El Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires autorizó una licitación pública por $2.238.230.000 para adquirir 100 alcoholímetros y 100 alómetros, con el objetivo de reforzar los controles de alcoholemia en rutas, accesos y centros urbanos.
La medida busca ampliar la capacidad operativa de los agentes de fiscalización vial en el marco de la política de Alcohol Cero al volante que rige en el territorio bonaerense.
La contratación fue autorizada mediante una resolución de la Subsecretaría Técnica Administrativa y Legal de la cartera de Transporte, publicada en el Boletín Oficial provincial este jueves.
La apertura de ofertas fue fijada para el 28 de octubre. El procedimiento contempla, además, la posibilidad de ampliar hasta un 100% la cantidad contratada, una alternativa que podría elevar el volumen de equipos adquiridos si se cumplen las condiciones previstas.
La licitación pública contempla dos tipos de dispositivos con funciones diferentes, destinados a fortalecer los operativos de la Dirección Provincial de Fiscalización y Control del Tránsito y la Seguridad Vial.
Por un lado, el Gobierno bonaerense busca incorporar 100 alcoholímetros portátiles de uso profesional, capaces de realizar mediciones de alcoholemia con precisión y registrar los resultados de cada prueba. Por otro, prevé adquirir 100 alómetros, equipos diseñados para detectar rápidamente la presencia de alcohol en el aire espirado y agilizar los controles masivos.
La diferencia entre ambos dispositivos está vinculada con su funcionamiento y el tipo de control que permiten realizar. Mientras los alómetros están orientados a una detección preliminar rápida, los alcoholímetros solicitados deberán contar con prestaciones para efectuar mediciones evidenciales, de acuerdo con las especificaciones técnicas de la contratación.
La incorporación de los dos tipos de equipos apunta a combinar rapidez y capacidad de medición en los operativos de tránsito, especialmente en rutas provinciales, accesos a localidades y zonas urbanas.
Las especificaciones técnicas establecen requisitos para garantizar que los dispositivos puedan utilizarse en operativos intensivos y en diferentes condiciones ambientales.
Los 100 alcoholímetros deberán contar con un sensor electroquímico específico para detectar etanol, o con una tecnología equivalente de precisión igual o superior. Tendrán que ofrecer un rango de medición de 0 a 3 miligramos por litro de aire espirado y presentar el resultado en un máximo de 15 segundos.
Además, deberán encenderse en no más de 10 segundos, permitir la toma de muestras automática y manual y contar con compensación automática de temperatura.
Cada dispositivo deberá incluir una pantalla retroiluminada, memoria para almacenar al menos 5.000 pruebas con fecha, hora y número de registro, y la posibilidad de transferir información a una computadora. También tendrá que incorporar una impresora portátil compatible para documentar los resultados.
El equipamiento solicitado incluye estuche rígido, cable USB, cargadores, baterías o pilas recargables, manual en español y software de gestión. La autonomía mínima requerida es de 1.500 mediciones por carga o juego de baterías.
Otro requisito central es la homologación correspondiente para su utilización en la Argentina, además de las certificaciones metrológicas exigidas. Los equipos deberán entregarse calibrados y listos para su uso, con una garantía mínima de 12 meses y disponibilidad de servicio técnico y repuestos en el país.
Los alómetros tendrán características diferentes, adaptadas a los procedimientos de detección rápida. La Provincia exige que puedan realizar al menos 10 pruebas por minuto y entregar un resultado en un máximo de cinco segundos.
A diferencia de los alcoholímetros que utilizan boquillas individuales, estos dispositivos deberán funcionar sin boquilla, mediante un embudo sanitario descartable o un sistema equivalente.
Los equipos tendrán que indicar de manera clara si detectan ausencia o presencia de alcohol, o si la concentración supera el rango de medición. También deberán permitir mediciones activas y pasivas, contar con memoria para al menos 500 registros e incluir pantalla retroiluminada e indicadores luminosos.
Cada alómetro deberá entregarse con estuche, correa, seis pilas recargables, cargadores para uso convencional y en automóvil, y diez embudos higiénicos descartables.
La autonomía mínima requerida es de 5.000 pruebas. Además, deberán contar con garantía de 12 meses y cumplir con los requisitos de calibración, certificación y disponibilidad de asistencia técnica en la Argentina.
El pliego exige también que los oferentes presenten muestras de los equipos y realicen una demostración funcional para permitir la evaluación técnica. En el caso de los alómetros, se deberán acreditar las verificaciones del software y el firmware y la aptitud del equipo para su utilización durante un período de 24 meses desde el último servicio técnico realizado.
Entre los argumentos para justificar la compra, el Ministerio de Transporte destacó el volumen de controles realizados durante el último Operativo Sol.
Según los datos incluidos en el expediente, durante ese despliegue se efectuaron 97.738 pruebas de alcoholemia en rutas, accesos y destinos turísticos bonaerenses. En total, se detectaron 1.146 casos positivos, equivalentes al 1,17% de las pruebas realizadas.
Para la Dirección Provincial de Fiscalización y Control del Tránsito y la Seguridad Vial, esas cifras reflejan la magnitud de los operativos y la necesidad de contar con equipamiento suficiente para sostener e incrementar la capacidad de fiscalización durante todo el año.
La cartera sostiene que los controles preventivos constituyen una herramienta para desalentar la conducción bajo los efectos del alcohol, reducir la siniestralidad y proteger a quienes circulan por la vía pública.
La incorporación de nuevos dispositivos apunta, en ese sentido, a reforzar tanto los operativos estacionales, como los que se despliegan durante las vacaciones, como los controles habituales en rutas y ciudades.
La compra de los equipos se enmarca en la Ley provincial 15.402, conocida como ley de Alcohol Cero al volante, que prohíbe conducir vehículos con motor cuando se registra una alcoholemia superior a cero miligramos de alcohol por litro de sangre.
La norma modificó el criterio anterior, que permitía determinados niveles de alcohol en sangre para conductores particulares. Con el nuevo régimen, el límite permitido es cero, por lo que no existe un margen legal de consumo de alcohol antes de conducir.
La prohibición alcanza a quienes manejan vehículos con motor en el territorio bonaerense. Su objetivo es prevenir siniestros vinculados con la disminución de los reflejos, la alteración de la percepción y otros efectos del alcohol sobre las capacidades necesarias para conducir.
La aplicación de la ley requiere controles en la vía pública, procedimientos de fiscalización y equipamiento que permita detectar y medir la presencia de alcohol. Por eso, el Ministerio de Transporte considera que la compra de alcoholímetros y alómetros es una herramienta para reforzar el cumplimiento de la normativa.