17/10/2026 - Edición Nº1348

Política

A 81 AÑOS DE UNA JORNADA FUNDACIONAL

17 de octubre de 1945: el día en que el pueblo trabajador dijo presente

17/10/2026 | La movilización obrera que exigió la liberación de Juan Domingo Perón marcó un punto de inflexión en la política argentina y sentó las bases del movimiento peronista.



El 17 de octubre de 1945, cientos de miles de trabajadores confluyeron en la Plaza de Mayo para exigir la liberación de Juan Domingo Perón, detenido en medio de una crisis política y militar.

La movilización sorprendió al poder, alteró el rumbo del gobierno de facto y convirtió al entonces coronel en el principal referente de un movimiento que cambiaría la historia argentina. Desde entonces, la fecha quedó grabada en la memoria del peronismo como el Día de la Lealtad.

Un país en crisis y un nuevo actor político

La Argentina estaba bajo un gobierno militar desde el golpe de Estado del 4 de junio de 1943, que derrocó al presidente Ramón Castillo. La intervención castrense puso fin a una etapa caracterizada por el fraude electoral y la proscripción política, conocida como la Década Infame, pero no abrió de inmediato un camino hacia la democracia.

En ese escenario, los sectores conservadores buscaban preservar su influencia y preparar el terreno para la continuidad de su poder. Su candidato para las elecciones presidenciales previstas para 1944 era Robustiano Patrón Costas, empresario azucarero salteño identificado con los intereses de las élites tradicionales. Patrón Costas era número puesto para la presidencia porque la maquinaria del fraude le aseguraba el triunfo.

La Segunda Guerra Mundial también atravesaba la política nacional. La disputa entre quienes defendían la neutralidad argentina, los sectores nacionalistas del Ejército y los partidarios de un alineamiento con los Aliados profundizó las diferencias dentro de las Fuerzas Armadas. El golpe de 1943 había reunido a distintas corrientes militares, entre ellas integrantes del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), sin que eso significara que todos compartieran un mismo proyecto político.

Entre los protagonistas de aquel proceso estaba Juan Domingo Perón, quien encontró en el Departamento Nacional del Trabajo una plataforma para construir poder propio. Al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, impulsó una política de intervención estatal en los conflictos laborales y promovió medidas que ampliaron derechos y fortalecieron su vínculo con sectores del movimiento obrero.

Perón, entre el apoyo popular y la resistencia de las élites

El crecimiento de Perón despertó adhesiones entre los trabajadores, pero también una oposición cada vez más intensa en sectores empresariales, políticos y militares. Para sus detractores, el coronel representaba una amenaza para el orden social establecido; para muchos asalariados, en cambio, era un funcionario que escuchaba sus reclamos y daba respuestas concretas.

En 1945, la tensión se agudizó. La oposición cuestionaba la orientación del gobierno y denunciaba la influencia de Perón, mientras que el embajador estadounidense Spruille Braden se convirtió en una figura destacada del frente opositor. Perón, que además de secretario de Trabajo y Previsión había llegado a ocupar los cargos de ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación, concentraba una influencia que sus adversarios buscaban neutralizar.

A comienzos de octubre, la presión de sectores militares precipitó su renuncia a los cargos públicos. El 13 de octubre fue detenido y trasladado a la isla Martín García. La decisión buscaba apartarlo del escenario político, pero produjo un efecto contrario al esperado: su ausencia movilizó a las organizaciones sindicales y a miles de trabajadores que temían perder las conquistas alcanzadas.

La detención y la reacción de los trabajadores

Durante su confinamiento, Perón contempló incluso la posibilidad de abandonar la política. En una carta dirigida a Eva Duarte expresó su deseo de casarse con ella y alejarse de Buenos Aires. Sin embargo, también dejó constancia de su convicción de haber construido una trayectoria que el tiempo terminaría juzgando.

Mientras tanto, la detención provocó una reacción creciente en los ámbitos sindicales. Las organizaciones obreras discutieron cómo responder y convocaron a una huelga general para el 18 de octubre. Sin embargo, la movilización comenzó antes de lo previsto: durante la madrugada del día 17, trabajadores de distintos puntos del conurbano bonaerense y de la Capital Federal empezaron a marchar hacia el centro porteño.

En su libro "El 45" el historiador Félix Luna describió el clima de aquellos días a partir de los conflictos por el cumplimiento de medidas laborales y salariales impulsadas por Perón. En distintos establecimientos, los trabajadores se encontraron con resistencias patronales y respuestas desafiantes. La detención del coronel terminó de convertir el malestar acumulado en una demostración masiva de fuerza.

“El subsuelo de la patria sublevado”

La dimensión de la movilización quedó inmortalizada en las palabras de Raúl Scalabrini Ortiz, uno de los grandes exponentes del pensamiento nacional. Al describir la llegada de los trabajadores desde los barrios industriales y los suburbios, escribió: "Era el subsuelo de la patria sublevado".

La expresión condensó el significado político y social de aquella jornada: hombres y mujeres del mundo del trabajo, muchos de ellos provenientes de sectores hasta entonces relegados de la vida pública, ocuparon el espacio central del poder nacional. Obreros fabriles, empleados y trabajadores de distintos oficios confluyeron en una misma demanda: la liberación de Perón.

Del 17 de octubre al nacimiento del peronismo

La jornada tuvo protagonistas sindicales decisivos, entre ellos Luis Gay, dirigente de los telefónicos; Alcides Montiel, referente del gremio cervecero, y Cipriano Reyes, dirigente de la industria de la carne. Sin embargo, la magnitud de la movilización no puede explicarse únicamente por sus dirigentes: fue también el resultado de la participación masiva de trabajadores que decidieron intervenir directamente en la crisis política.

El 17 de octubre consolidó el vínculo entre Perón y amplios sectores del movimiento obrero, y modificó el equilibrio de fuerzas dentro del gobierno militar. La movilización demostró que el coronel contaba con una base social capaz de incidir en las decisiones del poder y que su exclusión política no sería sencilla.

El proceso desembocó en las elecciones presidenciales del 24 de febrero de 1946, en las que Perón obtuvo la victoria. A partir de entonces, el peronismo se constituyó como una fuerza política nacional, articulada alrededor de la justicia social, los derechos laborales y la participación de los trabajadores en la vida pública.