por Redacción NewsDigitales
El exmilitar Rodolfo Enrique Godoy, condenado por secuestros y torturas cometidos durante la última dictadura, fue atado y golpeado junto a su esposa durante un violento robo en la vivienda de Mar del Plata donde cumple prisión domiciliaria.
El hecho ocurrió el lunes feriado, alrededor de las 10.30, en una casa ubicada en San Lorenzo al 400, en el barrio Stella Maris, donde el represor de 89 años reside bajo monitoreo electrónico.
Según informó el Diario La Capital de Mar del Plata, varios delincuentes vestidos de negro, con guantes y los rostros cubiertos se ocultaron en la parte trasera de la propiedad y esperaron hasta que Godoy abrió una puerta que comunica con el patio.
La modalidad es conocida como “La Dormilona” y consiste en aguardar dentro o en inmediaciones de una vivienda hasta encontrar el momento adecuado para sorprender a sus ocupantes.
Los asaltantes redujeron a Godoy y a su esposa, también de 89 años, los maniataron y golpearon durante aproximadamente 35 minutos.
Luego se apoderaron de 4.000 dólares, 470.000 pesos y un dispositivo GPS y escaparon a bordo de una camioneta Ford Ranger gris.
Una vez que los delincuentes abandonaron el lugar, el matrimonio logró comunicarse con el 911 y hasta la vivienda llegaron efectivos de la comisaría novena y personal médico, que atendió a ambos por las lesiones sufridas.
La investigación quedó a cargo del fiscal Mariano Moyano y la causa fue caratulada como “robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda”.
Por el momento, los investigadores no pudieron determinar cuántas personas participaron del asalto ni si los delincuentes sabían que la víctima era un represor condenado por crímenes de lesa humanidad.
Godoy fue segundo jefe y jefe de la plana mayor del Grupo de Artillería 1 de Ciudadela durante la última dictadura y quedó vinculado judicialmente con el funcionamiento de centros clandestinos de detención del oeste del conurbano bonaerense.
En diciembre de 2020, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de La Plata lo condenó a 25 años de prisión en la causa por los crímenes cometidos en la Brigada de Investigaciones de San Justo.

Dos años después, recibió otra condena de 18 años de prisión por privaciones ilegales de la libertad y tormentos vinculados con la comisaría de Ramos Mejía.
Su situación de prisión domiciliaria ya había generado polémica en 2018. Mientras participaba por videoconferencia del juicio por los crímenes de la Brigada de San Justo, Godoy salió durante un cuarto intermedio junto al también imputado Alejandro Menichini y fue fotografiado tomando un café en un bar cercano.
El episodio, revelado entonces por Tiempo Argentino, provocó cuestionamientos de las querellas, que reclamaron explicaciones sobre quién había autorizado la salida.