El Fondo Monetario Internacional actualizó este 13 de octubre sus perspectivas y situó el crecimiento mundial en 3,1% para 2026 y 3,4% para 2027. La nueva edición del World Economic Outlook, presentada durante las reuniones anuales en Bangkok, proyecta además una inflación global de 4,7% este año, impulsada principalmente por alimentos y energía, con mayores dificultades para economías importadoras y de menores ingresos.
La revisión mejora una décima el cálculo de crecimiento de julio para 2026 y mantiene sin cambios la previsión de 2027. El escenario sigue siendo desigual: la inversión tecnológica sostiene a algunas economías, mientras otras soportan mayores costos de importación. NewsDigitales ya había analizado en abril el efecto del encarecimiento energético dentro del WEO, aunque aquella cobertura estaba centrada en Argentina.
El canal más directo hacia los hogares aparece cuando suben combustibles, electricidad, transporte, fertilizantes y alimentos básicos. Una economía importadora de energía paga más por abastecerse y puede trasladar parte del costo a empresas y consumidores. La presión es más fuerte en los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción mayor de su presupuesto a comida y energía y disponen de menos ahorro.
La respuesta recomendada por el Fondo busca reducir ese impacto sin congelar de manera general los precios ni extender subsidios costosos. Las transferencias monetarias focalizadas y los refuerzos temporales de programas sociales permiten proteger a los hogares vulnerables sin borrar la señal de precios. Para empresas viables con problemas de liquidez, el organismo prioriza apoyos acotados antes que ayudas permanentes o generalizadas.

Ese diseño tiene límites y depende de la capacidad administrativa de cada país. Los gobiernos con registros sociales incompletos pueden tardar en identificar beneficiarios y los países endeudados tienen menos margen para financiar compensaciones. El FMI también desaconseja reducciones amplias de impuestos, controles de precios y subsidios universales porque suelen ser costosos, alcanzan a hogares que no los necesitan y resultan difíciles de retirar.

El próximo paso será observar si la presión de alimentos y energía pierde fuerza durante 2027. La previsión global mejora frente a julio, pero el Fondo mantiene riesgos por tensiones geopolíticas, mayores rendimientos de la deuda soberana, fricciones comerciales y una eventual corrección de expectativas sobre inteligencia artificial. Para los hogares, el crecimiento puede sostenerse mientras el costo de vida todavía exige respuestas más precisas y temporales.