por Redacción NewsDigitales
El abogado Natalio Nicodemo, especialista en seguridad vial y asesor de la Asociación Civil Madres del Dolor, participó del ciclo “No fue un accidente”, conducido por Viviam Perrone, donde analizó las dificultades que enfrentan las familias de víctimas de siniestros viales.
Durante la entrevista, cuestionó las penas establecidas en el Código Penal y explicó los alcances de un proyecto de reforma que busca endurecer las sanciones para los conductores responsables de hechos especialmente graves. También destacó la importancia de preservar las pruebas durante las primeras horas posteriores a un siniestro, un momento que puede resultar determinante para el desarrollo de una investigación judicial.
“Primero tienen un shock de entender qué pasó. Entonces, muchas veces no están pensando que atrás de esto hay una causa penal, hay una investigación, hay pericias, hay informes, testigos, hay cámaras de seguridad”, explicó Nicodemo.
El especialista señaló que, mientras las familias intentan comprender lo sucedido, comienza un procedimiento judicial que requiere actuaciones inmediatas. Por ese motivo, recomendó buscar asesoramiento jurídico y, cuando sea posible, contar con un perito de parte que acompañe las tareas de reconstrucción del hecho.
“Los primeros momentos después de un siniestro son determinantes porque son los momentos en los cuales se recaban datos del lugar, huellas de frenadas, huellas de arrastre, las cámaras de seguridad que a veces después se terminan borrando”, advirtió.

Nicodemo explicó que la posición de los vehículos, los rastros sobre el asfalto y los testimonios permiten establecer las circunstancias del hecho. Sin embargo, sostuvo que una investigación inicial deficiente puede dificultar posteriormente la determinación de responsabilidades penales.
El abogado también alertó sobre la necesidad de solicitar rápidamente las grabaciones de las cámaras de seguridad, debido a que algunos municipios eliminan sus registros después de 30 días. En ese sentido, destacó que las familias pueden aportar fotografías, testigos y otros elementos que ayuden a reconstruir lo ocurrido antes, durante y después del siniestro. “Muchas veces la misma familia es la que te aporta después testigos del hecho, te aporta documental, te aportan fotos”, explicó sobre el papel que pueden cumplir los allegados de las víctimas.
Uno de los cuestionamientos centrales de Nicodemo estuvo dirigido a las escalas penales que actualmente se aplican a los homicidios viales. “Con este Código Penal actual que tenemos es muy difícil que una víctima de tránsito en Argentina tenga justicia aun logrando una condena”, afirmó.
Según explicó, incluso cuando se comprueban múltiples agravantes, las penas pueden resultar insuficientes frente a la gravedad de las conductas. También cuestionó que determinadas condenas puedan cumplirse de manera condicional o bajo prisión domiciliaria.

El especialista aclaró que sus críticas no apuntan a quienes protagonizan hechos provocados por descuidos menores, sino a conductores que acumulan comportamientos peligrosos. “Hablamos de personas que toman alcohol, consumen droga, pasan en rojo, velocidad excesiva, matan dos o tres personas”, ejemplificó.
En esos casos, consideró que las sanciones deberían reflejar la gravedad de las decisiones tomadas antes del siniestro. Además, sostuvo que muchas familias experimentan una nueva frustración cuando, después de atravesar un juicio oral, conocen una sentencia que consideran insuficiente.
Durante la entrevista, Nicodemo explicó los alcances del proyecto elaborado junto con integrantes de Madres del Dolor y especialistas en seguridad vial, que ya obtuvo media sanción por unanimidad en el Senado y espera su tratamiento en la Cámara de Diputados.

La iniciativa contempla modificaciones en los artículos 84 bis y 94 bis del Código Penal, relacionados con las muertes y lesiones ocasionadas durante hechos viales. “Nuestro proyecto que estamos impulsando con media sanción agrega una tercera escala punitiva que hoy no tiene el Código Penal, que cuando hay tres o más agravantes la pena sea de 5 a 12”, detalló.
Actualmente, la escala prevista para los homicidios viales agravados es de tres a seis años de prisión, independientemente de que se compruebe más de una circunstancia agravante.
Nicodemo explicó que la nueva categoría permitiría establecer una respuesta penal intermedia para situaciones de extrema imprudencia. “Nosotros no decimos que una persona agarra un auto y sale a elegir a quién quiere matar”, aclaró al diferenciar estos hechos de los homicidios intencionales. El objetivo de la propuesta es contemplar aquellos casos en los que el conductor asume riesgos evidentes para la vida de terceros.
El proyecto también propone incorporar cuatro agravantes y modificar algunos de los existentes, especialmente aquellos que presentan dificultades durante las investigaciones judiciales. “Hoy no es agravante en Argentina no tener licencia de conducir o tener una licencia distinta”, cuestionó Nicodemo.

Como ejemplo, mencionó a quienes conducen vehículos para los cuales no cuentan con la habilitación correspondiente y provocan consecuencias fatales. También señaló que la iniciativa busca contemplar el uso de dispositivos móviles mientras se conduce.
Otro de los puntos abordados fue la dificultad para acreditar determinadas circunstancias relacionadas con el consumo de estupefacientes. El especialista explicó que, en algunos expedientes, demostrar que una persona estaba bajo los efectos de una sustancia exactamente al momento del hecho puede convertirse en un obstáculo probatorio. “Tenemos miles de casos para poner de ejemplo por qué hay que cambiar la legislación”, aseguró.
Según sostuvo, la reforma fue elaborada a partir de experiencias concretas en tribunales y de los problemas que enfrentaron durante distintos juicios.
Más allá del endurecimiento de las penas, Nicodemo consideró indispensable establecer políticas públicas de seguridad vial que se mantengan en el tiempo. “Esto no es una sola medida aislada o dos medidas aisladas o hacerlo durante un mes”, advirtió al reclamar un abordaje integral que incluya controles, educación y concientización.
También destacó la importancia de trabajar con los jóvenes que están próximos a obtener su primera licencia de conducir. Para el abogado, comprender las consecuencias de una conducta imprudente resulta fundamental para prevenir nuevas tragedias.
Finalmente, reflexionó sobre el acompañamiento emocional que necesitan las familias durante los procesos judiciales. “Muchos me dicen: ‘Natalio, voy a ver preso a quien mató a mi hijo’. Y yo le digo: ‘Va a ser difícil. Va a ser difícil’”, relató al describir las expectativas que suelen aparecer después de una pérdida.
Nicodemo remarcó que su primera responsabilidad consiste en acompañar a las personas desde la empatía, antes de explicarles las complejidades de una causa penal. “El acompañamiento debe ser humano y afectivo. Después viene lo jurídico”, concluyó.