por Redacción NewsDigitales
Las tormentas eléctricas representan un riesgo significativo que a menudo se subestima, como lo evidenció un reciente incidente en el Jockey Club de San Isidro donde un rayo causó la muerte de cuatro yeguas de polo.
Este tipo de eventos pone en relieve la necesidad urgente de adoptar medidas preventivas y protocolos claros para evitar accidentes fatales. Un relevamiento de las recomendaciones del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR), el Servicio Meteorológico de Estados Unidos (NWS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) deja una conclusión contundente: la lluvia no marca el inicio del peligro y el mayor riesgo es demorar la decisión de ponerse a resguardo.

Un rayo puede caer en un lugar donde todavía no cae una sola gota de agua. Si se escucha un trueno o se observa un relámpago, la actividad al aire libre debe suspenderse de inmediato: no es momento de terminar una vuelta, un partido, un entrenamiento ni de esperar a que la tormenta esté encima.
Para actuar con rapidez ante los primeros truenos, los organismos especializados destacan las siguientes pautas de seguridad:
El primer trueno es la señal de suspensión: Ver relámpagos o escuchar truenos indica un riesgo directo de descarga. La prioridad es evacuar hacia un espacio protegido, sin demoras ni excepciones.
Elegir un refugio que realmente proteja: Son opciones adecuadas los edificios sólidos y completamente cerrados y los automóviles con techo rígido y ventanillas levantadas. Una galería, una tribuna techada, un quincho abierto, una carpa, una sombrilla o una parada de colectivos no ofrecen protección suficiente.

Alejarse de árboles aislados, postes y alambrados: No hay que buscar resguardo debajo de árboles ni junto a cercos metálicos, ya que conducen la corriente. Tampoco es seguro acostarse en el suelo: no existe ninguna postura corporal que convierta un espacio exterior en un refugio.
Salir del agua y abandonar las orillas: Corresponde suspender de inmediato el uso de piletas (descubiertas y cubiertas), playas, ríos, lagunas y arroyos. Un natatorio techado no garantiza seguridad durante una tormenta.
En embarcaciones, la prevención empieza en tierra: Ante la sola posibilidad de tormentas no hay que iniciar la navegación. Kayaks, lanchas abiertas o tablas no ofrecen protección y requieren regresar a puerto con anticipación.
Respetar la regla de los 30 minutos: La actividad al aire libre solo debe retomarse cuando hayan transcurrido al menos 30 minutos desde el último trueno escuchado.
Cuidados dentro de la casa: Evitar ducharse, bañarse, lavar platos o tocar cañerías, así como usar teléfonos con cable. No se deben desenchufar aparatos durante la tormenta; en cambio, los teléfonos celulares sin conectar al cargador sí pueden utilizarse de forma segura.

En clubes, escuelas y ámbitos laborales a cielo abierto —como el trabajo rural o de mantenimiento— es fundamental definir con anterioridad quién vigila el tiempo, cuál es la vía de evacuación y a qué edificación segura ingresará cada grupo, evitando que personas o animales queden expuestos bajo árboles o aleros.
Si una persona es alcanzada por un rayo, se debe solicitar asistencia médica urgente llamando al 107 o al 911. La víctima no conserva electricidad en su cuerpo, por lo que es completamente seguro tocarla para asistirla. En caso de que no respire con normalidad, se deben iniciar maniobras de RCP y utilizar un desfibrilador externo automático (DEA) si se encuentra disponible