El diputado nacional por Chaco y veterano de la guerra de Malvinas, Aldo Leiva, protagonizó una profunda entrevista con Tomás Méndez, en la que recordó su participación en el conflicto bélico de 1982, las secuelas que todavía lo acompañan y su posterior llegada a la política. Con apenas 19 años, fue enviado a combatir contra las fuerzas británicas en una experiencia que transformó su vida para siempre.
Leiva contó que había terminado la escuela secundaria en diciembre de 1981 y que, dos meses después, ingresó al Regimiento de Infantería 4 de Monte Caseros, Corrientes. Tras recibir una breve instrucción militar, fue trasladado hacia el sur del país sin conocer inicialmente su verdadero destino.
“En los primeros días de abril literalmente me dijeron: ‘Tomá este fusil, andá a matar o exponete a que te maten’”, recordó. Finalmente llegó a las Islas Malvinas, donde participó directamente de los enfrentamientos y debió soportar condiciones extremas.
El excombatiente relató que integró la primera línea de batalla y que llegó a intercambiar disparos con soldados británicos a una distancia aproximada de 100 metros. También describió la falta de alimentos, municiones y equipamiento que padecieron numerosos conscriptos argentinos.

“Todo el alimento que consumí desde que llegamos esa noche anterior al otro día caminando fue una manzana y un Paso de los Toros”, aseguró. Según explicó, debieron dormir a cielo abierto y caminar durante horas para alcanzar sus posiciones.
Durante uno de los enfrentamientos, participó junto a otros soldados del rescate de un superior herido en brazos y piernas. La operación se realizó bajo fuego enemigo y, de acuerdo con su testimonio, quedó registrada en el diario de guerra del regimiento.
Leiva reconoció que mantiene sentimientos contradictorios sobre Malvinas. Por un lado, siente orgullo de haber defendido al país; por el otro, conserva una profunda indignación hacia la dictadura militar que impulsó el conflicto.
“Siempre digo que tengo una doble sensación. Por un lado, sentirme utilizado por una dictadura genocida que se estaba yendo”, expresó. En ese sentido, cuestionó que las autoridades militares recurrieran al sentimiento nacional por las islas mientras el régimen atravesaba sus últimos momentos.

“Los que deciden la guerra no pelean, no mandan a sus hijos al campo de batalla”, sostuvo. También recordó que numerosos soldados provenían de familias humildes del interior argentino y denunció que, después de la derrota, intentaron responsabilizarlos por el resultado del conflicto.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando recordó una profunda crisis emocional que atravesó durante los últimos días de la guerra. En medio del frío, el hambre y la angustia, se alejó de sus compañeros y estuvo a punto de quitarse la vida.
“Dije: ‘Acá se termina todo o hasta aquí llegué’”, relató. Sin embargo, aseguró que su fe y el deseo de reencontrarse con sus padres y hermanos lo ayudaron a continuar.

“A partir de ahí entendí que la vida me dio otra oportunidad y no hubo absolutamente nada que me haga claudicar”, afirmó. Aunque no sufrió lesiones físicas permanentes, reconoció que las consecuencias psicológicas siguen presentes y que realiza tratamiento psiquiátrico desde hace aproximadamente 25 años.
Tras regresar al continente, Leiva comenzó a participar en tareas comunitarias en General San Martín, Chaco, y posteriormente se acercó al peronismo. En 1983 fue elegido concejal con apenas 20 años, pero no pudo asumir porque le faltaba un mes para alcanzar la mayoría de edad exigida entonces.
La situación le provocó una enorme indignación: después de haber sido enviado a combatir siendo adolescente, descubrió que no podía ocupar el cargo para el que había sido elegido democráticamente. Finalmente presentó su renuncia y continuó una trayectoria política que lo llevó a ser intendente y diputado nacional.
La conversación también abordó las expresiones de admiración del presidente Javier Milei hacia Margaret Thatcher, primera ministra británica durante la guerra de Malvinas.
“Ningún argentino bien nacido puede admirar a Margaret Thatcher”, manifestó Leiva. El legislador cuestionó especialmente el hundimiento del crucero ARA General Belgrano y sostuvo que la exmandataria británica debería haber sido juzgada por aquella decisión.
Hacia el final, expresó su preocupación por los ataques que recibe en redes sociales cuando algunas personas ponen en duda su participación en la guerra. Consideró que esas acusaciones también lastiman a otros veteranos y reafirmó su compromiso con mantener viva la memoria de sus compañeros.
Para Leiva, recordar Malvinas significa honrar a quienes no regresaron, reconocer las heridas que todavía permanecen abiertas y evitar que las nuevas generaciones olviden el costo humano de aquella guerra.