por Redacción NewsDigitales
La trazabilidad de medicamentos se consolidó como una herramienta clave de la salud pública para monitorear el recorrido completo de cada unidad farmacológica a lo largo de toda su cadena de comercialización, desde su fabricación e importación hasta su comercialización o administración final al paciente.
Este proceso de seguimiento riguroso resulta fundamental para supervisar los Medicamentos de Alto Riesgo —como el fentanilo, la morfina, el propofol y otros insumos de alto impacto en terapias intensivas—, asegurando un control estricto que llega incluso hasta el registro clínico en el ámbito hospitalario.
En qué consiste el sistema de trazabilidadEl mecanismo funciona a partir de tres pilares operativos que abarcan a todos los actores del sector de la salud:
Identificación unívoca: Cada caja o envase lleva un código único —mediante número de serie o código de barras/datamatrix— que diferencia a cada producto individual de cualquier otro disponible en el mercado.
Registro en tiempo real: Los laboratorios, distribuidoras, droguerías, farmacias u hospitales esanean el código en cada etapa e informan los movimientos a una base de datos centralizada administrada por organismos sanitarios como la ANMAT.
Control de condiciones y estado: Permite dejar asentadas incidencias críticas a lo largo del trayecto, como alteraciones o pérdidas en la cadena de frío, roturas en los envases o cambios de lote.
La aplicación estricta de este seguimiento ofrece respuestas operativas directas frente a las irregularidades del mercado farmacéutico y permite accionar con rapidez ante emergencias sanitarias:
Prevención de falsificaciones y mercado ilegal: Cierra el paso a productos adulterados, robados, falsificados o sin respaldo oficial, garantizando la legitimidad del medicamento que recibe la persona.
Retiros rápidos del mercado: Si se detecta una falla de calidad o contaminación en un lote específico, el sistema permite rastrear en qué farmacia, centro asistencial o manos se halla cada unidad para proceder a su bloqueo e inmovilización inmediata.
Seguimiento de sustancias críticas: Vigila en detalle la circulación de drogas sensibles de uso hospitalario o anestésico, previniendo desvíos o usos indebidos de los insumos.
Protocolos de alerta temprana: Habilita a las autoridades de fiscalización a disponer bloqueos preventivos de partidas sospechosas en pocas horas y exigir reportes automáticos ante la aparición de eventos adversos.