por Redacción NewsDigitales
La agroindustria genera más de 4,3 millones de puestos de trabajo en Argentina y podría sumar otros 830 mil en diez años si se eliminaran las retenciones. El impacto equivaldría a darles empleo a uno de cada dos desocupados del país, según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).
El estudio Empleo en las Cadenas Agroindustriales contabilizó 4.332.114 puestos de trabajo generados durante 2025 por las distintas actividades vinculadas al sector. De acuerdo con el relevamiento, representan el 23% del empleo privado nacional: dos de cada diez puestos están relacionados con las cadenas agroindustriales.
La estimación pone el foco en una actividad que excede ampliamente las tareas rurales. Detrás de los alimentos que llegan a la mesa hay productores, trabajadores industriales, transportistas, comerciantes, investigadores y prestadores de servicios que forman parte de una misma cadena productiva.
“Cuando hacemos las compras, es fácil ver los productos, pero no siempre a las personas que hay detrás”, explicó Fiorella Savarino, economista de FADA, al presentar el informe.
¡En nuestro changuito también hay trabajo! 🛒 +4 millones de empleos generados por la agroindustria. ➡️ 2 de cada 10 puestos de trabajo están vinculados a las cadenas agroindustriales. 👉🏻 Es el 23% del empleo privado argentino. Empleos que se crean en el campo y en la ciudad. https://t.co/l0YokXPFsI
— Fundación FADA (@FundacionFada) October 19, 2026
El escenario proyectado por FADA contempla la creación de más de 830 mil puestos de trabajo adicionales en las cadenas de granos, carnes y biocombustibles durante los próximos diez años, si se eliminaran los derechos de exportación.
La estimación se apoya en una mayor producción agropecuaria, que permitiría sumar alrededor de 70 millones de toneladas de granos. Una parte se destinaría a la exportación y otra abastecería al mercado interno, con impacto en actividades industriales y otras cadenas productivas.
Según el desglose del informe, el aumento de la producción de cereales y oleaginosas podría generar unos 430 mil empleos. A ellos se sumarían otros 425 mil puestos vinculados con las cadenas de carnes y biocombustibles.
La mayor disponibilidad de maíz, por ejemplo, podría impulsar la producción de carne vacuna, porcina y aviar, además de la elaboración de bioetanol. En el caso de la soja, el crecimiento también alcanzaría a la producción de biodiésel y a las actividades industriales asociadas.
Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA, destacó que el potencial de creación de empleo alcanza a todas las etapas de la actividad, desde la producción primaria hasta la industrialización, la comercialización y el transporte.
El cálculo toma como referencia un mercado laboral con alrededor de 1,6 millones de personas desocupadas. Bajo ese escenario, los puestos adicionales proyectados equivaldrían a reducir el desempleo aproximadamente a la mitad. Se trata de una estimación sobre el potencial productivo, no de una garantía de creación efectiva de esos empleos.
El informe también identifica cuáles son las cadenas que más puestos de trabajo generan en el país. La carne vacuna encabeza el listado, seguida por las frutas, verduras y legumbres, y la soja.
Carne vacuna: alrededor de 519 mil puestos de trabajo.
Frutas, verduras y legumbres: unos 462 mil.
Soja: cerca de 446 mil.
Trigo: alrededor de 440 mil.
Maíz: unos 258 mil.
Las cinco principales cadenas concentran prácticamente la mitad del empleo agroindustrial. En el caso de la carne vacuna, los puestos se distribuyen entre la cría y la producción ganadera, los frigoríficos, la comercialización y el transporte hasta los puntos de venta.
El peso de estas actividades también muestra que el crecimiento de la producción primaria puede tener efectos sobre otras ramas de la economía. Más granos pueden traducirse en mayor demanda de procesamiento industrial, logística, servicios y producción de alimentos.
La distribución del empleo por etapas de las cadenas productivas permite dimensionar ese alcance. De los más de 4,3 millones de puestos contabilizados en 2025, el 34% corresponde a la producción primaria, el 27% a la comercialización y el 21% a la industria.
El transporte y la logística representan otro 9%, mientras que el resto se distribuye entre servicios, insumos y bienes de capital, entre otras actividades necesarias para el funcionamiento de las cadenas.
Distribución del empleo por etapas de las cadenas productivasEl informe también destaca la presencia federal de la agroindustria. Las cadenas agrícolas, que incluyen soja, maíz, trigo, girasol y otros cereales y oleaginosas, concentran el 32% del empleo de las cadenas agroindustriales. Las economías regionales aportan el 29%, mientras que las cadenas de carnes y lácteos representan el 23%.
La actividad tiene expresiones diferentes según la región: desde la producción de lana y ovinos en la Patagonia hasta los vinos en Cuyo, la caña de azúcar en el NOA y la yerba mate en el NEA.
FADA también señaló que entre 2020 y 2025 se crearon unos 480 mil puestos de trabajo en las cadenas agroindustriales, a un promedio de 80 mil por año. Según Savarino, ese crecimiento estuvo impulsado principalmente por las cadenas de carne vacuna, soja, trigo, girasol y el sector lácteo.
El relevamiento se elaboró a partir del análisis de 20 cadenas agroindustriales y 252 actividades económicas relacionadas con el sector, con información proveniente de fuentes oficiales como el INDEC, el SIPA y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.