por Redacción NewsDigitales
La Iglesia volvió a marcar una fuerte posición sobre la política de tierras del Gobierno de Javier Milei y cuestionó el nuevo escenario generado por la Corte Suprema. La Comisión Episcopal de Pastoral Social, el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa) y Cáritas expresaron su preocupación por la vigencia del artículo 154 del DNU 70/2023, que derogó la Ley de Tierras.

En un comunicado difundido el 5 de octubre, las organizaciones advirtieron que el escenario actual puede habilitar “una venta sin límites de tierras a extranjeros”. El pronunciamiento fue fechado en el Día de San Francisco de Asís y retomó los cuestionamientos que habían realizado meses atrás sobre la modificación del régimen de propiedad rural.
Las entidades religiosas reclamaron responsabilidad a los legisladores nacionales, funcionarios del Poder Ejecutivo y autoridades de la Justicia. En particular, pidieron que se preserve la tierra como un recurso estratégico y que las decisiones sobre su propiedad contemplen la soberanía territorial, el cuidado ambiental y el bienestar de la población.
El documento también cuestionó el pronunciamiento de la Corte Suprema del 29 de septiembre, que dejó sin efecto una resolución judicial que había frenado la derogación de la Ley de Tierras. El máximo tribunal resolvió sobre la legitimación de quienes habían iniciado la demanda y no se pronunció sobre la constitucionalidad del DNU.
La Iglesia ya había advertido en junio sobre los cambios que podían producirse en el régimen de tierras. Pastoral Social, Endepa y Cáritas habían enviado entonces una carta abierta a los legisladores durante el debate de un proyecto sobre propiedad privada.
En aquella presentación rechazaron que la tierra fuera considerada solamente como una mercancía y señalaron posibles consecuencias sobre la soberanía territorial y alimentaria, los bienes comunes y la autodeterminación de los pueblos. El planteo estuvo basado en principios de la Doctrina Social de la Iglesia, entre ellos el destino universal de los bienes.
El Gobierno había retirado a comienzos de agosto el capítulo referido a la extranjerización de tierras del proyecto de reforma de la propiedad privada, luego de comprobar que no contaba con los votos necesarios para aprobarlo.
Sin embargo, la derogación de la Ley de Tierras mediante el DNU 70/2023 continuó vigente. La decisión de la Corte volvió a colocar ese tema en el centro de la discusión política y motivó ahora una nueva intervención de las organizaciones religiosas.
El pronunciamiento se produce además en un momento de creciente tensión entre sectores de la Iglesia y el Gobierno nacional, a pocas semanas de la llegada del papa León XIV a la Argentina.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, había advertido días atrás que el Papa encontrará un país “en crisis”, atravesado por la pobreza, la grieta y la intolerancia. Sus declaraciones generaron una respuesta de Felipe Núñez, titular del Banco de Inversión y Comercio Exterior y cercano al ministro de Economía, Luis Caputo.
Desde la Casa Rosada evitaron profundizar el enfrentamiento con los obispos. El Gobierno, de todos modos, defendió su política económica y sostuvo que la reducción de la inflación, el equilibrio fiscal y la desregulación forman parte del camino elegido para mejorar la situación social.

En paralelo, el Ejecutivo aceptó avanzar con una mesa de diálogo con representantes del Episcopado para abordar la crisis del sistema de discapacidad, otro de los reclamos que los obispos vienen planteando.
La discusión por las tierras agrega así un nuevo capítulo a esa relación. Mientras Pastoral Social, Endepa y Cáritas reclaman preservar los controles y cuestionan el nuevo escenario tras el fallo de la Corte, el Gobierno mantiene vigente el esquema establecido por el DNU 70/2023.
El tema vuelve a combinar una disputa jurídica con una discusión política sobre el modelo de propiedad rural y el control de los recursos estratégicos. Y la advertencia de las organizaciones de la Iglesia suma un nuevo foco de tensión en la relación con el Gobierno, justo cuando se acerca la visita de León XIV.