19/10/2026 - Edición Nº1350

Sociedad


Javier Vangeli de Vanshelato

De fabricar helado en palitos a una cadena de heladerías con más de 30 sucursales

19/10/2026 | Javier Vangeli contó cómo la empresa familiar, que nació en 1995, llegó a tener 30 puntos de venta. La "coma" de la discordia.



Vanshelato nació como un emprendimiento familiar y se convirtió, luego de casi tres décadas, en una marca de helados artesanales con más de 30 sucursales distribuidas en cinco provincias. Detrás de ese crecimiento hay una historia de trabajo familiar compartido, decisiones comerciales, adaptación a los cambios del mercado y una convicción que Javier Vangeli, uno de sus responsables, resumió durante su visita a El Living de NewsDigitales: “Sólo con helado no alcanza”.

Y la frase sintetiza uno de los principales desafíos de la actividad: sostener un negocio gastronómico durante todo el año, en un contexto en el que el consumo se retrae y los clientes ajustan sus gastos. Para Vangeli, la respuesta pasa por ampliar la propuesta, cuidar la experiencia en los locales y seguir invirtiendo sin perder la identidad de la empresa familiar.

“Vanshelato nació en el año 95. Empezaron mi padre y mi madre comprando una máquina de fabricar helado en palitos y nosotros éramos muy chicos con mis dos hermanos”, recordó. Aunque sus padres fueron los fundadores, el proyecto involucró desde el comienzo a los cinco integrantes de la familia. “Entre los cinco empezamos con esta aventura helada”, contó.

En aquella primera etapa, el negocio se llamaba Helados Kid y estaba orientado a los chicos. Con el tiempo, la producción fue cambiando: dejaron atrás el foco exclusivo en los palitos y comenzaron a fabricar helado para abastecer a otras heladerías. De la combinación del apellido familiar con la palabra italiana gelato surgió el nombre que hoy identifica a la marca: Vanshelato.

El crecimiento no fue inmediato ni lineal. La empresa atravesó distintas crisis económicas, temporadas de verano con mal clima y cambios en los hábitos de consumo. Sin embargo, logró expandirse con una estructura en la que cada integrante de la familia asumió responsabilidades específicas.

Si bien Javier está al frente de áreas vinculadas con el marketing, la expansión y el control de las sucursales, también participa en el proceso que va desde la búsqueda de un local y la firma de un contrato hasta la apertura y el seguimiento posterior. Sus hermanos se ocupan, entre otras tareas, de la fabricación y la supervisión de los establecimientos. 

La expansión, entre locales propios y franquicias

Actualmente, la empresa combina sucursales propias con franquicias. La estrategia, según explicó Vangeli, consiste en analizar las oportunidades y evaluar qué modalidad resulta más conveniente en cada caso. La marca tiene presencia en Buenos Aires, Chubut, Santa Fe, San Juan y Tucumán, y continúa con nuevos proyectos de apertura.

Durante la charla con NewsDigitales, el empresario mencionó una próxima sucursal propia en Florencio Varela y la apertura de nuevos locales bajo el sistema de franquicias. También destacó el desembarco reciente en Mar del Plata (foto abajo), donde la elección de una casona y su ubicación fueron factores decisivos para avanzar.

“Antes de decidir me gusta estar seguro o, por lo menos, entre las partes que decidimos, tener el menor margen de error posible”, explicó sobre el proceso de selección de los locales.

El crecimiento también requiere acompañamiento y capacitación. La empresa cuenta con un equipo que trabaja antes de cada inauguración y continúa asistiendo al franquiciado durante los primeros días de funcionamiento. Para Vangeli, cada establecimiento presenta particularidades que deben atenderse: desde el perfil de los clientes hasta las condiciones del entorno.

La expansión, además, se apoya en una propuesta que busca llegar a públicos diferentes. Hay consumidores que prefieren sabores tradicionales y otros que eligen alternativas como los milkshakes o productos complementarios. La idea es que los locales puedan recibir tanto a clientes individuales como a familias con chicos.

El diferencial no está solamente en el producto

En un mercado con una fuerte competencia entre heladerías artesanales, franquicias y nuevas propuestas gastronómicas, Vangeli sostiene que la calidad del producto es indispensable, pero no alcanza por sí sola para construir una marca.

“Estamos seguros de que hacemos un helado artesanal, que vos podés probar o incluso que lo conocés, con materias primas de primera calidad”, afirmó. Sin embargo, enseguida puso el foco en otro aspecto: “Me parece que hoy el diferencial pasa por otro lado”.

Y ese diferencial, según explicó, está en la atención y en la experiencia que recibe el cliente. “Tratamos de buscar calidez en cada una de las sucursales, replicando lo que nosotros fuimos haciendo crecer. Y que la gente se sienta bien atendida”, señaló.

La propuesta incorpora cafetería, pastelería dulce y salada, además de postres helados y tortas. No se trata solamente de sumar productos, sino de sostener la actividad durante los meses en los que baja el consumo de helado.

“Hoy la unidad de negocio nuestra encierra estas tres o cuatro partes que te decía antes. Para bancar alquileres, seguir manteniendo y que el negocio sea rentable, solo con helado no alcanza”, explicó.

La estacionalidad sigue siendo un factor importante: durante el verano, el helado ocupa el centro de la actividad; en invierno, la cafetería y las otras opciones ayudan a compensar la caída. Vangeli observa, además, un cambio en la frecuencia de compra. Según su estimación, el consumo está entre un 20% y un 30% por debajo de los niveles anteriores.

“Se siente. La gente que veíamos que venía una o dos veces por semana a alguno de nuestros locales, hoy quizás viene cada 15 días, un mes, porque lo toma y no deja de ser como un gusto”, describió.

Pese a ese escenario, la empresa no detiene sus planes. “No nos quedamos quietos”, aseguró. Y resumió la lógica con la que crecieron: “Nosotros crecimos así. No vino nadie de afuera a poner una inversión”.

Una coma, las redes sociales y una oportunidad inesperada

La historia de Vanshelato también tuvo un episodio de viralización que convirtió un cartel en una oportunidad de comunicación. Un video señaló un detalle de puntuación en una gráfica de la marca y la publicación comenzó a circular en redes sociales.

En lugar de responder con enojo, el equipo eligió sumarse al humor. “Las mejores estrategias yo creo que surgen naturalmente”, dijo Vangeli al recordar lo ocurrido.

La respuesta de la empresa fue tan simple como efectiva: reconoció la observación con ironía y defendió el producto. “Escribimos mal, pero fabricamos muy bien”, fue el mensaje que lanzaron junto con la imagen de un cucurucho.

La ocurrencia tuvo una fuerte repercusión y la marca decidió continuar el juego con nuevas intervenciones. Según contó, cambiaron la lona del cartel en apenas dos días y comenzaron a trabajar en acciones de marketing callejero vinculadas con la famosa coma.

Para Vangeli, el episodio dejó una enseñanza sobre la comunicación actual: escuchar a la gente, entender el tono de la conversación y aprovechar una situación inesperada sin perder la buena onda.

Una empresa familiar con nuevos objetivos

El crecimiento de Vanshelato no se limita a la apertura de sucursales. La familia comenzó a trabajar en la construcción de una nueva planta en el parque industrial de Florencio Varela, un proyecto que representa uno de sus principales objetivos para los próximos años.

La intención es aumentar considerablemente la capacidad productiva y abrir nuevas líneas de comercialización. La empresa ya vende postres helados y tortas en sus locales y explora otras oportunidades, como el abastecimiento a restaurantes y servicios de catering.

También hubo experiencias fuera del país. Vangeli contó que participa junto con su hermano y otros socios en una heladería de Barcelona que funciona bajo otra marca. En cuanto a una eventual expansión internacional de Vanshelato, señaló que existen conversaciones y posibilidades, aunque prefiere avanzar paso a paso.

“Quiero llegar de acá a unos años a tener presencia en toda la Argentina y después, cuando llegue el momento, ir para afuera”, explicó. Por ahora, la prioridad es consolidar la operación local y concretar la nueva planta.

Esa mirada también se relaciona con su costado emprendedor. Vangeli participa en encuentros empresariales y charlas en universidades, donde comparte la experiencia de una pyme que creció desde una iniciativa familiar. Su mensaje apunta especialmente a quienes están empezando: trabajar con austeridad, detectar oportunidades y aprender tanto de los errores como de los aciertos.

La otra pasión: Boca Juniors

En la vida de Vangeli, el helado comparte protagonismo con Boca Juniors. Hace 16 años que integra la agrupación “Por un Boca Mejor” y desde hace tres años ocupa el cargo de secretario general. Allí participa de actividades orientadas a acercar el club a sus socios y socias y a colaborar con los vecinos del barrio.

“Boca es mi pasión y el helado está en mi apellido mezclado con el rubro. Estas son las dos grandes pasiones que tengo en la vida hoy”, contó.

La actividad demanda tiempo y organización. Mientras las heladerías funcionan de lunes a lunes, desde la mañana hasta la medianoche, las responsabilidades en el club también requieren presencia. Vangeli dice que intenta convivir con ambas agendas y que disfruta de esa intensidad.

Su compromiso con Boca, explicó, también tiene una dimensión solidaria: “Siento como esa obligación o responsabilidad de devolver algo de todo lo que estoy viviendo y lo que me pasa, que es muy lindo”.

Entre la empresa familiar, la expansión comercial y el trabajo en el club, Vangeli construyó una rutina atravesada por sus dos pasiones. Vanshelato, mientras tanto, sigue creciendo con la misma lógica que impulsó sus primeros pasos: trabajo cotidiano, decisiones compartidas y la voluntad de ir por más, sin perder de vista de dónde viene.