Hay ideas que aparecen sin demasiadas vueltas: una charla, una reunión con amigos, una ocurrencia que empieza como un juego improvisado y termina tomando una forma inesperada.
A Ariel Ficetti, cordobés de 49 años, padre y abuelo, le pasó algo parecido. Lo que comenzó como una diversión entre amigos se transformó en Mímica Total, un juego de mesa de actuación, improvisación y desafíos que ya está a la venta y busca llegar a cada vez más hogares de la Argentina.
Detrás del proyecto está MuyJuga2, la marca que creó para publicar su primer juego de manera independiente.
Sin una gran editorial ni una estructura de distribución propia, Ariel decidió meterse de lleno en un rubro que conocía poco, aprender sobre la marcha y apostar por una idea que hoy lo encuentra con nuevos desafíos, conversaciones con distribuidores y un reconocimiento que no esperaba: fue finalista por Córdoba del Concurso Emprendimiento Argentino 2026.
Un impulso para seguir adelante con un proyecto que, según cuenta, le ocupa la cabeza desde que se levanta hasta que se va a dormir.

El origen de Mímica Total no estuvo en un plan de negocios ni en un estudio de mercado. Surgió de una reunión con amigos, en la que comenzaron a improvisar. Al día siguiente, Ariel se sentó frente a la computadora para investigar qué juegos de mímica existían y qué podía aportar de diferente.
“Empezó a surgir un caos creativo”, recuerda en diálogo con NewsDigitales sobre aquellos primeros pasos. La idea fue tomando forma a medida que probaba posibilidades, anotaba propuestas y descartaba otras. El desafío consistía en lograr que las consignas fueran entretenidas, variadas y lo suficientemente claras como para funcionar durante una partida.
El juego terminó reuniendo 500 palabras y referencias vinculadas con películas, series y canciones, entre otras categorías. Ariel probaba las mímicas, evaluaba si resultaban posibles de representar y ajustaba el contenido. Después llegaron otras decisiones: el diseño, los colores, el nombre y la manera de ordenar todo para convertirlo en un producto.
“Me llevó tres meses. Cuando me di cuenta, ya tenía algo. Y ahí entendí que tenía que seguir, que eso tenía que convertirse en un juego”, cuenta.
Había algo más que le interesaba de la propuesta. No se trataba solamente de adivinar palabras, sino de recuperar una forma de entretenimiento en la que las personas se encuentran cara a cara, se ríen y comparten un momento sin que todo pase por una pantalla.
“Me gusta el hecho de jugar, de que las personas se vean cara a cara, se diviertan, se rían y creen recuerdos”, explica.
La propuesta de Mímica Total parte de una mecánica conocida, pero incorpora variantes para que cada turno pueda ser diferente. Está pensado para jugar en familia, con amigos o durante reuniones, y combina actuación, improvisación y desafíos que pueden cambiar las reglas de una ronda.
En el modo clásico, un participante saca una carta, tira el dado blanco y debe representar sin hablar una palabra de la categoría correspondiente. Si su equipo la adivina, suma un punto. Cuando aparece el número cinco, la dinámica cambia: juegan todos, con participantes de los distintos equipos actuando al mismo tiempo.
Pero la partida puede complicarse todavía más. Cuando sale el seis, se activa el modo Caos, en el que entra en juego un mazo de desafíos y un dado negro. Las consignas pueden exigir actuar de costado, en cámara lenta, de espaldas, con una sola mano o incluso usando solamente la cara. Los aciertos en ese modo valen dos puntos, por lo que una jugada puede modificar el resultado.
El juego, además, cuenta con recursos complementarios gratuitos en la web de MuyJuga2: un reloj, un armador de equipos y un anotador, todos optimizados para utilizar desde el celular. Son herramientas que acompañan la experiencia sin necesidad de sumar aplicaciones pagas.
Mímica Total salió a la venta el 1 de julio de 2026. Para Ariel, sin embargo, tener el contenido listo era apenas una parte del camino. Lo más difícil estaba por empezar.

Una cosa es crear un juego y otra, muy distinta, conseguir que llegue a una mesa. Ariel se encontró entonces con preguntas para las que no tenía respuestas: cómo imprimirlo, qué materiales utilizar, dónde producirlo y de qué manera financiar la primera edición.
“Disfruté muchísimo todo el proceso creativo. El tema fue después pensar cómo lo iba a imprimir, cómo lo iba a editar y cómo iba a llegar a la gente. Ahí empezaron los primeros problemas”, relata.
Y agrega: “Empecé a averiguar presupuestos. Muchas imprentas no me tomaban muy en serio y los precios eran desorbitantes. En ese momento pensaba que no lo iba a poder hacer nunca, pero seguí buscando alternativas”.
También escribió a distintas editoriales, aunque ninguna le respondió. La oportunidad apareció cuando encontró una imprenta que ya trabajaba en la producción de otros juegos de mesa. El trato y el acompañamiento le dieron tranquilidad en un terreno completamente nuevo.
“Yo no sabía nada de la industria. Fueron muy cordiales y aprendí mucho con ellos”, señala.
La experiencia le permitió conocer una parte del negocio que no había tenido en cuenta durante la etapa creativa. También le mostró las dificultades de entrar en un mercado donde, según su percepción, hay pocas empresas y de gran tamaño.
“Ser emprendedor en la Argentina es bastante difícil, pero además es un sector muy cerrado”, resume.
Después de meses de pruebas, diseños, presupuestos y decisiones, llegó el momento de ver el producto terminado. Para Ariel fue mucho más que comprobar que las cartas y los componentes habían quedado como esperaba.
“Fue muy emocionante cuando vi cómo había quedado todo. Tengo casi 50 años y nunca me imaginé hacer estas cosas”, dice.
“Más allá de lo económico, es muy lindo que se pueda llevar a cabo algo que vos creaste. Ese día me largué a llorar en la compu, como un niño. No podía creer que la gente iba a poder ver lo que había creado”, recuerda luego.
Ese momento también le confirmó que podía avanzar en un proyecto que, al principio, no tenía demasiadas certezas. La producción estaba resuelta y el juego ya podía salir al mercado. Ahora tenía que conseguir que la gente lo conociera.

MuyJuga2 nació como una editorial independiente para publicar Mímica Total y, a futuro, desarrollar nuevas propuestas. La decisión de avanzar sin una editorial tradicional ni un distribuidor propio implicó que Ariel tuviera que ocuparse de distintas tareas al mismo tiempo: desde las decisiones sobre el producto hasta la venta y la búsqueda de canales para ampliar su alcance.
Actualmente comercializa el juego a través de su tienda online y Mercado Libre. También empezó a explorar alternativas para llegar a más puntos de venta. La semana pasada, según contó, mantuvo una conversación con una distribuidora nacional, una posibilidad que podría ayudarlo a superar una de las principales dificultades del emprendimiento.
“Es muy difícil hacerse conocido y arrancar desde cero con un juego. La verdad es que no me puedo quejar: se ha vendido y me sorprendió. Es mucho más de lo que esperaba”, afirma.
La distribución es clave para un emprendimiento pequeño. Ir juguetería por juguetería para ofrecer el producto requiere tiempo, recursos y una red de contactos que todavía está construyendo. Por eso, la posibilidad de trabajar con una empresa que ya tenga llegada a distintos comercios aparece como un paso importante para ampliar el alcance de Mímica Total.
El objetivo no es vender por vender. Ariel busca que el negocio sea sostenible, que le permita recuperar lo invertido, reinvertir y contar con margen para pensar nuevos juegos: “Tengo la conciencia de que el negocio tiene que ser rentable, que me permita reinvertir y estar cómodo para pensar otros juegos”.
El desarrollo de MuyJuga2 convive con otra actividad. Ariel trabajó durante diez años en relación de dependencia y, en 2023, se incorporó al comercio electrónico de su esposa y su hija, donde se encarga de la parte administrativa.
Esa tarea continúa en paralelo con el crecimiento de su proyecto personal. No hay, por ahora, una estructura grande ni un equipo que se ocupe de todas las áreas. Aunque recibió ayuda de distintas personas, las decisiones centrales siguen pasando por él.
“Esto es full time. Me levanto y me voy a dormir pensando qué puedo hacer con el juego. Siempre hubo gente que me ayudó, pero las decisiones y las convicciones las tengo yo”, cuenta.
“Con la situación en la que está el país, no me puedo quejar. Me está yendo bastante bien. Me sorprendí”, dice, con los pies en la tierra y sin perder de vista que todavía queda mucho por recorrer.
Y completa: “Espero poder hacer otros juegos, crecer y llegar a todo el mundo. Divertirse, compartir y jugar no tiene fronteras”.