16/10/2026 - Edición Nº1347

Política

Desde el 2020

Cocinaba para 100 personas y ahora vende alfajores peronistas a todo el mundo: "Me animé"

16/10/2026 | Con una impresora de tinta comestible, tutoriales de internet y bastante audacia, Noelia fue construyendo su marca. El posteo clave de su hijo.



Noelia Pastoriza tiene 52 años y una especialidad que mezcla dulce de leche, chocolate y política argentina.

Desde 2020 elabora Alfajores Peronistas con nombres, frases y referencias a dirigentes y figuras populares. Lo que empezó como una manera de compartir algo rico con sus compañeros de militancia terminó convirtiéndose en un emprendimiento que llegó a los medios, a ferias y hasta a clientes del exterior.

El empujón inicial, sin embargo, no vino de un plan de negocios ni de una estrategia de marketing: llegó por la insistencia de su hijo y un posteo en redes sociales.

Con una impresora de tinta comestible, tutoriales de internet y bastante audacia, Noelia fue construyendo su marca, a la que también le sumó tortas y otras ocurrencias que entran en la categoría de “otras boludeces”.

Entre los pedidos, las ferias y la militancia, encontró una forma de ganarse la vida sin abandonar aquello que la moviliza. Y, de paso, convirtió algunos símbolos del peronismo en alfajores que se comen, se regalan y también despiertan conversaciones.

Un posteo, una frase y los primeros pedidos

La historia de los Alfajores Peronistas empezó en 2020, en plena pandemia. En aquel momento, Noelia cocinaba para una olla solidaria en La Plata. La idea de vender lo que hacía no le cerraba demasiado: prefería cocinar para otros antes que ponerle precio a la comida.

Su hijo, en cambio, veía una oportunidad. Le insistía para que empezara a vender, pero ella no terminaba de convencerse. “Yo no quería porque soy más de compartir la comida que venderla”, cuenta en diálogo con NewsDigitales.

Hasta que él decidió resolver la cuestión a su manera y publicó en sus redes sociales una imagen de uno de los alfajores con una frase que funcionó como publicidad y declaración de principios: “Si tu mamá no te hace alfajores peronistas, no tenés mamá”.

La ocurrencia empezó a circular y los pedidos no tardaron en llegar. Noelia se encontró frente a una situación inesperada: tenía que pasar de cocinar para compartir a organizar una producción para vender.

“No tenía idea de presupuestos, pero me animé y lo hice”, recuerda. La experiencia fue tan rápida que, al mes de empezar, ya había podido comprar una impresora de tinta comestible y los insumos necesarios para continuar con el emprendimiento.

Ese fue uno de los primeros saltos. Ya no se trataba solamente de preparar alfajores caseros con referencias políticas, sino de desarrollar una propuesta reconocible, con diseños propios y posibilidades de crecer.

De los tutoriales a los medios

Noelia no llegó al mundo de la pastelería con una formación profesional ni con una receta secreta heredada de generaciones anteriores. Su método fue bastante más terrenal: mirar tutoriales, probar, equivocarse y volver a intentar.

“Empecé haciendo alfajores de caradurismo puro”, dice, con una expresión que también utiliza para hablar de sus tortas.

La experiencia de cocinar para la olla solidaria también había sido una escuela. En aquella etapa, Noelia preparaba comida por su cuenta para más de cien personas.

La llegada a los medios fue otro momento importante. Un amigo la contactó para llevarle alfajores a Claudio Villarruel y ese vínculo le permitió dar a conocer sus productos ante un público más amplio.

A partir de entonces, empezaron a aparecer nuevos clientes, incluso del exterior. Noelia explica que no tiene una cantidad extraordinaria de seguidores en redes sociales, pero que eso no le impide concretar ventas. La difusión, los contactos y las recomendaciones parecen pesar tanto como la popularidad digital.

Los alfajores más pedidos: de Evita a Maradona

El catálogo tiene una identidad propia. Los nombres y las referencias políticas no son un detalle decorativo: forman parte de la idea que distingue a los Alfajores Peronistas de una propuesta de pastelería convencional.

Entre los productos que más vende, Noelia destaca cuatro. El primer puesto lo ocupa “El abrazo del Renunciamiento”, dedicado a Eva Perón. Le sigue el “Abrazo Néstor y Cristina”, una referencia a los expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. También aparecen los alfajores vinculados con Axel Kicillof y Diego Maradona.

El emprendimiento también le permitió participar en competencias gastronómicas. En mayo, durante un campeonato del alfajor realizado en Berisso, obtuvo el primer puesto en la categoría de mejor dulce de leche con el alfajor de la “Estrella Culona” del Conicet.

Ferias, militancia y un mimo para los jubilados

La actividad de Noelia no se limita a recibir pedidos y preparar cajas. También participa en ferias, entre ellas la Feria Peronista, un espacio que reúne emprendimientos vinculados con esa identidad política y que le permite encontrarse con otros productores y con compradores que conocen el universo de sus productos.

Pero hay otra parte de su rutina que ocupa un lugar especial: el acompañamiento a los jubilados que se movilizan los miércoles.

Noelia forma parte de los militantes que están presentes en esas jornadas y lleva la pastelería a ese terreno. En cada cumpleaños, cuenta, prepara una torta y algunos alfajores para compartir con quienes participan. “Es como un mimo que se merecen nuestros viejos”, explica.

Una reflexión sobre el peronismo dividido

La militancia también atraviesa su mirada sobre la política. Noelia observa con preocupación las disputas internas del peronismo y pone el foco en quienes continúan participando desde abajo, muchas veces sin ocupar cargos ni esperar una recompensa.

“Duele ver al peronismo dividido. Duele porque detrás de cada pelea entre dirigentes hay miles de militantes que siguen poniendo el cuerpo, el tiempo y el corazón, muchas veces sin esperar nada a cambio”, subraya.

Y agrega: “El peronismo nació con una bandera que nos une: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Pero esas banderas no pueden quedar solamente en los discursos. Tienen que expresarse en nuestra forma de construir, de debatir y de tratar a nuestros propios compañeros”.

También aclara que la unidad no significa pensar todos igual ni callar las diferencias: “Significa entender que ningún proyecto colectivo puede construirse si el adversario termina siendo siempre el compañero que piensa distinto. Las diferencias deben discutirse con ideas, con respeto y con responsabilidad, sin olvidar para quiénes militamos”.

“A los militantes nos toca recuperar el valor de la palabra, volver a caminar los barrios, escuchar a los trabajadores, acompañar a los jubilados, estar cerca de los jóvenes y de cada familia que necesita una respuesta. Nos toca construir desde abajo, recuperar la confianza y demostrar con hechos que la política puede volver a ser una herramienta de transformación”, dice Noelia.

Y concluye: “Tenemos que poder decirnos las cosas, reconocer nuestros errores y entender que nadie es dueño del peronismo. El peronismo es también la historia, el esfuerzo y la esperanza de millones de argentinos que encontraron en sus banderas una posibilidad de vivir con dignidad”.