Convertirse en millonario de la noche a la mañana es una fantasía común durante la adolescencia. Sin embargo, cuando la compañía Disney le puso sobre la mesa dos millones de dólares a Jason Weaver, un joven cantante de trece años originario de Chicago, para que interpretara las canciones de Simba en El rey león, la decisión de su familia tomó un rumbo completamente inesperado al rechazar la oferta inicial.
La oferta resultaba astronómica para el contexto de la época, si consideramos que el pago más alto que Weaver había recibido hasta ese momento rondaba los 80 mil dólares por caracterizar a un joven Michael Jackson. Respecto al impacto de la propuesta, el propio artista recordó en una entrevista con Fortune: “Esa cantidad de dinero para una familia promedio de clase media en Chicago a principios de los 90... eso es algo”.
A pesar de la tentadora cifra, su madre y mánager, Marilyn "Kitty" Haywood, no se dejó deslumbrar. Visionó el potencial comercial a largo plazo al observar cómo la empresa reeditaba históricamente sus grandes clásicos y venía de cosechar enormes éxitos con producciones previas. Weaver reflexionó sobre la intención detrás del primer ofrecimiento del estudio: “Cuando hicieron esa oferta, era realmente solo para tomar este dinero e irse. Creo que sabían y proyectaban que iban a ganar un tonel de dinero”.
Su madre negoció un pago inicial reducido de aproximadamente 100 mil dólares, pero aseguró a cambio un porcentaje de regalías permanente. La arriesgada jugada rindió frutos de manera extraordinaria, y superó con creces la suma rechazada a lo largo de las décadas. Con respecto al acierto de esa decisión contractual, el cantante admitió: “Si ella no hubiera hecho eso, habría sido uno de los mayores errores de mi carrera”. Si bien no se sabe cuánto dinero le reportó, se estima que la cifra ronda los 3 o 4 millones.
Para los hispanohablantes, Simba tuvo como gran protagonista al artista mexicano Kalimba Marichal. Al igual que Weaver en la versión original en inglés, Kalimba prestó su voz juvenil para interpretar emblemáticos temas musicales del clásico animado como “Yo quisiera ya ser el rey” y “Hakuna Matata”. Además de dar vida al heredero de la sabana, el cantante y actor mexicano dejó su huella en otros populares proyectos de doblaje.
Entre los trabajos de Kalima se destaca su trabajo como la voz de Arnold Shortman en la serie animada Oye, Arnold!. También fue Chicken Little en la película homónima y encarnó a Thomas en Mi primer beso, personaje al que le dio vida Macaulay Culkin.