22/10/2026 - Edición Nº1353

Internacionales

Cambio climático

La ONU calcula 2,6 °C de calentamiento si se cumplen las promesas climáticas

22/10/2026 | Las metas nacionales quedan entre 30 y 34 puntos detrás del recorte necesario para 2035, advierte el PNUMA.



El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente presentó este miércoles 21 de octubre su Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026: si se cumplen íntegramente las promesas climáticas y continúa un esfuerzo similar, el calentamiento global alcanzaría 2,6 °C durante este siglo. Con las políticas actuales, la proyección asciende a 2,8 °C. Ambas estimaciones superan las metas del Acuerdo de París y representan escenarios futuros, no la temperatura observada hoy.

Los compromisos nacionales, llamados contribuciones determinadas a nivel nacional, fijan las reducciones de gases de efecto invernadero que cada país pretende lograr. Su cumplimiento completo solo recortaría las emisiones mundiales entre un 5% y un 8% para 2030 y entre un 11% y un 15% para 2035, siempre frente a 2025. La brecha separa lo prometido de la trayectoria necesaria para limitar el calentamiento.

 

Complejo del PNUMA en Nairobi, sede de la entidad que presentó el informe. Las proyecciones climáticas son mundiales.

Qué recortes faltan para alcanzar 2035

El PNUMA calcula reducciones mundiales del 18% para 2030, del 45% para 2035 y del 69% para 2040 en su escenario de menor sobrepasamiento de 1,5 °C. Todas las cifras toman como referencia las emisiones de 2025. Al comparar el 45% necesario con el 11%-15% comprometido, surge una distancia de 30 a 34 puntos porcentuales para 2035. Esto implica una caída media anual del 5,7% durante la década.

La transición exige actuar sobre electricidad, transporte, industria y deforestación. El organismo destaca que más de 220 evaluaciones encontraron resultados de políticas climáticas en sectores específicos, aunque todavía falta llevarlas a escala mundial. Ampliar las renovables, sustituir el carbón y reducir el metano figuran entre las prioridades. Instrumentos como el mercado de carbono en Brasil pueden colaborar, pero no reemplazan los recortes físicos de emisiones.

Paneles solares en una explotación agrícola de Estados Unidos

Paneles fotovoltaicos en una finca estadounidense, fotografiados en 2024. Imagen ilustrativa de la transición energética.

El costo de regresar a 1,5 °C

El escenario de menor sobrepasamiento también proyecta que la temperatura alcance entre 1,7 y 1,8 °C hacia mediados de siglo. Regresar a 1,5 °C o menos para 2100 tendría una probabilidad cercana al 50%, no una garantía. Además de recortar emisiones, requeriría retirar y almacenar permanentemente unas 320 gigatoneladas de dióxido de carbono este siglo. Esa dependencia de técnicas de remoción añade dificultades financieras, sociales y tecnológicas.

Central termoeléctrica de carbón Dry Fork en Wyoming, Estados Unidos

Central eléctrica Dry Fork, en Wyoming, fotografiada en 2019. Imagen ilustrativa de la dependencia de combustibles fósiles.

El cumplimiento de los compromisos actuales no basta para cambiar la trayectoria climática mundial. El informe atribuye parte del empeoramiento de las proyecciones a la retirada estadounidense del Acuerdo de París y a revisiones de emisiones históricas. La próxima tarea es traducir las metas en políticas verificables de energía, transporte y metano. Reducir la distancia de 30 a 34 puntos para 2035 será un indicador concreto de progreso. 

Los indicadores que permitirán comprobar si los países cumplen

Más allá de las promesas generales, el informe introduce referencias sectoriales que permiten evaluar la transición energética con resultados medibles. Para seguir la trayectoria de menor sobrepasamiento de 1,5 °C, la generación mundial de electricidad a partir del carbón debería disminuir al menos un 75% para 2035, mientras que las emisiones de metano tendrían que reducirse un 25% durante el mismo período. Ambas metas utilizan 2025 como año de referencia. El documento también plantea multiplicar por tres la capacidad mundial de generación eléctrica renovable para 2035 y reducir al menos un 30% la intensidad energética primaria de la economía respecto de 2025. Estas cifras permiten distinguir entre anunciar objetivos climáticos y transformar efectivamente los sistemas de producción y consumo.


El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que el planeta podría calentarse 2,6 °C durante este siglo si los países no profundizan sus compromisos para reducir las emisiones contaminantes.

El desafío consiste en convertir esos indicadores en decisiones presupuestarias, normas regulatorias e inversiones cuyos resultados puedan verificarse cada año. El PNUMA señala que la expansión de la energía solar ha sido siete veces más rápida de lo previsto desde la adopción del Acuerdo de París, una evidencia de que determinadas tecnologías pueden avanzar cuando existen condiciones favorables. Sin embargo, el crecimiento renovable no garantiza por sí solo que disminuya el uso absoluto de combustibles fósiles: también debe sustituir generación contaminante y acompañarse de mejoras de eficiencia. Por eso, el éxito de las políticas nacionales dependerá tanto de la capacidad limpia instalada como del cierre o desplazamiento de fuentes emisoras y de la reducción comprobable de gases de efecto invernadero.