en otros casos, las ideas y diseños se desarrollan directamente en conjunto: "Generé vínculos muy lindos con mucha gente que ni siquiera conozco personalmente gracias a este emprendimiento".
Para ella, ese aspecto colectivo terminó siendo tan importante como la propia tienda. "Emprender es un proyecto muy solitario", sostiene. Y por eso, cuando el contexto económico se volvió más complicado, apareció con fuerza la necesidad de organizarse con otros.
Esa búsqueda derivó en la creación de la Feria Peronista, una iniciativa que reúne a más de 15 proyectos vinculados con identidades nacionales, populares, argentinas, peronistas y maradonianas. El punto de partida fue diciembre de 2023. Hasta entonces, muchos de estos emprendimientos encontraban espacios para vender en actividades realizadas en el Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires. Pero después de las elecciones presidenciales de ese año, el panorama cambió y comenzaron a faltar lugares donde organizar las ferias.
"El perder las elecciones fue como que todo quedó en la nebulosa. Nadie habilitaba ningún espacio para poder feriar", recuerda. La respuesta fue organizarse. "Decidimos autogestionarnos", resume. La primera feria se realizó en diciembre de 2023, en un contexto político y económico adverso.
La respuesta del público, sin embargo, sorprendió a sus organizadores: "Ahí vimos la necesidad que tenía la gente de encontrarse, de participar de espacios compañeros, de sentirse identificada con un otro, de juntarse y cantar la marcha peronista".

María Eva también encuentra en las ventas una particular forma de medir el clima político.
"Yo siempre digo que esto es como el que es fanático de un club de fútbol: cuando tu club va bien, te querés comprar la camiseta; cuando va mal, te bajan un poco las ganas de comprarla", explica.
Según observa desde su tienda, actualmente hay mayor demanda de productos vinculados con Juan Domingo y Eva Perón que con Néstor Kirchner y Cristina Kirchner.
Para María Eva, esa tendencia expresa también cierto desencanto con los referentes actuales y una búsqueda de las raíces históricas del movimiento.
"Hay mucha gente que está desilusionada de los referentes políticos. Entonces busca volver a las raíces del peronismo, a lo más doctrinario", analiza.

Su propia posición política sigue teniendo una referencia central en Cristina Kirchner. "Mi conducción actualmente sigue siendo Cristina", deja en claro.
También sostiene que el peronismo debería mantener su defensa de la expresidenta y, al mismo tiempo, ser capaz de discutir nuevos liderazgos: "Buscar un nuevo candidato o candidata para las elecciones del próximo año no tendría que ser borrando la figura de Cristina”.
Todavía se siente cercana a La Cámpora pero ya no milita orgánicamente. Por ejemplo, su mirada sobre Axel Kicillof es positiva. "A mí Axel me gusta, siempre me gustó. Me parece un cuadro político importante dentro del movimiento". Sin embargo, desde su lugar de emprendedora observa que los productos vinculados con el gobernador bonaerense todavía tienen una demanda menor.

Para María Eva, eso no significa que no pueda convertirse en una figura importante. También considera necesario un recambio generacional: "Hace falta que la política vuelva a conmover a los y las jóvenes".
Juan Barbijo Perón no está exento de las dificultades económicas. Hay períodos con pocas ventas, problemas para reponer mercadería y momentos en los que María Eva se pregunta si vale la pena continuar.
Pero hasta ahora la respuesta sigue siendo afirmativa: "Si bien no todo es color de rosas, siempre sigo eligiendo este emprendimiento. Me permite convivir el trabajo con la vida cotidiana con mi hija".
