Cada vez es más difícil llegar a fin de mes. Según los últimos datos del INDEC, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.632.505 en septiembre para no ser pobre. Para cubrir solamente los alimentos básicos y no caer en la indigencia, ese mismo hogar requirió $738.690.
El organismo informó este martes que ambas canastas aumentaron 1,7% respecto de agosto. Así, una pareja con dos hijos necesitó reunir unos $27.007 más que el mes anterior para alcanzar la línea de pobreza.
La canasta básica total, que determina el umbral de pobreza, incluye alimentos y una estimación de otros bienes y servicios necesarios para la vida cotidiana. En septiembre acumuló un incremento de 24,7% desde diciembre y de 38,7% en los últimos doce meses.
La canasta básica alimentaria, utilizada para establecer la línea de indigencia, contempla únicamente los alimentos necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales. Su aumento fue de 25,3% en lo que va del año y de 40% frente a septiembre de 2025.
Aunque la suba mensual se moderó frente al 2,6% de agosto, los valores siguieron creciendo. La canasta alimentaria de cuatro integrantes pasó de $726.469 a $738.690, mientras que la total subió de $1.605.497 a $1.632.505.

Según los datos del SIPA de junio difundidos en septiembre, la mediana salarial del sector privado registrado fue de $1.668.430 brutos, equivalente a unos $1.385.000 de bolsillo. Esto significa que la mitad de los trabajadores cobraba por debajo de ese monto.
Frente a la canasta familiar de septiembre, de $1.632.505, ese sueldo quedaría unos $247.505 por debajo. Si fuera el único ingreso de una familia de cuatro integrantes, no alcanzaría para superar la línea de pobreza.

Con dos sueldos de bolsillo de $1.385.000, el hogar reuniría $2.770.000 mensuales, por encima de la canasta. Para alcanzarla, cada adulto debería aportar unos $816.253, si ambos contribuyeran por igual.
El alquiler puede ajustar todavía más el presupuesto: aunque la canasta contempla gastos de vivienda, no refleja el monto concreto que paga cada familia.
A los gastos cotidianos se suma el peso de los servicios públicos. Según el relevamiento de septiembre, un hogar promedio del AMBA sin subsidios necesitó $268.405 para pagar luz, gas, agua y transporte. Ese monto equivale a casi el 20% del salario mediano de bolsillo de $1.385.000.
El gasto se distribuyó en $49.770 de electricidad, $49.370 de gas, $42.576 de agua y $126.689 de transporte. Aunque esta canasta bajó 7,3% respecto de agosto, la reducción respondió principalmente al menor consumo de electricidad y gas después del invierno. No significó una baja general de las tarifas, el gasto en transporte, por ejemplo, aumentó 2,4%.
En comparación con septiembre del año pasado, los servicios costaron 55% más, mientras que en los primeros nueve meses de 2026 acumularon una suba de 46,3%.
