NASA actualizó el 8 de octubre los detalles de SSPICY, que prepara inspecciones autónomas de objetos fuera de servicio. El Otter 24C de Starfish Space despegó el 1 de octubre desde Vandenberg, California, y comenzará sus aproximaciones a comienzos de 2027. La nave podrá visitar hasta cuatro satélites o cuerpos de cohete de origen estadounidense en órbita terrestre baja.
Un satélite fuera de servicio sigue siendo un objeto capaz de fragmentarse o chocar con otras naves. NASA señala que cada año se lanzan miles de satélites para comunicaciones, pronóstico meteorológico, navegación y otros servicios cotidianos. La expansión obliga a conocer el estado de los objetos inactivos antes de repararlos o retirarlos, dentro de una carrera por capacidades orbitales que NewsDigitales ya analizó.
Otter 24C pesa 335 kilogramos y combinará propulsión eléctrica, cámaras, sensores y software de navegación relativa para acercarse a cada objetivo. La visión computacional estimará posición y movimiento mediante imágenes, mientras el sistema autónomo decidirá avances o abortos. Un brazo articulado llamado Manta orientará los propulsores para cambiar de órbita con precisión y observar los objetos a cientos de metros.
La misión medirá rotación, orientación, geometría y condición superficial para determinar qué intervención podría ser viable después. Los objetivos deberán ser de tamaño medio, origen estadounidense, estar en órbitas circulares de al menos 400 kilómetros y resultar accesibles desde la trayectoria de despliegue. Starfish Space opera la nave, mientras NASA financia y administra la demostración mediante su programa de pequeñas naves y sistemas distribuidos.

SSPICY no retirará basura espacial ni reparará satélites durante esta fase. Otter tampoco tocará ni se acoplará a los objetivos, aunque incorpora tecnologías pensadas para futuras operaciones de servicio. La autonomía será supervisada: NASA prevé una participación mínima de controladores en tierra. El resultado inmediato será validar navegación, inspección y maniobras de proximidad antes de avanzar hacia captura, reparación o desorbitado.

El próximo hito llegará a comienzos de 2027, cuando Otter se aproxime a los primeros objetos, dentro de una misión prevista para unos dos años. Si las inspecciones funcionan, NASA y la industria obtendrán datos para evaluar reparaciones o retiradas con menos incertidumbre. La utilidad será convertir observaciones de satélites abandonados en decisiones más seguras para proteger una órbita de la que dependen servicios en Tierra.