por Redacción NewsDigitales
En el marco del Octubre Rosa, el Ministerio de Salud de la Nación y especialistas oncólogos informaron que la mortalidad por cáncer de mama en la Argentina mantiene un descenso sostenido del 1,7% anual, un logro atribuido directamente a la detección precoz y al desarrollo de tratamientos personalizados, en un país donde se registran más de 20.750 casos nuevos al año y donde la mamografía anual a partir de los 40 años continúa siendo la herramienta clave de prevención.
La evolución en el abordaje de la patología no responde a una única tecnología, sino a un cambio de paradigma: entender que no todos los tumores son iguales. “Pasamos de tratamientos más generales a tratamientos cada vez más específicos. Esto permitió mejorar las posibilidades de curación en la enfermedad localizada y prolongar la vida de muchas pacientes con enfermedad avanzada”, destacó Juan Ignacio Hernández Morán, jefe del Servicio de Oncología y coordinador de la Unidad de Tumores Mamarios del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT).

Aunque el tumor es más frecuente entre los 50 y los 69 años, puede presentarse a cualquier edad. Dado que entre el 5% y el 10% de las formas responden a causas hereditarias, la ausencia de antecedentes familiares no elimina el riesgo. Por esta razón, el Consenso Nacional Inter-Sociedades recomienda una primera mamografía de base entre los 35 y los 37 años y, a partir de los 40, un estudio anual.
“Los controles mamarios forman parte del cuidado integral de la salud de la mujer. No se debe esperar a tener un síntoma para consultar. El cáncer de mama puede desarrollarse de manera silenciosa”, advirtió María Eloísa Godino, especialista en diagnóstico por imágenes mamarias del IADT. Actualmente, la mamografía convencional se complementa con la tomosíntesis (mamografía 3D), ecografías para mamas densas, resonancia magnética y mamografía con contraste.
Uno de los progresos más significativos en la etapa quirúrgica es la tendencia hacia intervenciones menos invasivas. “El avance más importante ha sido poder realizar cirugías conservadoras progresivamente más pequeñas. También cambió de manera drástica el abordaje de los ganglios axilares, evitando vaciamientos sistemáticos y secuelas como el linfoedema”, detalló el Francisco Santillán, jefe de Mastología del IADT, quien remarcó que la reconstrucción mamaria ya no es un paso secundario, sino parte integral del bienestar emocional de la paciente.
A nivel oncológico, el análisis de receptores hormonales, la proteína HER2/neu y perfiles genómicos permite aplicar terapias dirigidas e inmunoterapia, evitando tratamientos agresivos o innecesarios cuando no corresponden. Para optimizar estos procesos, los especialistas coinciden en la efectividad del modelo de unidades funcionales interdisciplinarias, donde cirujanos, mastólogos, oncólogos e imagenólogos evalúan cada caso en conjunto.
Frente a cualquier signo de alerta —como la aparición de nódulos, alteraciones en la piel, retracción del pezón o secreciones— se aconseja consultar de inmediato al médico, recordando que llevar un estilo de vida activo, mantener un peso adecuado y moderar el consumo de alcohol contribuyen significativamente a la prevención.