por Redacción NewsDigitales
En un año cargado de Mundiales, Argentina tendrá uno propio. Del 17 al 23 de octubre, el Parque Olímpico de la Ciudad de Buenos Aires será sede de la Copa del Mundo de Powerchair Football, el fútbol en sillas de ruedas motorizadas. Será la primera vez que el torneo se juegue en el país y en América Latina.
La organización está a cargo de la Fundación Powerchair Football Argentina, junto con la Federación Internacional de Powerchair Football Association (FIPFA).
Participarán más de 80 jugadores de diez selecciones de cinco continentes: Argentina, Australia, Bélgica, Dinamarca, Francia, Inglaterra, Italia, Japón, Uruguay y Estados Unidos.
La ceremonia de apertura será el sábado a las 13 y, dos horas después, la Argentina abrirá el torneo ante Dinamarca. Las semifinales se jugarán el jueves 22 y la final, el viernes 23 a las 15.
Habrá transmisión en vivo de libre acceso, zonas para hinchas y exhibiciones. Además, la Legislatura porteña declaró el evento de interés cultural.
Será el tercer Mundial para la Argentina, que terminó séptima en su primera participación y cuarta en Australia 2023. “En esta oportunidad, el objetivo es volver a estar entre los cuatro mejores y, a partir de ahí, dar ese paso que nos permita llegar a la final”, explicaron desde el cuerpo técnico.

Uno de los referentes es el capitán Valentino Zegarelli, elegido jugador más valioso del Mundial de Australia 2023. El país presentó su candidatura antes de aquel torneo y la elección se anunció durante esa competencia.
“Nos llena de orgullo recibir a jugadores de distintas partes del mundo”, expresaron desde la Fundación, que también reconoció los desafíos de infraestructura y accesibilidad.
Es un deporte pensado para personas que se desplazan en sillas de ruedas eléctricas. Se juega cuatro contra cuatro, en una cancha cubierta del tamaño de una de básquet, con una pelota de gran tamaño y sillas equipadas con protectores para pasar y rematar.
Es mixto y no está dividido por edad ni por género: en un mismo equipo pueden jugar un chico de 16 años y una mujer de 40. También es un deporte “muy familiar”, porque muchos jugadores requieren asistencia permanente.
En esta edición, más de la mitad de los jugadores tiene atrofia muscular espinal, una enfermedad genética y progresiva que afecta a las neuronas motoras.
En la Argentina ya hay más de 150 jugadores, y la Fundación, que se financia de manera privada, impulsa un plan federal para sumar nuevos equipos. “Estamos convencidos de que este deporte cambia vidas y permite pasar de espectadores a protagonistas”, resumieron.