14/10/2026 - Edición Nº1345

Agro

CLIMA Y CAMPO

El Niño no solo golpea en las Cataratas: la dura pelea del Litoral por salvar su ganadería

14/10/2026 | La creciente del Paraná y el Uruguay ya obliga a sacar animales de islas y campos bajos de ambas provincias.



El fenómeno climático de El Niño vuelve a poner en alerta a la ganadería del Litoral. Las lluvias intensas registradas en las cuencas de Misiones, Brasil y el Iguazú incrementan los caudales que bajan hacia Corrientes y Entre Ríos, donde los productores comenzaron a retirar hacienda de las islas y los campos bajos para evitar que el avance del agua los deje sin margen de maniobra.

Mientras la atención pública se concentra en las imágenes de la crecida del río Iguazú, que obligó al cierre temporal de la actividad turística en las Cataratas, el sector ganadero enfrenta un problema menos visible: trasladar los animales, encontrar terrenos más altos donde reubicarlos y sostener la alimentación de los rodeos ante la pérdida de superficie de pastoreo.

La creciente de los ríos Paraná y Uruguay está condicionada por el incremento de los caudales que llegan desde las cuencas superiores. El Instituto Nacional del Agua (INA) anticipó nuevas precipitaciones sobre sectores de las cuencas del Iguazú, el Paraná y el Uruguay durante octubre, un pronóstico que mantiene bajo seguimiento la evolución de los niveles de los ríos.

A diferencia de otras emergencias provocadas principalmente por lluvias locales, el avance del agua en esta oportunidad también responde al comportamiento de los grandes cursos fluviales. Por eso, los productores comenzaron a anticiparse con la salida de animales de las zonas más expuestas, una operación que requiere transporte, coordinación y disponibilidad de campos para recibir la hacienda.

Corrientes: el desafío de sacar los animales antes de que avance el agua

En Corrientes, el incremento de los caudales de los ríos Paraná y Uruguay activó operativos preventivos para retirar ganado de sectores expuestos. La preocupación alcanza a localidades ribereñas como Ituzaingó, Paso de la Patria, Itatí y Bella Vista, donde las familias productoras trabajan para trasladar los animales hacia lugares más seguros.

En Bella Vista, el Paraná registró 4,96 metros el lunes, con una suba de 13 centímetros respecto del domingo 11 de octubre. En Paso de los Libres, en tanto, el río Uruguay llegó a los 9,14 metros y superó la marca de evacuación, fijada en 8,5 metros.

El traslado de los rodeos no es una tarea sencilla. Uno de los principales obstáculos es sacar a los terneros, una categoría que demanda mayores cuidados durante las maniobras. Cuando no es posible retirar toda la hacienda, los productores deben mover los animales hacia los sectores más elevados de los establecimientos, lo que reduce la superficie disponible para el pastoreo.

La creciente también amenaza el capital de los pequeños productores isleños. En Empedrado, el intendente Fernando Echeverría advirtió que el avance del agua pone en riesgo a unas 1.800 cabezas de ganado en una zona donde viven alrededor de 200 personas y trabajan unos 50 productores.

"El isleño ahorra en vacas", resumió el jefe comunal para explicar la importancia de los animales como reserva económica de las familias. La evacuación, por lo tanto, no consiste solamente en sacar la hacienda de las zonas inundables: también implica poner a resguardo uno de los principales activos de quienes dependen de la actividad ganadera.

Entre Ríos: menos hacienda en las islas para anticiparse a la creciente

En Entre Ríos, la previsión permitió reducir la cantidad de animales expuestos en las zonas de islas y campos bajos. Según datos del Ministerio de Desarrollo Económico y Producción provincial, brindados ante la consulta de NewsDigitales, a comienzos de 2026 había alrededor de 480.000 cabezas en esas áreas. Actualmente, el registro es de más de 211.000 según el Senasa.

La reducción responde, en buena medida, a una estrategia preventiva. Los productores retiraron la hacienda terminada y no volvieron a incorporar animales ante las perspectivas de una suba de los caudales. Así, la provincia llega a este escenario con menos ganado en las zonas comprometidas que en otras crecientes.

Sin embargo, el movimiento de animales exige una logística que puede convertirse en un cuello de botella cuando muchos productores necesitan trasladar sus rodeos al mismo tiempo. Desde las islas, la hacienda debe embarcarse y llegar a tierra firme, donde los camiones la retiran para llevarla a otros establecimientos.

Desde el Gobierno entrerriano señalaron que trabajaron junto con los productores para mejorar los puertos de desembarque e incorporar corrales de espera. La infraestructura busca agilizar la descarga y evitar que las embarcaciones deban aguardar la llegada de los camiones para completar cada operación.

"Teniendo corrales de desembarque, la logística es más ágil y el barco puede volver a buscar otro viaje", explicaron desde el área provincial.

Entre Ríos: menos hacienda en las islas para anticiparse a la creciente

La salida también requiere coordinación entre los propietarios. En las islas, la hacienda suele pertenecer a distintos productores que comparten grandes extensiones de terreno. Por eso, los movimientos deben realizarse con la documentación correspondiente para identificar los animales y prevenir conflictos o denuncias por presuntos robos durante las evacuaciones.

Para organizar esas tareas, Entre Ríos trabaja con un comité de emergencia integrado por Prefectura Naval Argentina, la Brigada de Delitos Rurales, el Senasa, la Fundación de Lucha Contra la Fiebre Aftosa (Fucofa) y el Gobierno provincial.

"La previsibilidad que se le dio a este fenómeno hizo que la gente tomara conciencia y no haya tanta cantidad de hacienda como en años anteriores", agregaron desde el Ministerio.

El costo ganadero que puede quedar detrás de la inundación

La evolución de los ríos durante los próximos días será determinante para conocer la magnitud del impacto sobre la actividad. Pero las primeras consecuencias ya aparecen en la organización productiva: animales que deben abandonar sus campos habituales, menos superficie disponible para alimentarlos y mayores necesidades de transporte y coordinación.

En la ganadería de islas, el problema no termina cuando el rodeo llega a tierra firme. La disponibilidad de campos altos para recibir animales puede limitar las posibilidades de reubicación, mientras que una permanencia prolongada del agua puede dificultar la recuperación de los pastizales y extender las complicaciones para el manejo de la hacienda.

Las inundaciones también pueden afectar etapas sensibles del ciclo productivo de la ganadería de cría. La duración del exceso hídrico y el tiempo que demanden la recuperación de los suelos y la disponibilidad de forraje serán factores importantes para determinar cuánto se prolongarán las dificultades.

Por ahora, la prioridad en Corrientes y Entre Ríos es sacar la hacienda de las zonas expuestas y evitar que el avance del agua sorprenda a los productores sin alternativas para mover sus animales. El impacto económico dependerá no solo de la altura que alcancen los ríos, sino también del tiempo que permanezcan elevados y de las condiciones que encuentren los rodeos para volver a pastorear.