El PNUD informó este jueves 8 de octubre que el 68% de la población de Myanmar vive en pobreza multidimensional o está cerca de caer en ella. El informe Layers of Deprivation calcula 17,9 millones de personas multidimensionalmente pobres y otras 19,5 millones vulnerables, más de 37 millones en total. La segunda categoría todavía no supera el umbral del índice, pero acumula carencias suficientes para quedar expuesta ante un nuevo shock.
La medición amplía la mirada más allá del ingreso y combina carencias en salud, educación y condiciones de vida. Los déficits de salud y nivel de vida explican más del 80% de la pobreza multidimensional, con dificultades de acceso a atención médica, vivienda adecuada, agua limpia y saneamiento. En Myanmar, el conflicto, los desplazamientos y el deterioro de servicios públicos reducen además los recursos familiares disponibles para resistir nuevas crisis.
El índice considera pobreza cuando varias privaciones se acumulan simultáneamente, mientras la vulnerabilidad identifica hogares cercanos al umbral. Esa diferencia permite detectar familias que podrían caer ante una pérdida de empleo, una enfermedad o una suba abrupta de precios. Casi la mitad de los hogares dependientes del trabajo ocasional ya son multidimensionalmente pobres, y los hogares afectados por el conflicto o vinculados a la migración también figuran entre los grupos con mayor exposición.
La presión económica coincide con otros golpes que limitan la recuperación familiar. Uno de cada cinco hogares está expuesto a inundaciones, ciclones, sequías o deslizamientos, y unas 600.000 personas habían sido afectadas por inundaciones al cierre de agosto. NewsDigitales ya documentó la salida marítima de refugiados desde Rakhine. El PNUD agrega que diésel y gasolina permanecen aproximadamente 87% y 85% por encima de los niveles previos a la crisis del Golfo.

El informe advierte límites que pueden subestimar la situación de poblaciones apátridas y desplazadas, incluidas comunidades rohinyás, por las restricciones de la recolección telefónica. Rakhine aparece entre los focos más severos: más de dos tercios de su población es multidimensionalmente pobre y casi un tercio vive pobreza severa. Yangon registra una tasa menor que varios estados golpeados por el conflicto, pero conserva una de las mayores concentraciones absolutas de personas pobres del país.

El PNUD sostiene que la recuperación social no puede esperar al final del conflicto y plantea invertir en medios de vida, educación, salud, mercados locales y servicios básicos. El objetivo inmediato es reconstruir márgenes de seguridad para que una enfermedad, una inundación o una nueva suba de alimentos y combustibles no empuje a más hogares debajo del umbral. El 68% resume una fragilidad acumulada, no solamente una fotografía de ingresos bajos.