por Redacción NewsDigitales
Mucho antes de comenzar a construir su propio camino artístico, Valentina Pergolini creció alejada de la exposición que durante años acompañó a su papá, Mario Pergolini. Mientras él se convertía en una de las figuras más reconocidas de la televisión argentina con Caiga quien caiga (CQC), ella vivía una infancia completamente diferente.
En noviembre de 2013, cuando Valentina tenía apenas 7 años, Mario habló sobre su decisión de mantenerse alejado de la televisión abierta y reveló una particular situación familiar. “Con mi hija menor, Valentina (7), me pasa por primera vez que los chiquitos no saben quién soy”, contó en una entrevista con La Nación.

Para el conductor, aquella situación era una señal de que realmente había logrado salir de la televisión. Valentina no había crecido mirando a su papá en pantalla, a diferencia de sus hermanos mayores, que sí habían vivido de cerca la época de mayor exposición de Pergolini.
“Valentina, la más chica, no me vio en tele. Eso es una diferencia total”, explicó Mario en aquel momento. Incluso contó que el archivo de sus programas se había convertido en una especie de problema doméstico inesperado: “A mí me mata Google”.
La frase tenía una explicación. Pergolini relató que, cuando intentaba ponerle algún límite a su hija, su pasado televisivo podía aparecer rápidamente en Internet. El mismo hombre que durante años había sido una de las caras más reconocibles de CQC podía convertirse, para Valentina, simplemente en su papá.
La diferencia con sus hermanos también era marcada. Según contó Mario, Tomás y Matías habían atravesado otras etapas de su carrera y tenían recuerdos más cercanos de aquella época. Valentina, en cambio, había conocido principalmente al Pergolini de la radio y de su etapa al frente de Vorterix.
![]()
Años después, la propia Valentina confirmó esa particular relación con el pasado televisivo de su padre. En una entrevista recordó que conoció Caiga quien caiga recién a través de YouTube y que sus hermanos sí habían acompañado a Mario durante aquella etapa. Ella, en cambio, había vivido más de cerca su época radial.
Así, mientras para toda una generación Mario Pergolini quedó asociado a las gafas negras, el humor ácido y las cámaras de CQC, para Valentina fue, antes que nada, su papá. Una diferencia que él mismo descubrió cuando su hija todavía era una nena y que, con el paso de los años, terminó convirtiéndose en una de las particularidades de la relación entre ambos.