por Federico Carestia
Matías Bagnato lleva 30 años contando una y otra vez lo que ocurrió la noche en que perdió a su familia. Está acostumbrado a las entrevistas, pero admite que esta ocasión tiene otro peso. Con el estreno de la docuserie sobre La Masacre de Flores en HBO Max, el único sobreviviente se sentó a conversar con NewsDigitales sobre un proyecto que, según contó, lo atravesó desde el comienzo: "Estoy acostumbrado a dar notas, pero bueno, sí, es muy movilizante todo este proyecto desde el minuto cero".
La llegada a este día, explicó, fue larga y se dio en un momento muy particular de su vida. Después de la muerte del asesino de su familia comenzaron a aparecer propuestas para contar la historia, y desde entonces pasaron más de dos años de trabajo. La emoción de la jornada se hizo sentir hasta en su descanso: "Ayer dormí muy poco", confesó. Hacía muy poco que había visto la serie terminada, y ver tres décadas de su vida plasmadas juntas, reconoció, "puede ser un montón".

"Es como una especie de cierre para mí", señaló. También quería contar la historia desde otro lugar: durante años, explicó, sus declaraciones estuvieron condicionadas por las circunstancias, y cada nota que daba estaba dirigida a la Justicia. "Siempre como que le hablaba a los jueces", recordó.
La docuserie, en cambio, le permite mostrar el lado humano de lo que vino después. Bagnato habló de reconstruirse, del vínculo con su abuela y de las personas que lo sostuvieron: "Lo que me salva es estar rodeado de gente que me dio amor, contención". Para él, contarlo desde ahí era "recontra necesario", primero para poder sanar y después porque está convencido de que su historia puede ayudar a otros a seguir adelante. Sobre Campanella, dijo que lo decisivo fue la persona: "A mí lo que más me importó fue conocerlo a Juan. No como profesional, sino como persona". Y agregó que necesitaba a alguien que manejara el relato "con respeto", sin morbo.
Aunque el resultado final es un documental, la ficción estuvo siempre presente. Bagnato contó que, cuando murió el asesino de su familia, todas las propuestas que recibió apuntaban a ese formato. La gente en la calle también lo veía así: "Tu historia es una historia de película", le decían. Incluso cuando se supo que Campanella sería el productor, todos dieron por hecho que se trataría de una película o una serie.
Fue el propio Campanella quien inclinó la balanza. Según relató Bagnato, el director le explicó que prefería contar primero la historia con sus verdaderos protagonistas, y cuando empezó a conocer a la gente que rodea al sobreviviente se convenció todavía más. "Juan siempre me dijo que era una historia que él prefería primero contarla con sus protagonistas", recordó.

Ante la pregunta sobre si hubo charlas más serias para una ficción, respondió que por ahora no, aunque no descartó la idea: "Hoy estoy disfrutando este momento", afirmó, y destacó el trabajo realizado por HBO Max y 100 Bares. Admitió que tendría que pensarlo con calma, pero que el futuro de una versión ficcionada queda, al menos, abierto.
La docuserie incluye secuencias que recrean aquella noche, y ahí Bagnato reveló lo que más lo sorprendió. Los archivos periodísticos, explicó, se repetían muy poco en televisión, así que en la serie hay material que él mismo vio por primera vez. Verse a los 16 años, en plena situación, lo golpeó: "Para mí ver al Matías de 16 años fue sumamente impactante". Se preguntó cómo podía hablar con tanta entereza, y contó que lo único que lo atraía de la ficción era la posibilidad de mostrar lo que las palabras no alcanzaban a transmitir, aquella vez en que se preguntaba: "¿Cómo hago para que los jueces se den cuenta de lo que hizo este asesino?".

Otro de los aspectos más significativos de la docuserie es la participación de familiares y conocidos que nunca habían dado testimonio. Bagnato explicó que no hubo que convencer a nadie y que la decisión de mantenerlos en silencio había sido suya, por una cuestión de seguridad: "En realidad, ninguno había hablado antes, pero también por un pedido mío". No quería que el entorno de las personas que lo querían quedara expuesto.
Por eso, en todos los archivos periodísticos aparece casi siempre la misma imagen: él y su abuela. "Siempre la abuela y yo", resumió. Quedaron fuera de cámara muchas otras personas que fueron fundamentales en su vida, como Berta, quien empezó a trabajar en su casa cuando él era chico. "Es todo para mí hoy en día, sigue estando conmigo", dijo sobre ella. Y mencionó también a su pareja, sus amigos y sus tíos.

Sobre cómo lograron que se animaran a hablar, la respuesta fue simple. "No es que hubo que hacer un trabajo para convencerlos de hacerlo", aclaró. Para él, ver a toda esa gente en pantalla fue "un mimo al alma". Todos comprendieron lo importante que era para Matías contar la historia desde el otro lado, y entendieron que hablar ahora significaba compartir "toda la parte que nunca pudimos compartir".
Ese es, para Bagnato, el aspecto que más lo emociona hoy, al ver el producto terminado: la docuserie también funciona como un tributo. "Homenaje a papá, mamá, a los chicos y a la abuela", enumeró, y aseguró que todos los que participaron entendieron perfectamente por qué era importante estar en este proyecto.
La Masacre de Flores está compuesta por tres episodios que estrenan hoy en HBO Max.