El secretario de Educación, Carlos Torrendell, defendió este martes los lineamientos del Presupuesto 2027 para el área educativa ante la Cámara de Diputados y dejó una de las escenas más llamativas de la exposición al cuestionar la expansión de las universidades nacionales durante los gobiernos kirchneristas.
El funcionario planteó que la discusión sobre el financiamiento universitario no debería concentrarse únicamente en cuánto dinero se destina al sistema, sino también en cómo se utilizan esos recursos y qué resultados producen en términos de aprendizaje, permanencia y graduación.
El momento tuvo un giro inesperado: cuando Torrendell destacó la cantidad de universidades creadas durante las últimas dos décadas, diputados de Unión por la Patria aplaudieron sus palabras, en una primera interpretación que pareció leer esa referencia como un reconocimiento a la política universitaria de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner.
Sin embargo, el secretario aclaró enseguida el sentido de su argumento y convirtió ese crecimiento institucional en un cuestionamiento a la falta de resultados educativos que, a su entender, debería acompañar la expansión del sistema. Los aplausos volvieron pero ahora desde el lado de La Libertad Avanza.
Durante su presentación ante los legisladores, el funcionario buscó correr el eje del debate sobre el presupuesto universitario. En lugar de limitar la discusión al volumen de fondos que recibe cada institución, propuso prestar atención a las posibles ineficiencias en la distribución y utilización de los recursos, así como a la relación entre el financiamiento y los resultados académicos.
El planteo se apoyó en indicadores sobre la cantidad de estudiantes por cargo docente y por trabajador no docente. Según los datos que presentó, el sistema universitario argentino registra un promedio de 8,2 estudiantes por cargo docente, una relación que, en su comparación internacional, ubicaría al país entre los que tienen menos alumnos por puesto docente. Torrendell sostuvo que solo Luxemburgo presenta un indicador inferior, con 4,7 estudiantes por docente.
“En los papeles, tenemos una educación casi personalizada, pero los resultados de graduación y abandono cuentan otra historia”, afirmó el secretario, al advertir que una proporción relativamente baja de alumnos por docente no necesariamente se traduce en mejores resultados educativos.
El funcionario extendió la comparación al personal no docente. Según señaló, hay 12 estudiantes por cada trabajador administrativo o no docente. La intención de esos datos fue cuestionar si la estructura de recursos humanos del sistema se corresponde con los niveles de retención, aprendizaje y graduación que alcanza.

Uno de los casos que mencionó el secretario fue el de la Universidad Nacional de Chilecito, donde, según los datos expuestos, hay tres estudiantes por cada docente. Torrendell consideró que esa relación requiere una explicación y cuestionó que las diferencias de contexto alcancen para justificar cifras de esa magnitud.
“Es una relación difícil de explicar. Los contextos no explican estas cifras. Y son las mismas universidades que encabezan el gasto por estudiante. No es casualidad”, sostuvo.
La referencia apuntó a la necesidad de analizar en conjunto dos variables: la cantidad de recursos que recibe cada institución y los resultados que obtiene. Desde la perspectiva del funcionario, las universidades con una elevada dotación de personal en relación con su matrícula y un gasto por estudiante particularmente alto deberían ser examinadas para determinar si esa estructura se refleja en mejores indicadores académicos.

La escena más llamativa llegó cuando Torrendell se refirió a la expansión de la red de universidades nacionales. El secretario describió como “incesante y asombrosa” la creación de nuevas instituciones durante los últimos 20 años y presentó un cuadro comparativo sobre la cantidad de universidades creadas durante distintas presidencias.
“Hubo una creación incesante y asombrosa de universidades nacionales en los últimos 20 años. De hecho, de las 632 universidades, 26 fueron creadas entre 2003 y 2023. En dos décadas se crearon tantas universidades como en los casi cuatro siglos previos”, afirmó.
#Ahora en @DiputadosAR Comisión de Presupuesto y Hacienda. 26 universidades públicas creadas durante los gobiernos de Néstor y Cristina. Ellos lo ponen en rojo. Nosotros lo vemos como luz verde a los sueños de millones de argentinos en un país federal. https://t.co/enxPoqrvmk
— Blanca Osuna (@BlancaOsunaOK) October 20, 2026
El cuadro que mostró atribuía 21 creaciones universitarias al período kirchnerista, nueve al de Carlos Menem y cinco al de Alberto Fernández. También registraba una durante la presidencia de Raúl Alfonsín y ninguna durante las gestiones de Fernando de la Rúa y Mauricio Macri.
La referencia a la expansión universitaria durante los gobiernos kirchneristas provocó aplausos desde las bancas de Unión por la Patria.
“El aplauso sería lógico si los resultados no fueran estos. El problema no es multiplicar instituciones, sino lograr retención de matrícula, graduación y aprendizaje”, expresó el funcionario, que comparó el efecto de estas nuevas institucionales con el efecto nocivo de la emisión monetaria.
