13/10/2026 - Edición Nº1344

Internacionales

Historia y arqueología

Antes de Noé: las tablillas que ya contaban la historia del Diluvio

13/10/2026 | Atrahasis, Ziusudra y Utnapishtim protagonizaron antiguas historias mesopotámicas sobre una inundación y un barco. Qué revelan sobre el relato bíblico.



Mientras investigadores perforan una formación con aspecto de barco en Turquía intentando descubrir qué existe debajo, otra parte de la historia del Diluvio lleva más de un siglo a la vista dentro de museos y colecciones arqueológicas.

Está escrita en pequeñas tablillas de arcilla.

En ellas aparecen una inundación devastadora, un hombre advertido antes de la catástrofe, la construcción de una embarcación, la preservación de seres vivos y la supervivencia después de que las aguas se retiran.

No se trata del Génesis.

Son relatos de la antigua Mesopotamia.

Algunas de esas tradiciones están documentadas en textos del segundo milenio antes de Cristo y demuestran que la historia de un gran Diluvio circulaba por la región mucho antes de adquirir la forma bíblica que hoy conoce buena parte del mundo.

La tablilla que conmocionó a la Inglaterra victoriana

En el siglo XIX, los arqueólogos recuperaron miles de tablillas de la antigua biblioteca del rey asirio Asurbanipal, en Nínive.

Entre ellas apareció algo extraordinario.

La tableta XI de la Epopeya de Gilgamesh narraba la historia de Utnapishtim, un hombre que sobrevivió a un gigantesco diluvio después de construir una embarcación por indicación divina.

Cuando el especialista británico George Smith logró descifrar el relato, la semejanza con Génesis provocó una sensación internacional.

La historia contenía algunos elementos imposibles de ignorar.

Utnapishtim recibe una advertencia, construye una embarcación, introduce vida en ella, sobrevive al desastre y, cuando las aguas comienzan a retirarse, libera aves para comprobar si puede encontrar tierra.

Después ofrece un sacrificio.

Más de un siglo después, la famosa “Flood Tablet” continúa conservada en el British Museum.

Pero existe una precisión histórica fundamental.

La tablilla encontrada en Nínive corresponde al primer milenio antes de Cristo.

La tradición que contiene, en cambio, es mucho más antigua.


La tablilla del diluvio (siglo VII a. C.) en el Museo Británico; parte de la tablilla XI de la Epopeya de Gilgamesh. (La narración del diluvio se encuentra en el reverso de la tablilla). Imágenes: Tablilla K.3375 © The Trustees of the British Museum. Usada bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-SA 4.0).

Antes de Gilgamesh estaban Atrahasis y Ziusudra

La historia mesopotámica del Diluvio no depende únicamente de Gilgamesh. En textos del período paleobabilónico aparece Atrahasis, protagonista de otra narración en la que los dioses deciden destruir a la humanidad y una divinidad advierte al héroe que debe construir una embarcación.

También existe una antigua tradición sumeria donde el sobreviviente se llama Ziusudra.

Los nombres cambian. Las motivaciones divinas también. Y las características del barco no permanecen iguales. Pero existe un núcleo narrativo reconocible: una humanidad amenazada por el agua, una advertencia, una embarcación y la conservación de la vida.

Los especialistas no necesitan suponer una copia directa entre un texto y otro para advertir que todos forman parte de una tradición mesopotámica del Diluvio transmitida y reelaborada durante siglos.


Otra copia de la tablilla XI de la Epopeya de Gilgamesh en el Museo Británico. Imagen: Tablilla K.4486 © The Trustees of the British Museum. Usada bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-SA 4.0).

Una tablilla describió un Arca completamente redonda

La historia guarda todavía una sorpresa mayor. En el siglo XXI, el asiriólogo Irving Finkel, especialista del British Museum, estudió una tablilla babilónica de aproximadamente cuatro mil años que contenía instrucciones extraordinariamente detalladas para construir la embarcación del Diluvio.

Y aquel barco no se parecía en absoluto al Arca alargada de las ilustraciones modernas. Era circular. El texto describía una enorme embarcación comparable con un coracle, el tradicional bote redondo utilizado durante siglos en Mesopotamia.

La tablilla proporcionaba dimensiones, materiales, cuerdas y procedimientos para impermeabilizarla. El hallazgo demuestra algo fascinante.

Ni siquiera dentro de las propias tradiciones antiguas existió una única imagen inmutable del barco del Diluvio.

La embarcación cambió a medida que la historia atravesó diferentes culturas y períodos.

Puede incluir: Dos tablillas de arcilla con escritura cuneiforme, una forma de escritura antigua, inscrita en sus superficies. Las tablillas son marrones y tienen una textura rugosa.
Tablilla de arcilla del Arca de Noé: Réplica del Génesis.

¿Entonces la Biblia copió a los babilonios?

La pregunta es tentadora. La respuesta académica es bastante más compleja. La existencia de relatos mesopotámicos antiguos demuestra que la tradición del gran Diluvio no comenzó con el texto bíblico.

Los autores y redactores que dieron forma al Génesis pertenecían a un mundo del Cercano Oriente donde estas historias llevaban siglos circulando. Eso no significa necesariamente que un escritor hebreo haya tomado una tablilla concreta y simplemente la haya copiado.

Las historias antiguas se transmitían, modificaban y reinterpretan durante generaciones. Las diferencias son tan importantes como las similitudes.

En los relatos mesopotámicos actúan varios dioses y existen conflictos entre ellos. El Génesis desarrolla una interpretación teológica completamente diferente, ligada al comportamiento humano, el juicio divino y posteriormente a una alianza.

La estructura narrativa puede viajar durante siglos sin que su significado permanezca intacto.

El Ararat de la Biblia tampoco es tan sencillo

Existe otro detalle que suele perderse cuando las expediciones modernas viajan hacia el gigantesco monte Ararat. El Génesis no dice necesariamente que la embarcación haya quedado sobre la cima del volcán que actualmente recibe ese nombre. La expresión bíblica hace referencia a las “montañas de Ararat”, vinculadas históricamente con una región mucho más amplia asociada al antiguo Urartu.

La identificación específica con el actual monte Ararat se consolidó mediante tradiciones posteriores. Eso ayuda a explicar por qué, a lo largo de los siglos, diferentes grupos buscaron el Arca en distintos lugares. La formación Durupınar que hoy concentra las investigaciones ni siquiera se encuentra sobre la cima del Ararat.

Está en la región, a varios kilómetros del volcán.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

¿Hubo realmente un único Diluvio universal?

La arqueología y la geología permiten hacer otra distinción. No existe evidencia científica aceptada de una inundación histórica reciente que haya cubierto simultáneamente toda la superficie terrestre.

Eso no significa que las tradiciones antiguas hayan surgido necesariamente sin relación con acontecimientos reales. Mesopotamia se desarrolló alrededor de los ríos Tigris y Éufrates, capaces de producir inundaciones destructivas.

Para una sociedad antigua, una crecida capaz de cubrir las ciudades, cultivos y territorios conocidos podía equivaler perfectamente a la destrucción de todo su mundo.

Los arqueólogos encontraron además estratos asociados a antiguas inundaciones en diferentes asentamientos mesopotámicos, aunque no todos corresponden al mismo momento.

Por eso existe una diferencia enorme entre sostener que distintas poblaciones conservaron recuerdos de desastres reales y afirmar que todos esos relatos describen un único acontecimiento global fechado con precisión.


La Imago Mundi, descubierta en Irak, contiene grabados cuneiformes que podrían indicar rutas míticas.

La fascinación por encontrar un barco

La búsqueda moderna del Arca intenta resolver una pregunta material. ¿Existe en algún punto de las montañas de Turquía una estructura construida por seres humanos capaz de relacionarse con esas antiguas tradiciones?

Durupınar es actualmente uno de los lugares donde esa pregunta se estudia mediante perforaciones y tecnología geofísica.

Pero incluso un eventual descubrimiento arqueológico extraordinario abriría nuevas preguntas.

Habría que determinar la fecha del objeto, su función, quién lo construyó, qué características tenía y si existe alguna manera científicamente válida de relacionarlo con una tradición literaria que atravesó milenios.

El nombre “Arca de Noé” no vendría incluido dentro de la madera.


La Formación Durupinar, cerca de Dogubeyazit, en la provincia de Agri, con su perfil alargado que recuerda a una embarcación. Foto: NoahsArkScans.com
La formación Durupinar, descubierta desde el aire por el capitán de cartografía Ilhan Durupinar en 1959 por su notable forma de barco, se ubica a unos 29 kilómetros al sur del Gran Ararat. Imagen: Suzuki Kaku/Visually/picture alliance
La reciente expedición de 2026, encabezada por el arqueólogo Cenker Atila de la Universidad Cumhuriyet de Sivas, se extendió durante 90 días sobre el terreno. Imagen: Suzuki Kaku/Visually/picture alliance.
Pese a las expectativas generadas por el radar y los niveles de carbono, la geología oficial se mantiene firme en su postura escéptica. Imagen: NoahsArkScans.com
Pese a las expectativas generadas por el radar y los niveles de carbono, la geología oficial se mantiene firme en su postura escéptica. Imagen: NoahsArkScans.com

Una historia que sobrevivió aunque cambiara todo lo demás

Tal vez ahí esté el elemento más extraordinario. Durante miles de años cambiaron las lenguas. Desaparecieron imperios. Se perdieron ciudades. Surgieron nuevas religiones.

Y, sin embargo, sobrevivió una historia sobre un mundo cubierto por el agua, un hombre advertido, una embarcación y la necesidad de preservar la vida para comenzar nuevamente.

La expedición de Turquía puede algún día encontrar algo excepcional debajo de Durupınar. O puede demostrar que la formación es completamente natural.

Pero el Diluvio ya posee una evidencia material impresionante de su enorme antigüedad cultural. No se encuentra enterrada debajo de una montaña. Está escrita en arcilla.

Y demuestra que mucho antes de que alguien saliera a buscar el Arca, los seres humanos ya llevaban siglos intentando comprender por qué una civilización puede desaparecer bajo el agua y cómo podría volver a empezar después.