Este viernes 9 de octubre se celebra el Día Mundial del Huevo, una fecha que busca destacar las propiedades nutricionales de uno de los alimentos más consumidos del planeta. La conmemoración, establecida en 1996, cumple 30 años en un contexto particular para Argentina, que lidera el consumo mundial con cerca de 400 unidades por persona al año, según datos difundidos por el sector avícola.
La diferencia con otros países de la región es significativa. Brasil registra aproximadamente 283 huevos por habitante y Chile alcanza los 251, mientras que el promedio latinoamericano ronda las 304 unidades. Estos números reflejan el protagonismo que adquirió el producto en la alimentación de los argentinos.
Una porción de dos huevos aporta alrededor de 13 gramos de proteínas de alta calidad, además de vitaminas B12 y D, minerales como hierro, zinc y selenio, y colina, un nutriente fundamental para el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.
La fecha fue impulsada en 1996 por la entonces Comisión Internacional del Huevo durante una conferencia realizada en Viena, Austria. Desde entonces, cada segundo viernes de octubre se promueve su consumo informado y se difunden sus propiedades nutricionales.
En Argentina, el huevo está presente en numerosas preparaciones tradicionales, desde tortillas y milanesas hasta tartas, ensaladas y recetas de pastelería. Sin embargo, durante décadas estuvo rodeado de creencias que actualmente pueden revisarse a partir de la evidencia científica.
Uno de los más extendidos sostiene que consumir huevo aumenta inevitablemente el colesterol en sangre. Aunque contiene colesterol, su impacto depende del conjunto de la alimentación y de las condiciones individuales. En personas sanas puede formar parte de una dieta equilibrada.
También suele creerse que los huevos marrones son más nutritivos que los blancos, cuando el color de la cáscara depende principalmente de la genética de la gallina. Otra idea equivocada es que consumirlos crudos permite aprovechar mejor sus nutrientes: la cocción mejora la digestibilidad de sus proteínas y reduce el riesgo de infecciones por Salmonella.
Un cuarto mito indica que deben lavarse antes de guardarlos, aunque hacerlo puede alterar la protección natural de la cáscara. Finalmente, tampoco es cierto que comer solamente la clara sea siempre más saludable: la yema aporta vitaminas, minerales y colina que complementan las proteínas de la clara.
El liderazgo argentino también se refleja en la producción. Según cifras difundidas por el sector, el plantel nacional superó los 62 millones de gallinas ponedoras, con un crecimiento cercano al 9%, y podría alcanzar entre 65 y 67 millones durante 2026.
La producción de 2025 rondó los 19.000 millones de huevos y las proyecciones para este año apuntan a superar los 20.000 millones. Buenos Aires y Entre Ríos concentran aproximadamente el 70% de la actividad nacional.
Javier Prida, presidente ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), destacó que la expansión responde a inversiones en genética, sanidad y tecnología, aunque advirtió sobre la necesidad de acompañar el crecimiento con mayores estándares sanitarios.
Detrás de cada huevo existe un proceso productivo que comienza con el cuidado de las gallinas. La vacunación, la prevención de enfermedades, los controles veterinarios y las medidas de bioseguridad resultan fundamentales para garantizar una producción segura.
En Argentina, el SENASA establece requisitos sanitarios para los establecimientos avícolas. Estas medidas permiten proteger la salud de las aves y reducir los riesgos que podrían afectar tanto a los productores como a los consumidores.
Eugenia Sanz, directora de la Unidad de Negocios de Avicultura de MSD Salud Animal, explicó que la salud animal, humana y ambiental están estrechamente relacionadas, un principio conocido como Una Salud.
En el 30.º aniversario del Día Mundial del Huevo, Argentina celebra su liderazgo en el consumo, mientras la industria enfrenta el desafío de sostener el crecimiento productivo sin descuidar la seguridad alimentaria y el bienestar sanitario.