Cada 22 de octubre se conmemora en Argentina el Día Nacional del Derecho a la Identidad, una fecha dedicada a reconocer la importancia de conocer los propios orígenes, preservar la historia personal y garantizar que todas las personas puedan acceder a su verdadera identidad. La jornada recuerda especialmente la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo, que comenzaron a organizarse durante la última dictadura militar.
La conmemoración está vinculada con el 22 de octubre de 1977, cuando un grupo de mujeres inició una búsqueda colectiva para encontrar a sus nietos y nietas desaparecidos, secuestrados junto a sus padres o nacidos durante el cautiverio de sus madres. Aquella iniciativa dio origen a una organización que se convirtió en un referente internacional en materia de derechos humanos.
Con el paso de los años, el trabajo de las Abuelas permitió avanzar en la restitución de identidades y en el desarrollo de herramientas científicas y jurídicas para determinar vínculos familiares. Su tarea también contribuyó a instalar el derecho a la identidad como una cuestión fundamental para toda la sociedad argentina.
La fecha fue establecida mediante la Ley Nacional 26.001, sancionada por el Congreso de la Nación el 16 de diciembre de 2004 y publicada en el Boletín Oficial el 7 de enero de 2005. La normativa dispuso que cada 22 de octubre se recuerde el inicio de la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo. También estableció la realización de jornadas educativas y de concientización en todos los niveles de enseñanza, con el objetivo de promover el conocimiento de este derecho.
La elección del día no fue casual: recuerda el comienzo de una búsqueda que se inició en 1977 y que continúa hasta la actualidad, debido a que todavía existen personas que desconocen las circunstancias de su nacimiento y su verdadera historia familiar.
Durante la última dictadura cívico-militar argentina, desarrollada entre 1976 y 1983, numerosas personas fueron secuestradas y desaparecidas. Entre las víctimas había mujeres embarazadas que dieron a luz mientras permanecían detenidas ilegalmente, así como familias cuyos hijos fueron apropiados.
Frente a esta situación, doce mujeres comenzaron a organizarse para buscar a sus nietos y reclamar información sobre su paradero. La agrupación, que posteriormente adoptó el nombre de Abuelas de Plaza de Mayo, desarrolló una tarea sostenida de investigación, denuncia y acompañamiento.
Su trabajo permitió impulsar avances fundamentales en la identificación genética. Entre ellos se encuentra la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos, establecido por ley en 1987, que conserva información destinada a contribuir con la identificación de personas cuya identidad fue vulnerada.
El derecho a la identidad comprende la posibilidad de conocer y preservar aspectos fundamentales de la propia historia, como el nombre, la nacionalidad, el origen familiar y los vínculos personales. En Argentina, este derecho se encuentra protegido por distintas normas nacionales y tratados internacionales, entre ellos la Convención sobre los Derechos del Niño, que reconoce la importancia de preservar la identidad y las relaciones familiares.
Su alcance no se limita a los casos vinculados con la última dictadura. También comprende el derecho de niñas, niños y adolescentes a conocer sus orígenes y a desarrollar su identidad personal, familiar, cultural y social.
El Día Nacional del Derecho a la Identidad también ocupa un lugar importante dentro del calendario educativo argentino. Las escuelas desarrollan propuestas destinadas a reflexionar sobre la historia reciente y la importancia de garantizar los derechos humanos. En la provincia de Buenos Aires, la Dirección General de Cultura y Educación dispone de materiales pedagógicos para abordar la temática en las aulas. Además, la Ley Provincial 15.329, sancionada en 2022, reconoce el derecho de todas las personas a la búsqueda de su identidad de origen.
Estas iniciativas permiten que las nuevas generaciones conozcan la historia de las Abuelas de Plaza de Mayo y comprendan por qué la identidad constituye un derecho que debe ser respetado y protegido.
A casi cinco décadas del comienzo de aquella lucha, las Abuelas de Plaza de Mayo continúan trabajando para encontrar a las personas que todavía desconocen su verdadera identidad. La búsqueda también representa un compromiso con la memoria, la verdad y la justicia, así como con el reconocimiento de las historias familiares que fueron interrumpidas durante el terrorismo de Estado.
Cada 22 de octubre, Argentina recuerda que conocer quiénes somos y de dónde venimos constituye un derecho fundamental. La fecha invita a reflexionar sobre la importancia de preservar la identidad, acompañar las búsquedas pendientes y garantizar que ninguna persona sea privada de su propia historia.