El 15 de octubre, Silvia de Suecia visitó la Universidad de Gotemburgo para conocer investigaciones sobre salud mental infantil. La Casa Real sueca difundió el recorrido el día 16. La monarca también estuvo en Frejaskolan, escuela del barrio de Tynnered. Su agenda reunió dos enfoques: estudiar factores de riesgo y fortalecer los vínculos entre alumnos, familias y comunidad.
La preocupación por la salud mental juvenil excede a Suecia y tiene alcance mundial. La Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada siete adolescentes de 10 a 19 años vive con algún trastorno mental. Entre los factores asociados al bienestar psicológico, el organismo identifica el acoso, la violencia y los vínculos familiares. Intervenir temprano puede reducir riesgos, pero no evitar todos los trastornos.
La cátedra de Silvia durará diez años y nació de una donación de 20 millones de coronas suecas de Carl Bennet AB. La profesora Anja Huizink la ocupa desde febrero de 2026 y trabaja en la creación de un instituto interdisciplinario. Investiga el estrés durante el embarazo y sus vínculos con procesos biológicos y experiencias adolescentes. El objetivo es comprender riesgos y desarrollar intervenciones, no presentar tratamientos cuya eficacia ya esté demostrada.
Frejaskolan desarrolla un proyecto comunitario que acerca la escuela a las familias antes y después de las clases. El programa municipal Skola som arena ofrece gratuitamente deporte, cultura y apoyo escolar con organizaciones locales. Busca fortalecer vínculos, no sustituir atención psicológica. A diferencia del plan piloto de detección en 100 escuelas argentinas, prioriza la convivencia cotidiana.
Las fuentes oficiales describen objetivos y actividades, pero no presentan una reducción de trastornos mentales atribuible a estas iniciativas. Para medir efectos habría que conocer participantes, indicadores, grupos comparables y seguimiento. Las actividades comunitarias pueden crear entornos favorables, pero eso no demuestra que disminuyan diagnósticos de ansiedad o depresión. Tampoco consta una evaluación conjunta de la cátedra y Frejaskolan.

El siguiente desafío será publicar evaluaciones que distingan participación, bienestar percibido y resultados clínicos. La cátedra investiga factores de riesgo a largo plazo y Frejaskolan ofrece actividades comunitarias. Son iniciativas complementarias, no un tratamiento integrado demostrado. La visita de la reina dio visibilidad a la prevención temprana; establecer cuánto mejora la salud infantil exige seguimiento y datos comparables todavía no publicados.
Los problemas de salud mental entre los estudiantes suecos también se reflejan en las estadísticas nacionales. Según la Agencia de Salud Pública de Suecia, en la encuesta de 2021-2022, el 72% de las niñas de 11 años que manifestaban estrés escolar también reportaba molestias físicas o psicológicas, como dolores de cabeza, problemas abdominales o desánimo. Entre aquellas que no experimentaban ese estrés, la proporción descendía al 36%. Los resultados muestran una asociación importante, aunque no permiten establecer que las exigencias académicas sean la causa directa de esos síntomas.
Para actualizar el diagnóstico, las autoridades sanitarias suecas pusieron en marcha una nueva edición del estudio durante el curso 2025-2026, con invitaciones dirigidas a cerca de 100.000 estudiantes de 11, 13 y 15 años. La investigación incorpora preguntas sobre videojuegos, actividades recreativas organizadas y relaciones sociales, además de permitir comparaciones regionales. Su publicación está prevista de manera escalonada entre 2026 y 2027. Estos datos permitirán examinar si los problemas detectados anteriormente persisten y qué diferencias existen entre edades, territorios y condiciones sociales.

La investigación de Anja Huizink también aborda una preocupación creciente: el uso problemático de internet durante la adolescencia. La profesora participa en BootStRaP, un proyecto financiado por el programa europeo Horizonte Europa, que estudia comportamientos digitales de adolescentes de entre 12 y 16 años en nueve países. La iniciativa busca identificar patrones de uso perjudicial y desarrollar intervenciones tempranas. Según la Universidad de Gotemburgo, Huizink supervisa parte del trabajo doctoral y coordina el reclutamiento de participantes en Países Bajos. Este proyecto amplía el alcance de sus investigaciones más allá del estrés prenatal y permite analizar riesgos relacionados con los hábitos digitales.
Otra línea científica contempla un ensayo clínico aleatorizado en dos países europeos, desarrollado en colaboración con investigadores de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica. El proyecto, cuyo inicio está previsto para 2026, examinará si las intervenciones sobre hábitos saludables y técnicas de atención plena pueden reducir el malestar psicológico durante el embarazo y prevenir problemas de salud mental perinatal. A diferencia de las actividades comunitarias observadas por Silvia en Frejaskolan, este estudio utilizará un diseño experimental para evaluar resultados. Sin embargo, todavía no corresponde atribuirle beneficios clínicos demostrados.