11/10/2026 - Edición Nº1342

Internacionales

Investigación arqueológica

El Arca de Noé: el dato de 1988 que la nueva búsqueda en Turquía deberá explicar

11/10/2026 | Una expedición oficial obtuvo nuevos radares y cientos de muestras en Durupınar. Pero una perforación anterior ya había encontrado roca basal y ningún rastro de madera.



Durante las últimas semanas volvieron a multiplicarse los titulares que aseguran que el Arca de Noé habría sido encontrada en Turquía. La realidad científica es bastante más compleja y, justamente por eso, también más interesante.

En la formación Durupınar, cerca de Doğubayazıt, en el este de Turquía, terminó este año una de las campañas más amplias realizadas hasta ahora sobre el sitio. Hubo mapeo tridimensional, radar de penetración terrestre, perforaciones, extracción de testigos y cientos de muestras enviadas a laboratorios.

La investigación cuenta con autorización oficial turca y está dirigida por el arqueólogo Cenker Atila, profesor de la Universidad Cumhuriyet de Sivas, en cooperación con el proyecto estadounidense Noah's Ark Scans.


Sitio arqueológico Durupinar (2007).

Pero existe un antecedente que obliga a mirar los nuevos resultados con especial atención: hace casi cuatro décadas ya se perforó Durupınar y aquellos trabajos no encontraron madera identificable y fueron interpretados posteriormente como evidencia de una estructura geológica.

Los investigadores actuales sostienen que aquella campaña fue demasiado limitada y técnicamente insuficiente para cerrar la discusión.

Ese choque entre las investigaciones antiguas y las nuevas tecnologías es, probablemente, mucho más relevante que la semejanza de la formación con un barco vista desde el aire.

Qué encontró realmente la expedición de 2026

La fase de campo oficial comenzó el 28 de junio y terminó el 11 de septiembre de 2026. Participaron alrededor de 20 investigadores procedentes de cinco países.

El equipo utilizó sistemas GPS de precisión, LiDAR, modelado tridimensional y diferentes métodos geofísicos para estudiar tanto la superficie como las capas inferiores de Durupınar.

Los radares analizaron sectores del subsuelo hasta aproximadamente 70 metros de profundidad.

Los investigadores informaron la presencia de anomalías, cambios de capas, posibles espacios y estructuras lineales que requieren una interpretación posterior.

Eso es importante, pero también requiere una aclaración: un radar no muestra una habitación de la misma manera en que una cámara fotografía una pared.

Detecta diferencias en las propiedades físicas del subsuelo.

Una reflexión lineal puede originarse en una estructura artificial, pero también en diferencias de roca, humedad, sedimentos, fracturas o cavidades naturales.

Por eso, las imágenes geofísicas necesitan ser confrontadas con muestras físicas.

Un equipo de investigadores ha completado, hasta ahora, el estudio más  profundo de la formación de Durupinar, en el este de Turquía: una  estructura con forma de barco de 515 pies (unos
Superposición de la foto aérea de Durupinar con las lecturas de radar. 

Lo que ya se hizo y lo que todavía está proyectado

Existe además una diferencia importante entre los trabajos efectivamente realizados durante la campaña de 2026 y las etapas que el proyecto prevé desarrollar posteriormente.

La fase oficial concluida produjo 366 muestras de suelo y testigos, extraídas en sectores internos y externos de la formación a profundidades de aproximadamente uno a 15 metros. El material fue enviado a la Universidad Ankara Yıldırım Beyazıt para efectuar análisis de laboratorio, incluida la determinación de carbono, composición y antigüedad.

Pero el plan general de Noah's Ark Scans va más allá.

El programa publicado por la organización contempla perforaciones sónicas secas de entre 75 y 100 metros, tomografía de resistividad eléctrica y estudios electromagnéticos capaces de explorar profundidades superiores a los 300 metros.

También prevé introducir cámaras robóticas en eventuales cavidades subterráneas, si las condiciones permiten llegar a ellas.

El objetivo final es integrar los testigos físicos, análisis químicos e isotópicos, LiDAR, radares, magnetometría y demás estudios geofísicos en un modelo tridimensional único del subsuelo.

Eso resulta importante porque evita mezclar dos cuestiones diferentes: una cosa son los indicios obtenidos hasta ahora y otra son las capacidades que el proyecto espera desplegar durante sus próximas etapas.

Fotografía aérea de Ara Güler de 1961 de la formación Durupınar.La emblemática fotografía aérea de Ara Güler de 1961 que atrajo la atención mundial hacia el lugar. Reproducida de las actas del 5.º Simposio Internacional sobre el Monte Ararat y el Arca de Noé. Crédito: Ara Güler
1988 core drilling hole locations on the Durupınar formation
1988 — Campaña de perforación de testigos en Bayraktutan y Baumgardner. Se perforaron cuatro pozos de 3½ pulgadas a través de la formación entre el 28 de julio y el 7 de agosto de 1988.

Las 366 muestras que ahora tienen la palabra

El trabajo de campo permitió recuperar 366 muestras y testigos de distintos puntos de la formación.

Ahora comienza una etapa menos espectacular visualmente, pero mucho más decisiva: el laboratorio.

Los investigadores intentarán establecer qué materiales contienen los testigos, si existe materia orgánica relevante, qué antigüedad presentan determinadas capas y si hay algo capaz de diferenciar a Durupınar de las formaciones naturales que la rodean.

Uno de los datos preliminares que despertó mayor interés fue la información proporcionada por Atila según la cual las muestras tomadas dentro de la formación presentaban alrededor de un 40 por ciento más de carbono que aquellas recuperadas fuera.

Eso puede resultar compatible con una mayor concentración de material orgánico.

Pero no significa que se haya encontrado madera.

Existe además una segunda cifra que comenzó a circular alrededor de Durupınar y que conviene no confundir con el dato anterior.

Noah's Ark Scans sostiene que análisis de suelo realizados en 2024 habían encontrado cerca de tres veces más materia orgánica dentro de la formación que fuera de ella.

Carbono y materia orgánica no son necesariamente la misma medición, ni corresponden a la misma campaña.

Por eso, presentar ambas cifras como si fueran un único resultado sería incorrecto.

El 40 por ciento adicional de carbono corresponde a resultados preliminares comunicados en el marco de las investigaciones recientes, mientras que la cifra de casi tres veces más materia orgánica procede de estudios anteriores promovidos por el propio proyecto.

Determinar qué produce esas diferencias es precisamente una de las funciones de los análisis actuales.

Una concentración elevada de carbono no permite saber por sí sola si alguna vez existió madera, mucho menos establecer que esa madera perteneció a una embarcación.

La capa que rompió una perforadora

Otro episodio generó enorme expectativa entre los promotores de la hipótesis. Durante las perforaciones de septiembre, Noah's Ark Scans informó que una broca se rompió al alcanzar una capa extremadamente dura a varios metros de profundidad.

Desde el proyecto se planteó públicamente la posibilidad de que pudiera tratarse de material mineralizado o incluso de madera petrificada.

Por ahora, sin embargo, esa identificación no fue demostrada en laboratorio. Que una perforadora encuentre una capa dura es un dato físico. Determinar su composición es una cuestión diferente.

Y justamente ahí se juega buena parte de la credibilidad de las próximas etapas: la muestra deberá decir qué era aquello que el taladro no pudo atravesar.

La perforación de 1988 que vuelve al centro de la discusión

En 1988, décadas antes de la tecnología utilizada actualmente, investigadores perforaron distintos puntos de Durupınar.

Y allí aparece uno de los antecedentes más interesantes de toda esta historia.

Los documentos vinculados a aquella campaña sostienen que se recuperaron testigos de varios pozos y que no apareció evidencia identificable de madera, petrificada o de otra clase.

El geofísico y especialista en modelado geodinámico John Baumgardner explicaría posteriormente que los resultados habían sido compatibles con la presencia de una cresta de roca basal aproximadamente alineada con el eje de la formación.

Fotografía aérea de 2019 de la formación Durupınar
2019 — Fotografía moderna tomada con dron que revela la magnitud total de la formación. Se utilizó como imagen de referencia reciente en el carrusel comparativo.
2020 drone photograph with GPR scan overlay
2020 — Fotografía tomada con dron, superpuesta con los resultados del escaneo del radar de penetración terrestre, que muestra estructuras internas y ángulos rectos a 7 metros bajo la superficie.
Reconstrucción del arca de Noé en diciembre de 2024 basada en georradar
Diciembre de 2024 — Reconstrucción reciente del arca de Noé basada en el análisis GPR reciente.

La interpretación resultante fue que la curiosa silueta de Durupınar podía explicarse porque antiguos movimientos de barro y sedimentos habían circulado alrededor de esa elevación rocosa.

El proyecto actual, sin embargo, cuestiona que aquellas perforaciones permitan cerrar el caso.

Noah's Ark Scans describe el trabajo de 1988 como un muestreo limitado, sostiene que el equipo utilizado no era el adecuado para obtener testigos continuos y afirma que parte del material se perdió debido al agua empleada durante la perforación.

Según su reconstrucción, aunque se intentó trabajar en cuatro ubicaciones, solo tres alcanzaron profundidades significativas, dejando gran parte de los 157 metros de la formación sin caracterizar.

En otras palabras, los investigadores actuales no necesitan demostrar que en 1988 nadie encontró roca.

Lo que deben demostrar es algo diferente: que aquellas perforaciones fueron insuficientes para explicar toda la estructura y que los nuevos testigos ofrecen una imagen distinta del subsuelo.

Ahí aparece uno de los mejores experimentos posibles.

Si las nuevas tecnologías encuentran de manera sistemática la misma estructura geológica que describieron los estudios antiguos, la explicación natural saldrá reforzada.

Si encuentran materiales, capas o estructuras incompatibles con aquella interpretación, el debate cambiará.

Un estudio geológico llegó más lejos en 1996

La hipótesis del origen natural recibió una formulación especialmente conocida en 1996.

El geólogo Lorence Gene Collins y el investigador David Franklin Fasold, quien durante años había considerado seriamente la posibilidad de que Durupınar fuese el Arca, publicaron un estudio en el Journal of Geoscience Education.

Su conclusión fue que la formación podía explicarse mediante procesos geológicos naturales.

Analizaron las estructuras que algunos investigadores identificaban como elementos metálicos, las supuestas muestras de madera fosilizada y la disposición de las rocas.

La explicación propuesta combinaba estratos sedimentarios plegados, erosión, minerales y antiguos movimientos del terreno capaces de producir una estructura sorprendentemente parecida a un barco.

Fasold había llegado al sitio atraído por la hipótesis del Arca.

Terminó participando de un trabajo que la cuestionaba.

La explicación geológica no terminó en 1996

Sería un error, sin embargo, presentar el debate como una pelea entre una vieja explicación geológica de los años noventa y tecnología moderna aparecida treinta años después.

La hipótesis natural continúa siendo defendida.

En junio de 2025, el geólogo turco Eşref Atabey publicó un nuevo trabajo que interpreta Durupınar como una estructura geológica asociada a un sinclinal y posteriormente modificada por procesos de deslizamiento de tierra.

Otros estudios de la región también analizaron el llamado flujo de tierra de Telçeker como elemento relevante para comprender la particular geomorfología del lugar.

Lo llamativo es que el propio Noah's Ark Scans mantiene estos trabajos críticos dentro de su biblioteca de investigaciones.

Esto hace que la discusión resulte bastante más interesante.

No existe simplemente un grupo religioso intentando demostrar una historia frente a científicos que se niegan a escucharla.

Existen modelos distintos que intentan explicar el mismo terreno y ahora disponen de nuevas muestras físicas con las cuales ser confrontados.

Una explicación sostiene que Durupınar puede surgir de plegamientos, erosión y movimientos de masa.

La otra plantea que dentro de esa geología podría existir una estructura artificial muy antigua.

La campaña de 2026 será realmente relevante si consigue generar evidencia capaz de distinguir entre ambas posibilidades.

Por qué los investigadores actuales creen que hay que volver a mirar

Los responsables del proyecto sostienen que existen herramientas que no estaban disponibles durante las investigaciones anteriores.

Los sistemas actuales permiten comparar extensas áreas interiores y exteriores, construir modelos tridimensionales, detectar cambios en profundidad y seleccionar con mucha mayor precisión los puntos donde realizar perforaciones.

Fotografía aérea de la formación Durupınar, 2020.
Fotografía tomada con un dron DJI de la formación, 2020.
Fotografía aérea de la formación Durupınar, 2020.
Vista aérea de la formación con dron.
Aerial view of one of the many tour groups that visits Noah's ark in Agri Province.
Vista aérea de uno de los muchos grupos turísticos que visitan el arca de Noé en la provincia de Agri.
Parte superior de la cresta del acantilado sobre el arca de Noé.
Parte superior de la cresta del acantilado sobre el arca de Noé.
Escarpment ridge of limestone rock above Noah's ark. Some believe the first settlement after the flood was just below this ridge.
Cresta escarpada de roca caliza sobre el arca de Noé. Algunos creen que el primer asentamiento después del diluvio se ubicó justo debajo de esta cresta.

Además, el equipo sostiene que las últimas perforaciones no habrían encontrado todavía el bloque continuo de roca que esperaban hallar si determinadas interpretaciones antiguas fueran suficientes para explicar toda la estructura.

También se comunicaron lecturas geofísicas con formas lineales, ángulos y posibles cavidades.

Algunos especialistas que participaron del proyecto interpretan esos patrones como incompatibles con una formación exclusivamente natural.

Pero existe una diferencia fundamental entre una interpretación preliminar y una demostración.

Los datos completos del radar, los testigos y los análisis de laboratorio todavía deberán ser publicados y sometidos al examen de otros especialistas.

Un debate donde la comunicación corre más rápido que la ciencia

La expectativa alrededor de Durupınar generó además un fenómeno paralelo.

Durante las últimas semanas aparecieron publicaciones que mostraban supuestas excavaciones espectaculares y presentaban al Arca como si ya hubiese sido encontrada.

Incluso circularon videos generados mediante inteligencia artificial que simulaban mostrar el descubrimiento.

El problema es evidente.

Mientras los laboratorios todavía intentan determinar qué contienen las muestras, las redes sociales ya transformaron una hipótesis en una certeza.

Ese salto obliga a separar cuidadosamente cada nivel de evidencia.

Encontrar una anomalía mediante radar no significa encontrar una habitación.

Encontrar una concentración distinta de carbono no significa encontrar madera.

Encontrar madera antigua tampoco demostraría automáticamente que perteneció a un barco.

Y encontrar una embarcación antigua exigiría todavía establecer qué antigüedad tiene, quién la construyó y qué relación podría tener con las tradiciones del Diluvio.

El tamaño que seduce a los defensores de la hipótesis

Durupınar mide aproximadamente 157 metros de longitud.

El proyecto destaca que esa cifra puede aproximarse a los 300 codos atribuidos al Arca en el Génesis, dependiendo de qué medida histórica se adopte para el codo.

La coincidencia resulta llamativa, pero tampoco constituye una prueba.

Las medidas antiguas denominadas como codo variaron según la región y el período histórico, por lo que una conversión exacta depende del patrón seleccionado.

La semejanza de tamaño puede justificar una pregunta.

No puede responderla.

Qué tendría que aparecer para cambiar realmente la historia

Una afirmación extraordinaria necesita evidencia igualmente extraordinaria.

Madera trabajada inequívocamente por seres humanos, uniones constructivas, estructuras repetitivas verificables, materiales datables en un contexto arqueológico claro o artefactos asociados directamente con una embarcación modificarían radicalmente el debate.

Además, la evidencia tendría que poder ser estudiada por equipos independientes.

Eso todavía no ocurrió.

Lo que sí ocurrió en 2026 es significativo.

Turquía autorizó formalmente una investigación, una universidad conduce los trabajos, especialistas de distintos países participaron de la campaña, 366 muestras fueron extraídas y los estudios geofísicos alcanzaron profundidades inéditas para el sitio.

Al mismo tiempo, los antecedentes de 1988, 1996, 2007 y 2025 impiden presentar la formación como un misterio que nadie intentó explicar.

Durupınar lleva décadas produciendo argumentos a favor y en contra.

Ahora existe algo que antes faltaba: la posibilidad de enfrentar muchas de esas interpretaciones con una nueva generación de tecnología y cientos de muestras físicas obtenidas bajo un proyecto autorizado.

Por eso, quizás la verdadera noticia sobre el Arca de Noé no sea que finalmente apareció.

Escaneo de radar de penetración terrestre a 100 MHz, que muestra posibles túneles (áreas rojas) a lo largo del centro de la embarcación y en el interior del borde suroeste del casco.
Escaneo de radar de penetración terrestre a 100 MHz, que muestra posibles túneles (áreas rojas) a lo largo del centro de la embarcación y en el interior del borde suroeste del casco.
Measurements of angular layers, northwest side of the formation
Mediciones de capas angulares, lado noroeste de la formación.
Multi-depth GPR scan visualization
Visualización compuesta de GPR que muestra las anomalías detectadas a múltiples profundidades.Angular structures found 7 meters below the surface at the ark site, October 2019.
Se hallaron estructuras angulares a 7 metros de profundidad en el emplazamiento del arca, en octubre de 2019.
Vista lateral del modelo 3D del subsuelo
Representación lateral del modelo 3D del subsuelo, agosto de 2021.

Es que, 67 años después de que aquella extraña forma fuese reconocida en fotografías aéreas, una de las discusiones arqueológicas y geológicas más extraordinarias del último siglo volvió al laboratorio.

Y esta vez, los datos tendrán que explicar también todo lo que se encontró antes.