13/10/2026 - Edición Nº1344

Política

Emprendimiento

"Cuesta solo $7.000": de Australia a San Luis, la pareja que revolucionó el baño de perros

13/10/2026 | Maxi y Tina avanzan con una iniciativa que ya tuvo un reconocimiento nacional. Estuvieron en Europa, Asia y Oceanía. Un accidente aceleró el proyecto.



De tocar en las calles de Europa a recorrer Australia con la música como compañera, y de cuidar casas y mascotas en otros países a desarrollar un emprendimiento que busca cambiar la manera de bañar a los perros en la Argentina.

El recorrido de Maxi Giménez, de 36 años, y Tina Aguirre, de 34, tiene varias escalas, pero una misma constante: las ganas de probar algo nuevo.

La pareja, oriunda de Villa Mercedes, San Luis, encontró en Lavarropes una forma de combinar el espíritu emprendedor que ya conocía por su proyecto musical, Pócima Blue, con una necesidad cotidiana que muchas familias conocen de sobra: bañar a sus mascotas sin convertir el baño de casa en un campo de batalla.

El negocio comenzó en diciembre de 2025 y ya consiguió un reconocimiento que le abre nuevas puertas. Lavarropes quedó entre los finalistas del concurso Emprendimiento Argentino 2026, una distinción que pone en el radar nacional una propuesta que todavía se mueve en un mercado incipiente, pero que empieza a ganar terreno.

Un resbalón, un perro y una idea que necesitaba salir del papel

La idea de crear un autolavado para mascotas no apareció de un día para el otro. Maxi y Tina ya venían pensando en adaptar este modelo de servicio, que tiene antecedentes en otros mercados, a las costumbres y necesidades de los consumidores argentinos.

Sin embargo, la decisión de ponerlo en marcha tuvo un episodio doméstico como disparador. Mientras bañaban a su perra en el patio de su casa, sobre un piso de cerámica mojado, Maxi resbaló y se golpeó la espalda.

"No me pasó nada, pero fue como un hecho que nos hizo decir: bueno, arranquemos con esto", recuerda en diálogo con NewsDigitales.

La escena terminó de conectar una idea que venían madurando con un problema concreto: lavar a un perro puede ser incómodo, requiere espacio y tiempo, y no siempre resulta sencillo hacerlo en casa.

"Ya teníamos la idea y la predisposición para hacerlo, pero estuvimos un tiempito buscándole la vuelta para ver cómo se podía adaptar lo mejor posible a nuestra cultura", cuenta.

Así nació Lavarropes, una propuesta de autolavado express que busca ofrecer una tercera alternativa entre bañar al animal en casa y llevarlo a una veterinaria o peluquería canina.

Cómo funciona Lavarropes: un baño para mascotas en diez minutos

El sistema es sencillo. Las cabinas se instalan mediante acuerdos con estaciones de servicio y funcionan bajo una modalidad de autoservicio. El usuario ingresa, escanea un código QR para pagar y utiliza el equipamiento disponible para lavar a su mascota.

En el interior hay una máquina de lavado, una estación de cepillado y productos para completar la experiencia, como perfume. La cabina permanece abierta para ingresar, sin necesidad de llaves, y está acondicionada para ofrecer un espacio tranquilo, separado del movimiento habitual de la estación.

"Es cómodo, rápido y barato. En diez minutos, por muy poco dinero y escaneando un QR, podés hacerlo vos mismo", explica Maxi.

En Villa Mercedes, el servicio cuesta $7.000. El precio podría ser algo mayor en ciudades grandes, donde los gastos operativos suelen ser más elevados.

La propuesta también contempla un detalle que puede parecer menor, pero forma parte de la experiencia: la música. Como el espacio está cerrado, se reduce el ruido exterior y se evita que los perros estén entrando y saliendo constantemente: "Es un momento para vos y tu mascota, o para la familia y su mascota".

"Todos los que han ido y siguen yendo están contentos. Los comentarios son muy buenos y nos agradecen porque tenían una situación que resolver", señala.

Maxi y Tina en Corea del Sur

Un mercado nuevo y una clientela que no distingue edades

Como ocurre con buena parte de los emprendimientos innovadores, el desafío inicial consistió en encontrar la mejor manera de implementar el servicio y observar cómo reaccionaba el público.

"Hubo que hacer muchas pruebas y errores, e ir viendo cómo reaccionaba la gente. Pero también lo tomamos como una oportunidad para mejorar el servicio todo el tiempo y optimizarlo", explica.

Por ahora, Lavarropes cuenta con dos cabinas instaladas en estaciones de servicio con características diferentes, tanto por su ubicación como por el público que las frecuenta.

Esa diversidad les permitió comprobar que la demanda atraviesa distintos perfiles: personas que viven solas, parejas, familias con hijos y adultos mayores.

"Tenemos todo tipo de clientes. Se nota que demográficamente ha habido como una explosión de perros. Siempre estuvieron ahí, pero ahora verdaderamente son más un miembro de la familia, de cualquier tipo de familia", reflexiona.

También hay un componente de curiosidad. El sistema de pago digital y la posibilidad de probar algo diferente funcionan como un atractivo adicional para quienes se acercan por primera vez: "Hay un entusiasmo por la innovación. Al principio, muchos van por curiosidad, pero después les gusta la experiencia", cuenta.

De recorrer el mundo con la música a emprender en San Luis

La historia de Lavarropes se entiende mejor cuando se conoce el camino previo de sus fundadores. Maxi y Tina son músicos y forman parte de Pócima Blue, el proyecto con el que durante años combinaron viajes, trabajo y composición.

Su aventura internacional comenzó en Canadá, donde llegaron con las mochilas al hombro y el objetivo de ampliar sus horizontes musicales. Allí tocaron en estaciones de subte hasta conseguir presentaciones en bares locales.

Después recorrieron distintos países de Europa, entre ellos España, Francia, Alemania, Italia y Suiza. En ese trayecto sumaron músicos, compusieron canciones propias y fueron construyendo una identidad artística.

La pandemia los encontró en Villa Mercedes, pero en 2022 volvieron a salir al mundo y se instalaron en Australia. Allí continuaron trabajando y buscando oportunidades para desarrollar su música. Incluso participaron en un Mundial de Música Callejera en Gwangju, Corea del Sur, después de recibir una invitación vinculada con sus actuaciones anteriores.

Los viajes también les dejaron otra experiencia que hoy tiene relación con su emprendimiento: el cuidado de animales.

"Siempre estuvimos vinculados con las mascotas en nuestra vida cotidiana, aunque no laboralmente. Tina es auxiliar veterinaria, pero ninguno de los dos trabajaba en el rubro. Cuando viajábamos, muchas veces cuidábamos casas y, con ellas, perros y gatos", relata Maxi.

Maxi y Tina en Corea del Sur

Volver a casa para construir algo propio

Después de reunir ahorros en Australia, la pareja decidió regresar a la Argentina. La elección tuvo que ver con una búsqueda personal y profesional: dejar de expandirse geográficamente para empezar a construir un proyecto con raíces más estables.

"Ya iba siendo hora de hacer pie y permitirnos construir verticalmente, en lugar de seguir expandiéndonos horizontalmente", explica Maxi.

Y agrega: “Decidimos volver a nuestro país porque es lo que más nos gusta, y a nuestra ciudad porque sentimos que es un lugar fértil para hacer cosas".

Emprender, de todos modos, implicó asumir riesgos económicos. La inversión se apoyó en los ahorros que habían conseguido durante su estadía en Australia y en la decisión de apostar por una idea que todavía debía demostrar su viabilidad.

A menos de un año de su puesta en marcha, Lavarropes ya tiene dos cabinas en funcionamiento y comenzó a negociar las primeras franquicias. La propuesta consiste en ofrecer las instalaciones completas, listas para operar, a estaciones de servicio interesadas en incorporar el servicio.

La distinción como finalista del concurso Emprendimiento Argentino 2026 representa otro paso para el proyecto. Maxi reconoce que el camino exige seguir ajustando detalles, entender las particularidades de cada ubicación y comprobar cómo responde la demanda en otros mercados. Por ahora, la experiencia en Villa Mercedes les permite avanzar con una base de clientes diversa y comentarios favorables.

Y concluye con una reflexión que va más allá del lavado de mascotas: "Se nota una especie de contagio de emprendedurismo, de buscar soluciones, armar algo nuevo o readaptado y aportar valor a la sociedad".

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