por Redacción NewsDigitales
Michael Jordan sigue batiendo récords, ahora fuera de la cancha. Una camiseta que usó y firmó en las Finales de la NBA de 1998 se vendió por 14 millones de dólares.
Es la cifra más alta jamás pagada por un objeto de colección del básquet y la segunda más alta conocida por una camiseta usada en competencia en cualquier deporte.
La operación la anunció Hunt Auctions, una casa de subastas con sede en Pensilvania, en Estados Unidos. No fue una subasta pública sino una venta privada, y el comprador es Ron Firman, inversor inmobiliario de Miami.
Se trata de la casaca roja de visitante de los Chicago Bulls que Jordan vistió el 5 de junio de 1998 en el Juego 2 de la final ante Utah Jazz. Esa noche, Chicago ganó y empató la serie 1-1. Después la terminaría ganando en seis partidos, para consagrarse por sexta vez en la era Jordan.
Aquella temporada 1997-98 quedó inmortalizada en “The Last Dance”, la serie documental de diez episodios estrenada en 2020, que disparó todavía más la fiebre por los objetos de “Su Majestad”.
“La importancia de Michael Jordan en el mercado de objetos deportivos está establecida desde hace tiempo, pero ahora escaló a una clase de activo de élite, más propia de obras de arte icónicas”, destacó David Hunt, presidente de la casa de subastas.

La única camiseta usada en competencia que se pagó más cara es la de Babe Ruth. En 2024 se vendieron por 24,12 millones de dólares la casaca que la leyenda de los New York Yankees usó en la Serie Mundial de 1932, cuando conectó su famoso “called shot”, el jonrón que habría anunciado antes de batear, ante los Chicago Cubs en Wrigley Field.
Las camisetas de Jordan de aquellas Finales se convirtieron en un fenómeno. Con esta venta, ya son al menos tres las que superaron los 10 millones de dólares:
Para dimensionar las cifras: la camiseta que usó Diego Maradona en el partido de la “Mano de Dios” ante Inglaterra, en el Mundial 1986, se subastó en 2022 por unos 9,3 millones de dólares. Casi tres décadas después de su último título, Jordan sigue demostrando que su leyenda no tiene techo, tampoco en el mercado.