La carne vacuna fue uno de los factores principales que explicaron la aceleración inflacionaria a principios de este año. No obstante, en septiembre, los precios mantuvieron cierta estabilidad.
Lo mismo ocurrió con el pollo. En cambio, el cerdo sí registró aumentos de precio, de acuerdo con los datos provistos por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
En los próximos meses, la calma parece difícil de alcanzar. Mientras tanto, entérate qué cortes conviene comprar y cuáles evitar.
En el AMBA, el pollo aumentó 0,4% en el último mes, trepando a $4.954 el kilo. Acumula así una variación interanual de 30,1%, algo por debajo del nivel general de los precios.
Por su parte, la carne vacuna escaló 0,5%, hasta $18.514 el kilo en promedio. En el año, exhibió una suba significativa, del 49,8%, más de 15 puntos por encima de la inflación general.
En cambio, el cerdo trepó en septiembre 1,7% hasta los $9.388. En términos interanuales, muestra la menor variación (27%), por debajo del IPC general.

Por el contrario, algunos cortes menguaron sus precios:

Con estas variaciones, el Lomo se consolidó como el corte más caro a $28.017 el kilo junto con la colita de cuadril ($23.939), mientras que los más económicos son la picada común, a $10.839, y la falda ($11.344).
La suba del precio de la carne vacuna por encima de las demás en el último año, consolida su lugar de mayor inaccesibilidad.
En septiembre, con el dinero que se compra un kilogramo de asado, se adquieren 1,90 kilogramos de pechito de cerdo.
A su vez, el precio de un kilo de asado equivale a 3,61 kilos de pollo, que se sostiene como refugio de proteína.
