11/10/2026 - Edición Nº1342

Opinión


Inteligencia artificial

Internet ha muerto: la teoría de la Internet Muerta y una red dominada por bots

11/10/2026 | Surgió como una teoría conspirativa y hoy preocupa a Silicon Valley: bots que interactúan con bots y una Internet cada vez más sintética.



Surgió como una teoría conspirativa en foros marginales y hoy es una de las mayores preocupaciones de los gigantes de Silicon Valley. Con el aumento del tráfico de contenido automatizado, bots que interaccionan con bots, IA que genera contenido que a su vez es generado por IA, Internet se llena de contenido basura y se vuelve cada vez más sintética.

La teoría de la “Internet Muerta” surgió como una teoría conspirativa y cumplió todo su ciclo: nació de manera marginal en foros, al principio sonó delirante, luego verosímil, y finalmente fue asimilada por el sentido común. Sin embargo, esta hipótesis resurge y enciende las alarmas, nada más y nada menos, que en el mundo tech: bots hablando con bots, contenido generado por IA. ¿Cuánto de Internet sigue siendo humano?

La teoría de la internet muerta empezó a circular hace años en foros como Wizardchan y 4chan, y su planteo fue básicamente que internet ya no estaba habitada mayoritariamente por humanos.

Cada vez una mayor parte del tráfico, de las publicaciones, de los comentarios y de las interacciones que vemos online estaban siendo producidos por bots y sistemas automáticos. Internet parecía llena de gente, pero en realidad estaba llena de máquinas.

Para que sea eficazmente conspirativa, esta teoría suponía que estábamos siendo engañados. La idea apareció cuando muchos usuarios empezaron a percibir que internet ya no se sentía como antes.

Los que crecimos navegando la web a principios de los 00’s recordamos otra experiencia. Entrabas a internet y realmente navegabas o buceabas por internet. Ibas de una página a otra. Foros, blogs, páginas personales, sitios horribles, sitios increíbles. Taringa, Cultzmovie, Trucoteca o Hattrick, cada uno tenía su estética, sus códigos, su comunidad.

Internet parecía enorme, descentralizada, anárquica. Sin embargo, en algún momento eso efectivamente cambió. Hoy gran parte de nuestra vida digital transcurre dentro de un puñado de plataformas. Los ocho gigantes como Alphabet, Meta, Netflix, Microsoft, TikTok, Apple, Amazon y Disney concentran aproximadamente el 65% del volumen total de Internet.

Con esta concentración corporativa de la web, también cambió la experiencia dentro de la red. Por un lado, los usuarios ya casi no navegamos por internet. Ahora scrolleamos y le preguntamos todo a la IA. Las páginas webs cedieron su lugar a las aplicaciones e incluso, ahora mismo, estamos dentro de alguna de ellas. Por el otro, la transformación también alcanza a quien produce lo que vemos y el modo en que circula esa producción.

Por ejemplo, hace algunos años generar una imagen falsa pero convincente requería tiempo, conocimiento y herramientas. Ahora tenemos a disposición a la inteligencia artificial generativa capaz de producir texto, imágenes, audio y video prácticamente sin costo. De esta manera, cualquiera puede producir cientos de contenidos, y el resultado a la vista es una internet que se inundó de contenido basura. En este estado de cosas, se vuelve a instalar la teoría de la internet muerta.

De pronto, aparecen cuentas automatizadas que publican cientos de veces por día comentarios idénticos. Por todas partes se replican frases genéricas. Bots que responden a publicaciones hechas por otros bots, y bots que reaccionan a tendencias generadas por bots.

¿Y los humanos? ¿Qué rol cumplimos dentro de este circuito de retroalimentación en el que el 53% del tráfico de internet es contenido automatizado? ¿Acaso somos los NPC de la IA?

Se supone que las redes sociales, tal como indica su nombre, son el lugar virtual para encontrarnos con otros seres humanos. Sin embargo, cuando buscamos una interacción real, lo que experimentamos es una simulación de interacción, porque en su mayoría el contenido en estas plataformas es artificial. En este escenario la teoría “conspiranoica” de la internet muerta se torna más real y comprobable.

Bots que interactúan con bots: la automatización transforma las redes sociales y desplaza la participación humana.

¿Por qué están preocupados en Silicon Valley?

Desde Silicon Valley, los desarrolladores empiezan a advertir con preocupación que, mientras los humanos perdemos significativamente participación real, internet se empieza a morder la cola, o mejor dicho, entra en un círculo vicioso. Veamos cuáles son las instancias de este bucle:

En primer lugar, la inteligencia artificial aprende de internet. La IA se entrena leyendo artículos escritos por personas, mirando imágenes hechas por personas, estudiando libros, foros, investigaciones, discusiones y millones de piezas de cultura producidas durante décadas.

El contenido humano es su materia prima, pero luego ocurre algo paradójico: la IA empieza a reemplazar nuestra necesidad de ir a las fuentes. Nos resulta mucho más fácil preguntarle a la IA que buscar el contenido en su lugar de “origen”. De manera que ya no entramos al sitio, ni vemos quién escribió el texto. Así perdemos de vista la fuente original, y con ello, además, la posibilidad de verificar su autenticidad.

Esto tiene una consecuencia económica muy concreta: si los medios de comunicación, los blogs, los especialistas y los creadores reciben menos tráfico, ganan menos dinero. Si ganan menos dinero, tienen menos incentivos para producir contenido original. Y si se produce menos contenido humano original, la inteligencia artificial empieza a quedarse sin materia prima.

De modo que la IA empieza a alimentarse cada vez más de contenido generado por otras inteligencias artificiales. El circuito se cierra en la IA leyendo textos generados por IA. IA mirando imágenes producidas por IA. IA utilizando como fuente páginas que fueron generadas automáticamente por otras IA.

Si nosotros nos quedamos afuera de este sistema, el sistema empieza a comerse a sí mismo.

Si la inteligencia artificial necesita de internet para funcionar, ¿cómo va a sobrevivir si en efecto la internet está muerta?

La IA necesita internet para funcionar, pero internet está muerta

Cuando hablamos del peligro de la inteligencia artificial solemos imaginar escenarios espectaculares y temerarios. Terminator. Máquinas que se rebelan. Robots que toman conciencia. Una inteligencia artificial que, en su máximo desarrollo, decide destruirnos.

Ahora bien, quizás el fin del mundo sea menos dramático que cómo lo imaginamos durante las últimas y vertiginosas décadas. Tal vez el fin de este mundo se parezca a una larga y lenta decadencia donde los humanos vamos cediendo soberanía cognitiva, es decir, nuestra capacidad creadora y de discernimiento, a elementos sintéticos.

Es posible que durante los últimos 40 años nos hayamos hecho la película con Cameron, una guerra entre humanos y robots, pero todo indica que nos encaminamos al final de los tiempos como Idiocracy de Luke Wilson, en el que voluntariamente nos volvemos más estúpidos, y fácilmente reemplazables por máquinas.

Quizás la verdadera catástrofe sea que nos vayamos olvidando de cómo se hacen las cosas que nos hacen humanos. Esas mismas cosas que alguna vez hicieron de internet un lugar extraordinario y lleno de posibilidades.

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