20/10/2026 - Edición Nº1351

Política

Legislatura

Humanizar el momento más duro: qué podría pasar con la terapia intensiva en PBA

20/10/2026 | La iniciativa fue presentada por un diputado peronista. Se crearía un sistema de puertas abiertas. La Libertad Avanza rechazó la propuesta.



Un proyecto de ley del diputado bonaerense Alejandro Dichiara, que propone implementar un sistema de puertas abiertas en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de hospitales públicos y privados, viene avanzando en la Legislatura de PBA.

Ya obtuvo, por ejemplo, un dictamen favorable con modificaciones en la Comisión de Salud. La iniciativa busca flexibilizar los horarios de visita, reconocer el derecho de los pacientes críticos a estar acompañados por sus seres queridos y establecer protocolos específicos para garantizar la higiene y la seguridad sanitaria.

La propuesta también recibió un dictamen de rechazo en minoría. Los diputados de La Libertad Avanza (LLA) cuestionaron la posibilidad de establecer una regulación obligatoria sin evaluar previamente los costos de infraestructura y las condiciones de los hospitales bonaerenses.

El debate enfrenta dos prioridades: humanizar la atención de las personas internadas en terapia intensiva y garantizar que los cambios puedan implementarse sin comprometer la seguridad clínica ni el funcionamiento de los servicios.

Alejandro Dichiara, autor de la iniciativa

Qué propone el proyecto de Dichiara

El texto establece que todos los establecimientos de salud, tanto de gestión estatal como privada, que cuenten con Unidades de Cuidados Intensivos deberán desarrollar un sistema de puertas abiertas.

La iniciativa define esta modalidad como una forma de atención que busca reducir el aislamiento durante la internación y permitir la presencia y el acompañamiento de familiares o personas cercanas al paciente crítico, con el objetivo de mejorar su bienestar y favorecer su recuperación.

El cambio apunta a flexibilizar y ampliar los horarios de permanencia de familiares y visitantes, en lugar de mantener un esquema de acceso limitado a franjas horarias rígidas. También contempla la posibilidad de que los acompañantes colaboren en determinadas actividades de cuidado, siempre dentro de las pautas que establezcan los equipos de salud.

El proyecto no plantea eliminar los controles de ingreso ni habilitar visitas sin restricciones. Por el contrario, establece que el funcionamiento de las unidades deberá regirse por protocolos obligatorios de higiene, seguridad, organización y actuación profesional.

El derecho de los pacientes a estar acompañados

Uno de los puntos centrales de la iniciativa es el reconocimiento expreso del derecho de las personas internadas en terapia intensiva a estar acompañadas por familiares o seres queridos durante su hospitalización.

El texto sostiene que la presencia de personas cercanas puede reducir la sensación de aislamiento y contribuir al bienestar general del paciente. Además, busca fortalecer el vínculo afectivo durante un período que suele estar marcado por la incertidumbre y la gravedad del cuadro clínico.

La propuesta también reconoce el derecho de los familiares a acompañar al paciente y colaborar en determinadas tareas de asistencia y atención. Esa participación, sin embargo, debería desarrollarse bajo la orientación de los profesionales y auxiliares responsables de la unidad.

La iniciativa propone así incorporar a la familia como parte del entorno de cuidado, sin reemplazar las funciones del personal médico y de enfermería ni las decisiones que corresponden a los equipos tratantes.

Protocolos de higiene y seguridad para las visitas

Uno de los principales aspectos del proyecto es la obligación de establecer normas sanitarias específicas para el ingreso y la permanencia de acompañantes en las terapias intensivas.

La autoridad de aplicación deberá elaborar protocolos que incluyan medidas de higiene y prevención de infecciones, como el lavado de manos, el uso de barbijos y de elementos de protección personal cuando corresponda, y las restricciones de contacto con equipos médicos o sectores del entorno clínico.

También deberán contemplarse las condiciones de salud de quienes ingresen, las limitaciones ante enfermedades o infecciones y los procedimientos para permitir el ingreso de objetos personales previamente desinfectados.

La propuesta busca compatibilizar una mayor presencia familiar con las necesidades de aislamiento y las precauciones que requieren los pacientes críticos. Los criterios concretos de aplicación quedarán sujetos a las normas que establezca la autoridad sanitaria competente.

Capacitación del personal y cambios en la organización hospitalaria

El proyecto también prevé capacitar a médicos, enfermeros y demás integrantes de los equipos de salud para pasar de un sistema tradicional de visitas restringidas a otro de puertas abiertas.

En ese marco, la formación deberá promover el trabajo en equipo e incorporar herramientas de comunicación para que los familiares puedan comprender la situación clínica del paciente y las pautas de acompañamiento.

A su vez, el texto establece que los espacios físicos deberán contar con condiciones materiales que garanticen la privacidad y el bienestar de los pacientes, sus acompañantes y el personal sanitario.

Entre los requisitos mencionados figuran la disponibilidad de un lugar asignado para el acompañante, mobiliario, espacios para guardar objetos personales y sectores destinados a la higiene y la desinfección.

Estos requerimientos implican que la aplicación de la ley no dependería únicamente de modificar los horarios de visita: también podría exigir adaptaciones organizativas y edilicias en determinados establecimientos.

En principio, la iniciativa contempla una implementación progresiva durante el primer año de aplicación de la ley. La primera etapa comenzaría en hospitales públicos de gestión estatal que ya cuenten con unidades de terapia intensiva y cuyas condiciones de infraestructura y nivel de complejidad faciliten la puesta en marcha del sistema.

El rechazo de La Libertad Avanza: costos y condiciones hospitalarias

El dictamen de rechazo en minoría cuestiona la conveniencia de establecer una regulación obligatoria sin considerar previamente las particularidades de cada unidad de cuidados intensivos.

Entre sus argumentos, los legisladores que rechazaron la iniciativa sostienen que los horarios y las condiciones de ingreso deben contemplar el estado clínico de los pacientes, las necesidades de aislamiento, la prevención de infecciones y las condiciones de trabajo de los equipos sanitarios.

También plantean que las decisiones sobre el acompañamiento requieren criterios técnicos y profesionales que permitan compatibilizar la presencia de familiares con la seguridad y la calidad de la atención médica.

Otro de los cuestionamientos apunta al costo de adecuar la infraestructura hospitalaria para cumplir con los requisitos previstos. El dictamen advierte sobre la necesidad de conocer cuánto demandaría la adaptación de los establecimientos y considera que no debería imponerse una regulación sin tener en cuenta el estado de buena parte de los hospitales.

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