La Casa Blanca confirmó este martes 13 de octubre la salida de Kimberly Guilfoyle como embajadora de Estados Unidos en Grecia, después de una serie de investigaciones periodísticas que pusieron bajo sospecha su conducta diplomática. La funcionaria, exprometida de Donald Trump Jr. y figura cercana al movimiento republicano, fue apartada luego de que se conocieran denuncias sobre presuntos favores políticos, beneficios personales y vínculos con empresarios.
La portavoz presidencial, Katie Zacharia, anunció que la administración le había solicitado la renuncia. La decisión llegó después de que el propio Donald Trump reconociera su malestar por las informaciones publicadas, mientras el Departamento de Estado avanzaba con una investigación interna sobre posibles violaciones de las normas éticas.

Una de las revelaciones más comprometedoras surgió de una investigación de The Wall Street Journal, que publicó intercambios de mensajes atribuidos a Guilfoyle con Eric Deters, un empresario y donante del Partido Republicano.
Según el periódico, la diplomática habría solicitado 100.000 dólares para cancelar una deuda personal con American Express, poco antes de su audiencia de confirmación en el Senado estadounidense durante 2025.
A cambio, presuntamente habría ofrecido facilitar contactos con funcionarios de la administración Trump para ayudar al empresario con asuntos fiscales y judiciales. Deters aseguró que nunca realizó el pago, mientras que Guilfoyle cuestionó la autenticidad de los mensajes y rechazó las acusaciones.

Las revelaciones provocaron reclamos de legisladores demócratas, quienes solicitaron una investigación para determinar si existió un posible aprovechamiento de sus relaciones políticas con fines particulares.
Las sospechas también alcanzaron su actividad diplomática en Atenas. Otras publicaciones del mismo diario señalaron que Guilfoyle habría promovido intereses de una empresa griega vinculada a los sectores energético y de construcción.
Las investigaciones describieron además la presencia de un lobista en reuniones diplomáticas privadas, así como presuntos regalos y beneficios provenientes de empresarios.
Uno de los episodios más delicados involucró declaraciones atribuidas a la embajadora sobre la capacidad de Washington para perjudicar al Gobierno griego. Estas afirmaciones generaron interrogantes sobre los límites de su actuación como representante estadounidense.
La situación adquirió especial relevancia por el papel estratégico de Grecia dentro de la OTAN y su importancia para las operaciones militares y energéticas en el Mediterráneo oriental.
Guilfoyle había sido una figura destacada de la campaña republicana y mantenía una relación personal con el entorno presidencial. Anteriormente trabajó como presentadora de Fox News y estuvo casada con Gavin Newsom, actual gobernador de California.
Sin embargo, su cercanía histórica con la familia Trump no impidió que la Casa Blanca decidiera apartarla. La exembajadora negó haber cometido irregularidades y aseguró que defenderá su reputación.
La Oficina del Inspector General del Departamento de Estado inició una investigación sobre su conducta. Aunque su salida del puesto diplomático ya fue confirmada, las acusaciones todavía no constituyen hechos judicialmente probados y las pesquisas podrían continuar después de su renuncia.