Bulgaria espera incorporarse antes del 30 de octubre a una iniciativa antidrones de la OTAN, después de una serie de ataques contra barcos mercantes frente a su costa. El ministro de Defensa, Dimitar Stoyanov, confirmó este miércoles ante el Parlamento que el país busca acelerar su participación en el proyecto. Cuatro buques fueron alcanzados en una semana, dos terminaron hundidos y 21 marineros permanecen desaparecidos.
El episodio más reciente ocurrió el martes 13 de octubre, cuando drones atacaron los cargueros HS Dignity y Chelsea 3. El primero, de bandera de Guinea-Bisáu, se hundió con 16 tripulantes a bordo. Cinco fueron rescatados y otros 11 continuaban desaparecidos. El segundo, de bandera maltesa y propiedad ucraniana, sufrió daños tras recibir tres impactos, aunque sus 15 ocupantes fueron evacuados.
Los ataques se sumaron a los registrados el 6 de octubre contra los buques Able y Alfa Watan. Este último también se hundió y sus diez tripulantes permanecían desaparecidos.

El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, compareció este miércoles ante el Parlamento y reconoció que todavía no existen pruebas concluyentes sobre la autoría de los ataques. Sin embargo, sostuvo que Rusia sería la principal beneficiaria.
El Gobierno convocó a la embajadora rusa, Eleonora Mitrofanova, quien aseguró que no tenía información sobre una operación de las fuerzas de Moscú y planteó la posibilidad de una provocación organizada por terceros.
Bulgaria solicitó asistencia de la Unión Europea para investigar los dos barcos hundidos, mediante equipos especializados en exploración submarina. Las autoridades buscan recuperar restos de drones que permitan establecer su procedencia.
La búsqueda de los marineros desaparecidos también continuaba, después de las interrupciones provocadas por las condiciones meteorológicas adversas.

El anuncio de Stoyanov representa un nuevo paso en la estrategia de seguridad búlgara. El ministro aseguró que espera concretar la incorporación al proyecto antes de finalizar octubre, aunque todavía no se comunicaron detalles sobre los sistemas que serán desplegados.
Sofía también pidió apoyo a la OTAN para reforzar sus capacidades de vigilancia, detección y respuesta frente a nuevas amenazas.
Paralelamente, Bulgaria mantiene conversaciones con Rumania y Turquía para coordinar medidas destinadas a proteger la navegación comercial en una región afectada por la guerra entre Rusia y Ucrania.

El mar Negro constituye una ruta estratégica para el transporte de cereales, combustibles y otras mercancías. Los ataques contra embarcaciones civiles aumentan los riesgos para las tripulaciones y pueden alterar las operaciones portuarias y los costos del transporte.
La expansión de los enfrentamientos hacia zonas próximas a países miembros de la OTAN también genera preocupación por una eventual escalada regional.
El hundimiento de los cargueros no activa automáticamente la defensa colectiva de la alianza, pero coloca la protección del comercio marítimo entre sus prioridades de seguridad. Para Bulgaria, el desafío inmediato será identificar a los responsables, recuperar a los desaparecidos y fortalecer sus defensas sin ampliar el conflicto.