El 10 de octubre de 1945, Juan Domingo Perón se despidió de la Secretaría de Trabajo y Previsión con un discurso dirigido a los trabajadores y transmitido por radio. La intervención se produjo después de que presentara su renuncia a los cargos que ocupaba en el gobierno militar del general Edelmiro Farrell, en medio de una crisis que había puesto en jaque su continuidad política.
Perón repasó la tarea desarrollada desde la Secretaría y buscó dejar en manos de sus colaboradores la continuidad de la política laboral impulsada durante su gestión. Siete días después, una movilización obrera de dimensiones históricas reclamaría su liberación en la Plaza de Mayo. La relación entre ambos acontecimientos permite reconstruir uno de los momentos decisivos en la formación del movimiento peronista.
La crisis se profundizó durante los primeros días de octubre, cuando distintos sectores militares cuestionaron la creciente influencia de Perón. El coronel reunía entonces tres posiciones centrales dentro del Gobierno: era vicepresidente de la Nación, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión. El 9 de octubre presentó su renuncia a esos cargos y solicitó su retiro del Ejército. La decisión se produjo en un contexto de fuertes disputas dentro de las Fuerzas Armadas, mientras sectores de la oposición reclamaban el fin del gobierno militar y la convocatoria a elecciones.
El desplazamiento de Perón modificó el equilibrio interno del Gobierno y abrió un período de incertidumbre sobre la continuidad de las medidas laborales que había impulsado. Al día siguiente, el dirigente se presentó ante los trabajadores para despedirse de la Secretaría que había sido la principal plataforma de su creciente influencia política.

La intervención tuvo lugar frente al edificio de la Secretaría de Trabajo y Previsión, en Buenos Aires, y fue transmitida por las radios en cadena nacional. El registro sonoro se conserva en el Archivo Prisma, que identifica la grabación con fecha del 10 de octubre de 1945. El coronel repasó la labor realizada desde esa dependencia y defendió la continuidad de las políticas destinadas a los sectores trabajadores. También pidió a los funcionarios que permanecieran en sus puestos, pese a las renuncias que se habían presentado en medio de la crisis.
El mensaje puso el acento en la responsabilidad de los propios trabajadores y funcionarios para sostener lo construido. La intervención, por lo tanto, tuvo una dimensión política que excedía la salida de un cargo: mientras perdía posiciones dentro del Gobierno, Perón procuraba mantener el vínculo con los sectores sociales que habían acompañado su gestión.
La grabación permite recuperar el clima de aquella jornada y escuchar la respuesta de los presentes. Es un documento relevante para comprender cómo el conflicto institucional comenzaba a adquirir una dimensión que trascendía los cuarteles y alcanzaba a la sociedad.
La crisis continuó después del discurso. Perón fue detenido por la noche del 12 de octubre y trasladado a la isla Martín García, donde quedó bajo custodia de las autoridades militares. Su arresto profundizó la incertidumbre entre los dirigentes sindicales y los trabajadores que veían en su figura una referencia para la defensa de las conquistas laborales.
La difusión de la noticia de su detención no generó una reacción obrera inmediata. Por el contrario, los dirigentes sindicales debatieron cómo responder a la situación, mientras la tensión política crecía y se multiplicaban las señales de que las medidas adoptadas durante la gestión de Perón podían quedar comprometidas.
El 17 de octubre, ante el avance de la movilización, Perón fue trasladado al Hospital Militar de Buenos Aires. La concentración de trabajadores en la Plaza de Mayo y sus alrededores convirtió la crisis en un acontecimiento de alcance nacional. Cipriano Reyes -sindicalista del gremio de la carne- y uno de los fundadores del Partido Laborista, tuvo un papel clave en la organización de la jornada. Desde Berisso -kilómetro cero del peronismo- impulsó la participación de los trabajadores y fue uno de los referentes sindicales que contribuyeron a reclamar la liberación de Perón. Su protagonismo fue central en la construcción del movimiento obrero que respaldó su candidatura presidencial en 1946.
El 16 de octubre, el Comité Central Confederal de la Confederación General del Trabajo resolvió convocar a una huelga general de 24 horas para el día 18. La decisión se adoptó en medio de discusiones internas y con el objetivo de expresar la posición de la clase obrera ante la crisis política y la situación de las conquistas sociales.
Sin embargo, la movilización se adelantó. El 17 de octubre, trabajadores de distintos barrios de Buenos Aires y de localidades industriales del conurbano marcharon hacia el centro porteño para reclamar la liberación de Perón. La magnitud de la protesta obligó al Gobierno a buscar una salida a la crisis.

Ese volumen de movilización, inédito en la historia argentina, logró que Perón sea liberado. Es misma noche el militar se presentó ante la multitud reunida en la Plaza de Mayo y pronunció un discurso desde la Casa Rosada. La jornada quedó incorporada a la historia argentina como en Dìa de la Lealtad, fecha fundacional del peronismo como movimiento político de masas. Meses después, se presentó a las elecciones presidenciales de febrero de 1946, en las que resultó vencedor.
El 10 de octubre de 1945 fue, así, una de las jornadas que precedieron a un cambio decisivo en la política argentina. La renuncia de Perón, su despedida de la Secretaría de Trabajo y Previsión y su posterior detención formaron parte de una crisis que tuvo múltiples protagonistas y un desenlace que no estaba garantizado de antemano.
Siete días después, la movilización obrera alteró el curso de los acontecimientos. El 17 de octubre no se explica únicamente por las decisiones de Perón: también fue expresión de la capacidad de organización de los trabajadores y de la importancia que habían adquirido sus demandas sociales y laborales. Reconstruir aquella semana permite entender cómo una disputa dentro del poder militar terminó convirtiéndose en un punto de inflexión para la historia política argentina.