por Redacción NewsDigitales
El presidente Javier Milei aprovechó la apertura de la Expo Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, en Neuquén, para defender la política económica de su Gobierno y responder a las críticas sobre la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades de los hogares para llegar a fin de mes. Durante su discurso, el mandatario cuestionó a economistas, apuntó contra el kirchnerismo y volvió a confrontar con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, por su rechazo al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Con un tono confrontativo, Milei buscó respaldar su gestión a partir de los indicadores económicos y reivindicó el superávit fiscal como uno de los principales logros de su administración. Además, rechazó los planteos que reclaman una devaluación para mejorar la competitividad y sostuvo que esa alternativa terminaría perjudicando a la población.
Uno de los momentos más polémicos de su intervención se produjo cuando se refirió a las declaraciones de economistas y dirigentes que advierten sobre las dificultades que enfrentan los argentinos para afrontar sus gastos durante todo el mes. El Presidente cuestionó ese diagnóstico y puso en duda el argumento de que una parte de la población se quede sin dinero antes de cobrar sus ingresos.
“Si se quedan sin plata al día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber?”, planteó. Luego profundizó su crítica con una frase dirigida a quienes utilizan esa expresión para describir la situación económica: “La frase suena linda, pero es una pelotudez del tamaño de una casa”.
De esa manera, el jefe de Estado buscó desacreditar las críticas sobre la capacidad de los salarios para cubrir los gastos cotidianos y contrapuso esos cuestionamientos con su interpretación de los resultados económicos. Sus declaraciones se inscribieron en la defensa general del programa de ajuste fiscal y de las medidas implementadas desde el inicio de su mandato.
Otro de los ejes centrales del discurso fue la defensa del equilibrio de las cuentas públicas. Milei volvió a presentar el superávit fiscal como una condición necesaria para ordenar la economía y cuestionó al kirchnerismo por sus críticas a esa política.
“Los kukas le decían a Macri que el cemento no se come y ahora cambiaron y dicen que el superávit no se come”, afirmó el Presidente, al establecer una comparación entre los cuestionamientos que, según su visión, recibía el expresidente Mauricio Macri y los que actualmente enfrenta su propia gestión.

Con esa frase, el mandatario apuntó contra los sectores opositores que sostienen que el equilibrio fiscal, por sí solo, no garantiza una mejora en las condiciones de vida de la población. Para Milei, las críticas forman parte de una discusión política que no contempla los problemas que, de acuerdo con su diagnóstico, generaron las políticas económicas anteriores.
En la misma línea, el Presidente sostuvo que durante etapas previas ni siquiera existían condiciones para un crecimiento sostenido. “Antes no se crecía directamente”, expresó, al defender el rumbo económico de su administración.
El planteo volvió a poner en el centro de la discusión la distancia entre los indicadores macroeconómicos que destaca el Gobierno y las dificultades que distintos sectores de la sociedad manifiestan para afrontar el costo de vida. Mientras el oficialismo reivindica el orden fiscal como base para una recuperación, las críticas opositoras apuntan a la necesidad de que esa estabilidad se traduzca en una mejora concreta de los ingresos y del consumo.
Durante su exposición en Neuquén, Milei también cuestionó a los economistas y sectores que proponen una devaluación como herramienta para mejorar la competitividad de la economía argentina.
El Presidente sostuvo que una suba del tipo de cambio puede ofrecer una respuesta de corto plazo, pero advirtió que sus consecuencias terminan trasladándose a los precios y deteriorando el poder adquisitivo de los ciudadanos.
“La devaluación es una propuesta cortoplacista que lo único que deja en el mediano y largo plazo es una ciudadanía más empobrecida”, afirmó.

En contraposición, defendió una estrategia basada en la reducción de impuestos y regulaciones, la mejora de la infraestructura y la disminución de los costos internos. Según la visión del mandatario, esas medidas permitirían mejorar las condiciones para producir e invertir sin recurrir a una modificación cambiaria que termine impactando sobre los ingresos.
Milei también lanzó una advertencia contra quienes apuestan a una suba del dólar y a una depreciación del peso. “Los que apostaron contra el peso, ya perdieron mucha plata. Y van a seguir perdiendo”, aseguró.
La declaración estuvo dirigida a quienes anticipan un cambio en la política cambiaria y consideran que el tipo de cambio podría experimentar una corrección. El Presidente, en cambio, defendió la orientación económica del Gobierno y buscó transmitir confianza en la continuidad de su programa.
La confrontación política también alcanzó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, a quien Milei cuestionó por la decisión de no adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
El esquema fue presentado por el Gobierno nacional como una herramienta para atraer capitales de gran escala mediante beneficios y condiciones especiales para determinados proyectos de inversión. La iniciativa ocupa un lugar relevante dentro de la estrategia oficialista para impulsar actividades como la energía, la minería y otros sectores vinculados con la producción.
En ese contexto, el Presidente cuestionó a las administraciones provinciales que no acompañan el régimen y que, al mismo tiempo, reclaman por la falta de inversiones y de oportunidades de desarrollo.
La crítica a Kicillof volvió a exponer las diferencias entre la Casa Rosada y el gobierno bonaerense respecto del papel del Estado, las condiciones para atraer capitales y las herramientas que deberían utilizarse para promover la actividad económica.
Mientras Milei sostiene que los incentivos y la reducción de trabas son fundamentales para generar nuevas inversiones, el gobernador bonaerense mantiene una posición crítica frente a distintos componentes del programa económico nacional.
El cruce también tiene una dimensión política, ya que ambos dirigentes representan modelos de gestión enfrentados y se encuentran entre las principales referencias de sus respectivos espacios. En la disputa por el rumbo económico, el RIGI se convirtió en uno de los puntos de contraste entre el oficialismo nacional y los gobiernos provinciales que no acompañan su implementación.
Hacia el cierre de su intervención, Milei trasladó la discusión económica al escenario electoral y planteó que las próximas elecciones estarán atravesadas por una disputa entre dos modelos de país.
“Van a tener que elegir entre el partido del Estado, el partido colectivista en todas sus versiones, versus el modelo de la libertad”, afirmó el mandatario.
La definición buscó reforzar la identidad política de La Libertad Avanza y presentar la continuidad del programa económico como una decisión que excede las medidas de coyuntura. En ese sentido, el Presidente volvió a convocar a sus seguidores a respaldar el rumbo de su administración y cuestionó la posibilidad de un regreso de las fuerzas políticas que identifica con el modelo anterior.
“Me niego a creer que los argentinos vamos a votar para atrás. Confío en que los argentinos van a votar para adelante y vamos a salir adelante”, agregó.
El mensaje electoral se produjo en medio de la disputa por la situación económica, las diferencias con los gobernadores y los debates sobre las herramientas necesarias para impulsar el crecimiento. Con sus críticas al kirchnerismo y a Kicillof, Milei buscó consolidar la polarización política y presentar a su Gobierno como la alternativa frente a un eventual retorno de la oposición.
La exposición en Neuquén combinó así la defensa del superávit fiscal, el rechazo a una devaluación y la reivindicación de los incentivos a la inversión con un discurso de fuerte contenido político. El Presidente sostuvo que su programa permitirá avanzar hacia una recuperación económica y dejó planteado que, para el oficialismo, la discusión de 2027 estará marcada por la continuidad del modelo libertario o el regreso de las propuestas que busca dejar atrás.
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