El exsecretario de Seguridad y Política Criminal de la Nación, Eduardo Villalba, cuestionó la política de seguridad del gobierno de Javier Milei, advirtió sobre el deterioro salarial de las fuerzas federales y planteó la necesidad de que el peronismo construya una propuesta propia en la materia. Durante una entrevista en El Living de NewsDigitales, el especialista y dirigente peronista también analizó las gestiones de Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva, Axel Kicillof y Jorge Macri, además de los desafíos que enfrenta la Argentina en la lucha contra el narcotráfico y el delito organizado.
En diálogo con el ciclo de entrevistas de NewsDigitales, Villalba sostuvo que la seguridad requiere planificación, coordinación entre jurisdicciones y políticas públicas que trasciendan los períodos de gobierno. Desde su experiencia en la administración nacional, provincial y municipal, cuestionó el predominio de los anuncios y los operativos de alto impacto mediático por encima de las estrategias de prevención y persecución del delito a largo plazo.
Abogado y exfuncionario del Ministerio de Seguridad de la Nación, Villalba fue designado secretario de Seguridad y Política Criminal en diciembre de 2019, durante la presidencia de Alberto Fernández y bajo la conducción de Sabina Frederic. Desde esa responsabilidad intervino en la coordinación de las fuerzas federales, la planificación de operativos y la articulación con gobiernos provinciales y municipales. Su trayectoria incluye también responsabilidades en otros niveles del Estado y trabajos vinculados con la gestión de la seguridad pública.
Uno de los principales cuestionamientos de Villalba estuvo dirigido a la estrategia desarrollada por Patricia Bullrich durante sus períodos al frente del Ministerio de Seguridad. Según su interpretación, la exministra construyó una política de fuerte presencia pública, pero sin resultados estructurales equivalentes.
"Es una política más centrada en los grandes eslóganes, en los grandes títulos y yo digo en un show desmedido", afirmó al referirse a la comunicación de los operativos de seguridad.
El exfuncionario sostuvo que la difusión de procedimientos, el derribo de puntos de venta de drogas y los anuncios contra organizaciones criminales pueden generar repercusión pública, aunque consideró que esas acciones no reemplazan una planificación sostenida.

Villalba también cuestionó la continuidad de esa estrategia bajo la conducción de Alejandra Monteoliva. A su entender, la salida de Bullrich redujo el protagonismo mediático del Ministerio, mientras permanecieron pendientes problemas relacionados con el funcionamiento de las fuerzas, la capacitación de sus integrantes y la coordinación federal.
En ese marco, advirtió que las provincias necesitan mayor acompañamiento del Estado nacional para afrontar delitos que superan sus capacidades territoriales.
La situación económica de los integrantes de las fuerzas de seguridad ocupó otro tramo central de la entrevista. Villalba afirmó que los efectivos de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y del Servicio Penitenciario Federal enfrentan dificultades para sostener sus ingresos.
"No llega a fin de mes ni la Policía Federal, ni la Gendarmería, ni la Prefectura, ni el Servicio Penitenciario, ni la Policía Aeroportuaria", aseguró.
Según sus estimaciones, la recomposición salarial anunciada para el último tramo del año alcanzaría aproximadamente el 7%, frente a un deterioro acumulado que ubicó en torno al 30%. Se trata de cifras mencionadas por el entrevistado que requieren contrastación con las escalas oficiales de cada fuerza.
El exsecretario explicó que las dificultades no se limitan a los salarios. También mencionó las jornadas laborales prolongadas, la distancia de los efectivos respecto de sus familias, el acceso a la vivienda y los problemas de salud mental.
"La mejor manera de bancar a la policía, aparte de con el discurso, es con el bolsillo", expresó al cuestionar a quienes manifiestan públicamente su respaldo a las fuerzas sin acompañarlo, según su evaluación, con mejores condiciones laborales.
Villalba también advirtió sobre las consecuencias judiciales que pueden afrontar los agentes que participan en operativos represivos. En ese contexto, cuestionó la utilización de fuerzas federales durante las manifestaciones de jubilados frente al Congreso y mencionó la investigación judicial por las lesiones sufridas por el fotógrafo Pablo Grillo.
Al analizar el delito organizado, Villalba expresó su preocupación por las consecuencias que podrían tener determinadas reformas económicas y regulatorias sobre los mecanismos de prevención del lavado de activos.
Durante la conversación, vinculó sus advertencias con las modificaciones en materia de controles fiscales, la discusión sobre la propiedad de tierras y el funcionamiento de organismos estatales encargados de detectar operaciones sospechosas.
"El delito transnacional, el delito organizado se mueve, transmuta y necesita dos condiciones fundamentales. Una es el territorio y otra es el poder o crecimiento económico", explicó.
El especialista sostuvo que las organizaciones criminales buscan territorios para desarrollar sus actividades y mecanismos para incorporar sus ganancias ilegales a la economía formal. En ese sentido, consideró necesario que el Ministerio de Seguridad participe de las discusiones legislativas que puedan tener consecuencias sobre la prevención del delito económico.
También mencionó la importancia de fortalecer los organismos de control financiero, las fiscalías y la cooperación internacional. Sus declaraciones constituyen una advertencia sobre riesgos potenciales y no una constatación de que las reformas mencionadas hayan facilitado operaciones concretas de lavado de dinero.

Villalba también evaluó las políticas de seguridad desarrolladas por los gobernadores Axel Kicillof, en Buenos Aires, y Maximiliano Pullaro, en Santa Fe.
Sobre la provincia de Buenos Aires, consideró que sostener indicadores delictivos en línea con determinadas tendencias nacionales representa un resultado relevante por la complejidad territorial y poblacional del distrito. Sin embargo, aclaró que las estadísticas no siempre reflejan la percepción cotidiana de los vecinos.
"La gente eso no me lo va a entender porque tiene una realidad muy difícil a diario que se da de bruces con esos números", sostuvo al explicar la distancia que puede existir entre la evolución de los homicidios y la experiencia de inseguridad en los barrios.
El exfuncionario destacó la importancia de la conducción política de la Policía Bonaerense durante las gestiones de Sergio Berni y Javier Alonso, y recordó el levantamiento policial de 2020 como uno de los episodios que marcaron la administración provincial.
En relación con Santa Fe, reconoció resultados en la reducción de la violencia en Rosario y atribuyó un papel importante al conocimiento que Pullaro tiene de las estructuras policiales y del funcionamiento del delito en la provincia.
No obstante, advirtió que la reducción de la violencia no implica la desaparición del narcotráfico ni de sus redes económicas. Para Villalba, la continuidad de los resultados depende de mantener la conducción policial, la investigación criminal y la intervención territorial.
Al referirse a la gestión porteña, Villalba cuestionó la estrategia comunicacional de Jorge Macri y consideró que el jefe de Gobierno adoptó un modelo similar al que identifica con Patricia Bullrich.
"Él tomó una decisión a fin de año pasado, principio de este año, que es adoptar la franquicia Bullrich, la llamo yo", afirmó.
Según su análisis, los desalojos, los operativos contra puntos de venta de drogas y las disputas políticas con el conurbano bonaerense pueden generar resultados comunicacionales inmediatos, pero no garantizan una política de seguridad sostenible.
Villalba consideró que la Ciudad dispone de recursos policiales, tecnológicos y judiciales que deberían permitir mejores resultados. También insistió en la necesidad de fortalecer la coordinación con la provincia de Buenos Aires, debido a la circulación del delito entre ambos territorios.
En el tramo de mayor contenido político de la entrevista, Villalba reconoció las dificultades históricas del peronismo y de otros espacios del campo popular para desarrollar una identidad propia en materia de seguridad.
"Al peronismo y a todo el campo popular le costó mucho siempre trabajar sobre las temáticas de seguridad desde la vuelta de la democracia para acá", afirmó.
El exsecretario explicó que las experiencias de gestión municipal, provincial y nacional ofrecen antecedentes para construir una propuesta, aunque consideró necesario incorporar mayor participación de universidades, especialistas, observatorios y organizaciones dedicadas al estudio del delito.
"Yo no creo que hoy el peronismo y los espacios populares tengan un perfil respecto de diez temas en materia de seguridad para abordarlos con una identidad propia", manifestó.
En esa línea, sostuvo que una futura propuesta de gobierno debería contemplar tanto la conducción y profesionalización de las fuerzas policiales como la prevención social, la incorporación de tecnología, la articulación con los intendentes y el combate contra el delito organizado.

Villalba también planteó la necesidad de discutir herramientas como las pistolas Taser sin descartar anticipadamente su utilización. A su entender, las diferencias políticas deben expresarse mediante protocolos, controles y criterios de actuación.
"Yo creo que el error principal es no dar los debates", resumió.
La definición se inscribe en la discusión que atraviesa al peronismo sobre su reorganización política y la construcción de una alternativa electoral frente a La Libertad Avanza en 2027.
Hacia el cierre de la entrevista, Villalba destacó la necesidad de recuperar espacios de cooperación regional para enfrentar organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras nacionales.
Reconoció que las fuerzas argentinas mantienen vínculos con organismos como Interpol, pero consideró que los mecanismos de coordinación del Mercosur perdieron protagonismo.
El exfuncionario insistió en que el narcotráfico, el lavado de dinero y otros delitos transnacionales requieren intercambio de información, capacitación y políticas coordinadas entre países.
Con ese diagnóstico, Villalba cerró su participación en El Living de NewsDigitales con una definición que atravesó toda la conversación: la seguridad pública no puede depender exclusivamente de operativos policiales o decisiones de corto plazo, sino de una política sostenida que integre al Estado nacional, las provincias y los municipios.