La mesa política del Gobierno resolvió este martes sostener el acuerdo que sus diputados alcanzaron con el PRO, la UCR y bloques provinciales para modificar el sistema de prestaciones por discapacidad. La decisión llegó después de semanas de diferencias con el Ministerio de Economía por el costo fiscal del proyecto y a pocas horas de la sesión convocada para este miércoles. La Libertad Avanza intentará aprobar en Diputados una iniciativa que su propio Poder Ejecutivo había cuestionado.
Para reunir mayorías en el Congreso, Milei necesita aceptar modificaciones a sus proyectos. Pero esas concesiones encuentran resistencia en la Casa Rosada, donde el equilibrio presupuestario sigue siendo prioritario. Esta vez, la discrepancia quedó expuesta en un asunto de alta sensibilidad social.
El oficialismo llegó al recinto con un dictamen elaborado junto a sus aliados, que obtuvo 42 firmas en comisión. La oposición reunió 36 para una iniciativa diferente: prorrogar hasta fines de 2027 la emergencia en discapacidad, cuyo vencimiento está previsto para diciembre de este año. La propuesta libertaria plantea reemplazar el régimen excepcional por un marco permanente de protección y financiamiento, con reglas sobre prestaciones y pensiones.
El Presupuesto 2027 enviado por el Ejecutivo contenía cambios sobre el nomenclador que establece valores de prestaciones, pensiones y coberturas. Prestadores, familias y organizaciones del sector reclamaban por atrasos e incertidumbre sobre los servicios. El PRO, sectores de la UCR y fuerzas provinciales exigieron correcciones para acompañar el proyecto.
Martín Menem y los diputados libertarios aceptaron revisar puntos que el área económica pretendía modificar. El acuerdo consiguió el dictamen, pero no el aval sin objeciones de quienes deberán ejecutarlo.
Queremos una Ley superadora, no derechos transitorios. https://t.co/wkoDLAnP1j
— Laura Rodríguez Machado (@laurmachado) September 23, 2026
La contradicción tuvo una expresión pública durante el debate del Presupuesto. El secretario de Hacienda, Carlos Guberman, admitió que el Ejecutivo prefería una solución distinta de la impulsada por sus legisladores. La frase dejó a los aliados frente a una pregunta incómoda: ¿qué valor tiene un compromiso parlamentario si el propio Gobierno anuncia reparos sobre su contenido?
Hasta este martes, desde la Casa Rosada no descartaban que Milei pudiera vetar total o parcialmente el texto si finalmente se sancionaba con obligaciones que considerara incompatibles con el superávit. La mesa política decidió avanzar con el dictamen y defenderlo en la sesión; según la posición transmitida después del encuentro, las partidas podrían adecuarse para cubrir los compromisos. Es un paso para ordenar la estrategia, aunque la discusión presupuestaria reaparecerá cuando se trate la ley de gastos de 2027.
Los acuerdos necesitan interlocutores capaces de comprometer al Ejecutivo. Si una concesión aceptada por los diputados oficialistas puede terminar bajo amenaza de veto, los aliados desconfiarán de la siguiente negociación. Esa incertidumbre complica al Gobierno cuando necesita votos para el Presupuesto y la reforma electoral.
El conflicto llega después de varias votaciones adversas para Milei. El Congreso insistió sobre una ley vetada por el Presidente y la Justicia intervino para exigir su aplicación. Esos antecedentes limitaron las posibilidades de imponer unilateralmente el esquema original.
Por detrás de las diferencias técnicas está la pregunta sobre cómo se garantiza la continuidad de las prestaciones. El nomenclador y los mecanismos de actualización afectan a transportistas, profesionales, centros de atención y a quienes dependen de esos servicios. Las condiciones de acceso a las pensiones también determinan la protección disponible para muchas familias. Discutir la sostenibilidad del sistema es necesario, pero el resultado se mide en la posibilidad efectiva de recibir atención.
Los aliados reclaman previsibilidad y recursos; la oposición considera insuficiente el proyecto y pide prorrogar la emergencia. El oficialismo ofrece un esquema permanente para cerrar un conflicto que lleva más de un año. La votación mostrará qué salida reúne más respaldos.
La sesión está convocada para este miércoles al mediodía y contempla además la regulación de tierras rurales y proyectos sobre endeudamiento familiar. Haber evitado el quórum opositor la semana pasada fue un resultado favorable para el oficialismo, pero aprobar un texto propio exige otra clase de coordinación. Ahora deberá conseguir que los legisladores que participaron de la negociación se sienten, voten juntos y confíen en que el Poder Ejecutivo respaldará el acuerdo.
El martes, Karina Milei y la mesa política resolvieron privilegiar esa necesidad parlamentaria frente a los reparos de Economía. Todavía falta conocer el resultado en Diputados y, si hay media sanción, el recorrido continuará en el Senado. La discusión también volverá en el Presupuesto, donde se determinará con qué recursos se sostendrán las prestaciones.
Lo que se juega excede una ley sectorial. El Gobierno busca demostrar que puede transformar las concesiones necesarias para construir una mayoría en decisiones que después esté dispuesto a cumplir. La votación de este miércoles ofrecerá una respuesta inicial. La más importante llegará cuando deba convertir lo negociado en una política financiada y aplicable.