07/10/2026 - Edición Nº1338

Deportes


Messi eterno

El adiós al 10: una despedida con emociones fuertes y un rival a la altura

07/10/2026 | 80 mil almas colmaron el Monumental en una jornada cargada de homenajes, lágrimas, símbolos patrios de Malvinas y un gran gesto africano.



El estadio Monumental se transformó en el escenario de una de las jornadas más conmovedoras de la historia del deporte mundial al albergar el último partido de Lionel Messi con la camiseta de la Selección Argentina. Ante más de ochenta mil personas que colmaron las tribunas desde temprano, el ambiente combinó la nostalgia del final con la gratitud eterna hacia el máximo ídolo popular de las últimas décadas.

El estallido inicial ocurrió cuando el capitán pisó el césped y se rompió el protocolo debido a la inmensa alegría de los niños escoltas. Los chicos le gritaban contentos, saltaban de la emoción y estiraban sus manos buscando abrazar a su héroe, obligando al astro rosarino a frenar su marcha para saludarlos uno por uno con una sonrisa paternal que conmovió a todo el estadio. Entre ellos estaban sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, los últimos en saludarlo antes de pisar la cancha.

La atmósfera alcanzó su punto máximo de patriotismo durante la interpretación del Himno Nacional argentino a cargo del excombatiente Fabio Santana. A un costado de los equipos se desplegó con orgullo el mítico trapo de Malvinas, la bandera con la inscripción histórica que acompañó las grandes gestas del plantel y que unió la soberanía nacional con el sentimiento futbolístico.

Los acordes de Santana y el imponente marco calaron hondo en el banco de suplentes, donde el director técnico Lionel Scaloni rompió en llanto de manera inmediata al procesar el cierre del ciclo más glorioso. Las cámaras captaron las lágrimas incontenibles del conductor de la Scaloneta, mientras el propio Messi se mordía los labios visiblemente emocionado ante el atronador cántico de la hinchada argentina.

Intercambio de banderines

Antes del pitazo inicial, el referente del conjunto africano, Sessi D’Almeida, sorprendió al capitán argentino durante el tradicional intercambio de banderines al rendirse ante su figura y entregarle dos obsequios profundamente cargados de la identidad de su pueblo.

El mediocampista beninés le obsequió a La Pulga el buzo oficial de su seleccionado nacional junto a una réplica detallada en bronce del Monumento a la Amazona. Esta emblemática escultura de Cotonú rinde homenaje al legendario cuerpo militar femenino que defendió el antiguo Reino de Dahomey, transformándose en un símbolo de máxima protección y respeto hacia el futbolista.

La histórica noche frente al combinado de Benín significó el cierre perfecto para una era inigualable que transformó para siempre la historia del fútbol local. Las tribunas del Monumental despidieron a su eterno número diez entre fuegos artificiales y ovaciones, sellando un pacto de amor incondicional que quedará grabado por siempre en la memoria colectiva del país.