El presidente Javier Milei autorizó por decreto de necesidad y urgencia (DNU) la salida de tropas y equipamiento del Ejército Argentino para participar en el ejercicio militar combinado “ARANDÚ 2026”, que se desarrollará en Brasil entre el 10 y el 17 de octubre.
La maniobra reunirá a efectivos de ambos países e incluirá operaciones aerotransportadas, asaltos desde helicópteros, despliegues blindados, incursiones de fuerzas especiales y prácticas de tiro con munición de guerra.
La medida quedó establecida en el Decreto 1157/2026, publicado este viernes 9 en el Boletín Oficial. El Gobierno recurrió a esta vía porque el proyecto de ley que contempla el programa anual de ejercicios militares combinados todavía no recibió tratamiento en la Cámara de Diputados.
La autorización comprende hasta 405 efectivos argentinos y una movilización de vehículos, aeronaves, armamento y equipos de comunicaciones. Por parte de Brasil, se prevé la participación de hasta 1.100 militares.
El ejercicio se realizará en el campo de instrucción Barão de São Borja, ubicado en Rosario do Sul, en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Según el anexo del decreto, el costo estimado de la participación argentina asciende a $247.928.911, con financiamiento a cargo del presupuesto asignado al Ejército.
ARANDÚ 2026 se desarrollará durante ocho días, del 10 al 17 de octubre, con actividades diurnas y nocturnas y condiciones operativas diseñadas para aproximarse a la complejidad de una situación real.
El ejercicio es de carácter específico combinado y contempla la participación de unidades completas de ambos ejércitos. Su propósito es comprobar en el terreno los planes que habían sido trabajados previamente mediante ejercicios de simulación en gabinete, realizados en 2025 en la ciudad brasileña de Santa Maria.
El escenario planteado es hipotético: los ejércitos de Argentina y Brasil integran una fuerza multinacional y organizan una brigada combinada para proteger objetivos estratégicos vinculados con recursos naturales que se encuentran amenazados y afectan los intereses nacionales de ambos países.
A partir de esa situación, las tropas deberán planificar y ejecutar una operación convencional que incluye distintas etapas:
El entrenamiento contempla también prácticas de tiro con munición de guerra. El documento oficial advierte que las maniobras se realizarán bajo las normas de seguridad vigentes, aunque en condiciones que reproducen la complejidad y los riesgos propios de las operaciones militares.
El anexo del decreto prevé el despliegue de hasta 405 efectivos argentinos, entre oficiales, suboficiales y soldados. Participarán integrantes de distintas unidades y dependencias del Ejército, entre ellas el Comando de la Fuerza de Despliegue Rápido, la IV Brigada Aerotransportada, la X Brigada Mecanizada, la I Brigada Blindada y la Agrupación Fuerzas de Operaciones Especiales.
También intervendrán personal de Aviación de Ejército, Transporte, Organización y Doctrina y Sanidad.
La fuerza argentina estará organizada en distintos componentes combinados con sus pares brasileños: una brigada de tropas blindadas y mecanizadas, una fuerza de tarea paracaidista, un batallón de asalto aéreo, una fuerza de tareas de operaciones especiales y un batallón de aviación. La planificación contempla tanto tareas de conducción y coordinación como la ejecución de operaciones convencionales.
El equipamiento incluirá elementos individuales de combate, material de campaña, comunicaciones, vehículos, aeronaves y armamento de distintos calibres.

Entre los medios argentinos previstos para el ejercicio figuran hasta 99 vehículos y ocho aeronaves, de acuerdo con las cantidades máximas consignadas en el anexo.
El listado incluye:
El decreto también contempla equipos de comunicaciones, dispositivos de visión nocturna, miras ópticas y holográficas, designadores láser, sistemas de localización de objetivos, un dron, GPS, brújulas, equipos de campaña y paracaídas.
En materia de armamento, la autorización incluye pistolas, fusiles, ametralladoras, lanzacohetes AT4 y Carl Gustaf, cañones de 105 milímetros y piezas de artillería de 155 milímetros, además de municiones de distintos calibres. El inventario contempla proyectiles para los vehículos y sistemas de armas que participarán en las maniobras.
Las cantidades detalladas en el anexo, de todas formas, representan los medios estimados para el despliegue y no implican necesariamente que todos deban utilizarse durante cada jornada.
El Ejército brasileño tendrá una participación de hasta 1.100 efectivos, con unidades blindadas, paracaidistas, aeromóviles, de infantería y caballería, además de personal de artillería, ingenieros, comunicaciones, aviación y apoyo logístico.
El equipamiento previsto incluye hasta 200 vehículos, entre ellos unidades de combate Cascavel, transportes blindados Urutu o Guaraní, camionetas, ambulancias, camiones y vehículos destinados al abastecimiento de combustible, agua y otros insumos.
En cuanto al armamento, el inventario brasileño contempla cañones de 105 milímetros, morteros de 81 y 120 milímetros y puentes militares M4 T6.
Para el componente aéreo, se prevé la participación de un avión de transporte C-130 Hércules y hasta 10 helicópteros de los modelos H225M Caracal, AS350 Fennec o AS365K Pantera, sujetos a las posibilidades operativas del país anfitrión.
Brasil también proporcionará los paracaídas que utilizarán las tropas de ambos países durante los lanzamientos desde aeronaves.
El personal y los medios argentinos se trasladarán por vía terrestre, con vehículos propios de las Fuerzas Armadas. La ruta principal será el paso internacional Paso de los Libres-Uruguaiana, entre Corrientes y Rio Grande do Sul.
Como alternativa o complemento, podrá utilizarse el cruce Santo Tomé-São Borja, también entre Corrientes y el estado brasileño. Una vez finalizado el ejercicio, las tropas y el equipamiento regresarán a la Argentina por los pasos habilitados.